lunes. 08.08.2022

Abdullah, el escritor

Primero de los tres relatos que han llegado a la final en el concurso literario sobre Arabia Saudita organizado por EL CORREO DEL GOLFO y el grupo de Facebook 'Españoles en Riyadh'. A partir del miércoles los lectores podrán elegir a través de una votación 'online' el texto ganador del certamen
"Jamás pensé que sobre aquel encuentro a los pies de Kingdom Tower se cimentaría una gran amistad que me permitiría conocer Arabia Saudí como no podría haber imaginado".
"Jamás pensé que sobre aquel encuentro a los pies de Kingdom Tower se cimentaría una gran amistad que me permitiría conocer Arabia Saudí como no podría haber imaginado".

Algunas personas cruzan la calle corriendo hacia la mezquita mientras intento aparcar cerca de la cafetería donde he quedado con Abdullah. Es la hora de la oración que tiene lugar justo tras la puesta del sol. Es la primera vez que alguien me cita sin darme una hora sino tomando como referencia el final de un rezo. El día a día está puntuado aquí por cinco oraciones. Algún tiempo después alguien me lo explicó así: ¿qué puede ser más importante que tu cita con Dios?

La cafetería está cerrada, pero hay algunas mesas y sillas fuera. Me siento a esperar y al reclinarme hacia atrás puedo ver la enorme Kingdom Tower dibujando lo que parece una sonrisa de colores cambiantes en el cielo. El olor a tabaco me llega de una mesa cercana donde dos personas charlan mientras esperan a que la cafetería reabra.

Una vez dentro escojo una mesa de cara a la puerta para poder observar a quienes van entrando. Espero a Abdullah, pero todavía no le conozco. Él es la persona que respondió a mi solicitud de intercambio de idiomas árabe-español. Nuestro contacto ha sido sólo por email. Sé que es abogado y viajero empedernido. Mientras espero jugueteo nervioso con el cuaderno negro que he escogido para tomar mis primeras notas de árabe. Tras unos minutos, un joven saudí entra en el establecimiento y mira a su alrededor. Me acerco a él y pregunto tentativamente: “¿Abdullah?”.

"Es la primera vez que alguien me cita sin darme una hora sino tomando como referencia el final de un rezo. El día a día está puntuado aquí por cinco oraciones. Algún tiempo después alguien me lo explicó así: ¿qué puede ser más importante que tu cita con Dios?"

- “¿Diego?”, responde. Lleva un thobe de blanco impecable y una barba cuidadosamente recortada. Su presencia transmite cordialidad e interés, por lo que de inmediato se esfuma la tensión de la incertidumbre de los minutos previos. Habla un buen inglés con un ligerísimo acento británico.

Pido un café solo y Abdullah un capuccino. Al pagar, los ojos del camarero se iluminan y con una gran sonrisa comienza a charlar en árabe con Abdullah.

-“¿Un amigo tuyo?”, pregunto.

-“No, no le conozco, pero él a mi sí. Ha dicho que estamos invitados”.

-“¿Qué quieres decir con que él sí te conoce?”

-“Bueno, verás, soy escritor. Él ha leído uno de mis libros...”, responde Abdullah sin darle importancia y quizá con un asomo de rubor.

Entre sorbo y sorbo de café intentamos intercambiar nuestras primeras palabras en nuestros idiomas. Abdullah ya tiene un nivel básico de español, pero mi árabe parte de cero. Tras unos minutos empiezo a sentir que aprender va a ser mucho más difícil de lo que pensaba. Cada letra tiene diferentes formas y cada expresión tiene variaciones. Simplemente para saludar a otra persona hay un repertorio que parece infinito, y el idioma varía dependiendo del país e incluso la región.

Las luces de la cafetería empiezan a apagarse al tiempo que se oye la llamada a la oración de la mezquita más próxima.

Jamás pensé que sobre aquel encuentro a los pies de Kingdom Tower se cimentaría una gran amistad que me permitiría conocer Arabia Saudí como no podría haber imaginado: viajes a Sudair y Qassim, encuentros con líderes religiosos, bodas, eventos culturales, comidas tradicionales en el desierto, historias alrededor de un fuego, danza tradicional con espadas… Dos años después, no hay vez que Abdullah venga de sus viajes y no nos tomemos ese café para ponernos al día.

Abdullah, el escritor
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