domingo. 25.09.2022

Así es el hilo invisible que une a Averroes con Salman Rushdie un milenio después

El escritor angloindio atacado la semana pasada en Nueva York se apellida Rushdie en homenaje al filósofo cordobés. Sus historias se asemejan
Monumento a Averroes en Córdoba. (dleiva.com / Flickr)
Monumento a Averroes en Córdoba. (dleiva.com / Flickr)

El joven de 24 años que asestó diez puñaladas al escritor Salman Rushdie la semana pasada en Nueva York no solamente atacaba vilmente al autor de ‘Versos satánicos’. También atentaba contra el filósofo Averroes, precursor del racionalismo moderno en la Edad Media europea. Entre ambos se puede trazar un hilo invisible de enorme simbolismo histórico, que atraviesa como un relámpago el conflicto permanente entre razón y fundamentalismo religioso. Rushdie se llama Rushdie porque su padre, Anis Ahmed, decidió un día renunciar al apellido familiar y reemplazarlo por el del gran pensador cordobés, Ibn Rushd, en su denominación árabe. 

El propio novelista angloindio lo reveló en una entrevista publicada en 2015. Dijo lo siguiente: “Mi padre decidió adoptar el apellido de Averroes como homenaje. Y cuanto más leo y estudio a Averroes más identificado me siento con él. No solo por sus ideas sino por las similitudes en nuestras vidas”. Sus palabras son premonitorias. Y se produjeron exactamente siete años antes de que el joven Hadi Matar decidiera silenciar la voz de Salman Rushdie. El filósofo, jurista y médico cordobés no sufrió un atentado criminal como el que ha estado a punto de costarle la vida al novelista nacido en Bombay. Pero sí fue objeto de una implacable persecución que pretendía sepultar su obra y fulminar su pensamiento.

Detengámonos brevemente en la biografía de Averroes. Considerado uno de los mayores sabios de la época por su ambición enciclopédica del conocimiento, Ibn Rushd fue un protegido del califa almohade Al Mansur en las postrimerías del siglo XII y solo 38 años antes de la caída de Córdoba (España) en manos de las tropas cristianas. Gran exégeta de Aristóteles y artífice del pensamiento crítico, pronto cayó en desgracia entre los círculos más conservadores de la nomenclatura teológica. Su estrella pública se desplomó entre la muchedumbre y a la salida de la gran Mezquita Aljama era vituperado con saña. 

El filósofo, jurista y médico cordobés fue objeto de una implacable persecución que pretendía sepultar su obra y fulminar su pensamiento

Por orden de Al Mansur, fue sometido a un proceso inquisitorial y condenado al destierro en Lucena, la gran capital de los judíos a solo 70 kilómetros al sur de Córdoba. En la ‘Perla de Sefarad’ permaneció deportado durante tres años. Allí montó una consulta médica y vivió humildemente en una casa de ventanas diminutas situada en un callejón sin pavimentar. En 1198, es rehabilitado por el califa y regresa a Córdoba. No por mucho tiempo. Meses después, el 11 de diciembre de ese mismo año, muere en Marraquech (Marruecos). La historia asegura que el cadáver del gran filósofo universal fue repatriado a lomos de una mula con destino a la ya declinante capital de Al Andalus. En una de las dos alforjas, yacía el cuerpo inerte de Averroes. En la otra, viajaban sus libros. 

Averroes y Salman Rushdie sufrieron las insidias de los rigoristas islámicos. Los dos fueron sometidos a un hostigamiento feroz. El escritor angloindio fue objeto de una fatua firmada en 1989 por Jomeini, el gran líder espiritual de Irán, que conminaba a sus seguidores a acabar con su vida como castigo para vengar la supuesta afrenta contra el islam. Durante años, Rushdie vivió en régimen de semiclandestinidad y aprisionado por férreas medidas de seguridad

Treinta y tres años después, un joven integrista nacido en Nueva Jersey, aunque de familia libanesa, ha ejecutado la orden dictada por Jomeini. El Gobierno iraní se ha desmarcado de cualquier vínculo con el atentado, pero ha culpado al propio escritor del ataque que ha estado a punto de costarle la vida. La fatua, insiste Teherán, es “irrevocable”. Los ayatolas persas acusan a Rushdie de “impiedad”, la misma imputación que los ulemas andalusíes formularon contra Averroes. 

El escritor anglo-indio Salman Rushdie. (bbc.com)
El escritor anglo-indio Salman Rushdie. (bbc.com)

Han transcurrido 837 años y la amenaza del fundamentalismo religioso se mantiene intacta. Para Salman Rushdie, Averroes representa el legado de un hombre que abogó por el “razonamiento, el intelecto, el análisis y el progreso. Por la filosofía y el conocimiento libres de los grilletes de la teología. Y por la razón humana contra la fe ciega, la sumisión, la aceptación y el estancamiento”. 

El novelista siente un poderoso vínculo de afinidad con el filósofo andalusí. Y, en cierto sentido, una deuda moral con su obra y su herencia intelectual. De hecho, una de sus recientes novelas, ‘Dos años, ocho meses y veintiocho noches’, publicada en 2015, está recreada en la Lucena judía donde Averroes fue confinado por orden del califa almohade. “Averroes representó en el siglo XII una voz progresista”, declaró entonces con ocasión del lanzamiento editorial del libro. 

Una de las últimas novelas de Salman Rushdie está recreada en la Lucena judía donde Averroes fue confinado por orden del califa almohade Al Mansur

José Carlos Ruiz es doctor en Filosofía y profesor de la Universidad de Córdoba. Su obra ‘El arte de pensar’, divulgada en 2018, convulsionó el mercado editorial y lo catapultó al escaparate público. En su opinión, existen diferencias sustanciales entre ambas trayectorias. Por ejemplo, Salman Rushdie fue condenado por una fatua a propósito de una obra de ficción. “Hubo quien se sintió herido en los pilares de su identidad, incluso en ese tipo de género”, sostiene. El caso de Averroes, bajo su prisma, es distinto. “Ocupaba una situación de privilegio, y eso le generó muchas enemistades. Buscaba equilibrio entre la razón y la fe, y aún siendo comentarista de Aristóteles, siempre fue respetuoso con el tema religioso. Sus enemigos utilizaron la religión como una excusa para usurparle el poder”. 

José Carlos Ruiz, que alega no ser un especialista en la obra de ninguno de los dos autores, argumenta que en el supuesto de Salman Rushdie hay una “cultura de la cancelación muy fuerte”. Averroes, en cambio, fue “restituido intelectualmente” antes de su muerte. “Aunque los dos hayan sido condenados por cuestiones religiosas, los motivos son diferentes”, concluye.

Andrés Martínez Lorca es catedrático emérito de Filosofía Medieval por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y una de las voces más autorizadas en el conocimiento de la obra de Averroes. En una entrevista concedida a este periodista en 2017, el experto almeriense glosó la talla monumental de su figura. “No hay otro autor en la Edad Media que siga concitando tanto interés como Averroes”, apuntó entonces. Y agregó: “Es un autor central en la escolástica y muy influyente en el Renacimiento”. Martínez Lorca recordó que sus obras fueron las más editadas en el medievo, junto con las de Aristóteles. 

"No hay otro autor en la Edad Media que siga concitando tanto interés como Averroes”

Al igual que Salman Rushdie, el catedrático de la UNED atribuye a Averroes “posiciones de vanguardia”, que incluso hoy gozan de cierta vigencia. Eso sí: desmiente categóricamente que sus obras fueran quemadas y su pensamiento proscrito en el siglo XII, tal como sostienen numerosas fuentes. “De hecho, se conservan muchos de sus manuscritos”. Martínez Lorca recalca que, frente a una  idea muy extendida, la almohade era una dinastía culta que protegió a numerosos sabios de la época, entre ellos Ibn Rushd, que llegó a ser juez mayor y visir de Córdoba.  

Salman Rushdie se encuentra en estado crítico en un hospital de Nueva York, aunque los médicos le han retirado la respiración asistida. De especial gravedad son las puñaladas que recibió en el cuello y es probable que pierda un ojo. Su vida pende de un hilo 33 años después de la fatua que quiso fulminarlo y a casi un milenio del destierro de Averroes. 

Así es el hilo invisible que une a Averroes con Salman Rushdie un milenio después
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