domingo. 16.06.2024

“La interculturalidad es necesaria para la convivencia entre lo árabe y lo español”

El Círculo Hispano Árabe, que preside Abdo Tounsi, trabaja desde hace más de ocho años en España por fortalecer los vínculos culturales entre ambas orillas del Mediterráneo

Novena reunión anual de CIHAR, celebrada el pasado martes en Casa Árabe. Participaron representantes de media docena de países árabes. (Cedida)
Novena reunión anual de CIHAR, celebrada el pasado martes en Casa Árabe. Participaron representantes de media docena de países árabes. (Cedida)

En septiembre de 1974, un joven jordano de ascendencia magrebí entró por primera vez en la Mezquita de Córdoba. Apenas dos años antes acababa de aterrizar en Madrid procedente de Ammán para estudiar diseño y decoración. El Obispado de la ciudad, presidido por José María Cirarda, había organizado el primer Congreso Islamo-Cristiano que congregó en la antigua capital de Al Andalus a representantes de los dos grandes monoteísmos del planeta. La Iglesia católica respiraba entonces por los pulmones del Concilio Vaticano II, que revolucionó los cimientos de una institución anclada en la tradición y se abrió al mundo moderno y al ecumenismo.

Cristianos y musulmanes del Mediterráneo y Oriente Medio se abrazaron en una tierra histórica, testigo siglos atrás de la expulsión, la fractura y la incomprensión. Aquel día rezaron juntos en el templo híbrido de Córdoba. Primero en la Catedral y luego en la Mezquita. Fue el primer rezo musulmán que se celebró en la capital omeya en 738 años. Y allí estaba Abdou Tounsi para verlo. “Fue indescriptible”, asegura en conversación telefónica con EL CORREO DEL GOLFO desde su residencia en Madrid. “Tuve la misma sensación que sentí de niño cuando me subía a las gradas del Anfiteatro romano que había junto a mi casa de Ammán. Entonces tocaba piedras romanas milenarias y ahora estaba tocando piedras milenarias andalusíes”.

Aquel instante que hermanó a dos religiones universales en las postrimerías del franquismo le ha acompañado siempre. “Me permitió entender desde el primer momento lo que fue la España andalusí”, explica Tounsi en relación a la civilización de Al Andalus que germinó en la península ibérica entre el año 711 y 1492, cuando los cristianos del norte conquistaron el último vestigio musulmán de Granada.

Casi medio siglo después, Abdou Tounsi preside el Círculo Intercultural Hispano Árabe (CIHAR), con sede en Madrid, alentado en parte por aquel reencuentro histórico en la Mezquita de Córdoba. El embrión de la asociación ciudadana tiene apenas ocho años y medio. Fue a raíz de la crisis financiera desencadenada en 2008 cuando Tounsi se planteó participar en alguna organización cultural. Se incorporó a la Asociación de Periodistas y Escritores Árabes en España y colaboró en alguna de sus publicaciones.

Poco después surgió la idea del Círculo Hispano Árabe, que integra en su junta directiva a arabistas como Juan Martos Quesada o a la periodista Nour Larbi. “Queríamos centrarnos en la interculturalidad como un concepto necesario de la convivencia y el entendimiento entre lo árabe y lo español”, reflexiona Tounsi, que admite que en el contexto europeo España cuenta con una ventaja adicional por su herencia histórica musulmana de Al Andalus. “No solamente por el patrimonio monumental andalusí que tiene, sino también por la huella cultural islámica en costumbres o gastronomía”, puntualiza.

Congreso Islamo-Cristiano celebrado en la Mezquita de Córdoba en septiembre de 1974. Abdo Tounsi es el tercero por la derecha
Congreso Islamo-Cristiano celebrado en la Mezquita de Córdoba en septiembre de 1974. Abdo Tounsi es el tercero por la izquierda

Para Abdo Tounsi, el cruce de culturas es un valor esencial que debe ser considerado. Y el mismo mestizaje que detectó en España cuando llegó ya lo percibió en Ammán, cuya herencia grecorromana tiene un peso indiscutible. “Yo nací a 300 metros del Anfiteatro romano y cerca del Templo de Hércules. Todo eso ha influido en mí. Cuando era pequeño, veía películas de romanos e iba con mis amigos a repetir las mismas escenas en el Anfiteatro. Eso mismo le habrá pasado a cualquier español que haya nacido cerca de un monumento de época andalusí”, subraya el presidente de CIHAR.

De hecho, sostiene Tounsi, a cualquier español le sale la “piel andalusí” en cuanto mantienes una conversación con él y rascas un poco en el interior. “Han sido 800 años”, subraya. Y es normal que esa herencia permanezca por más que haya habido muchos intentos de “borrar su huella”. Y argumenta: “Es lógico que el vencedor quiera eliminar la huella del enemigo”, asegura en relación a la larga tensión militar y política entre los reinos cristianos del norte y Al Andalus que definió la Edad Media peninsular.

Pero la huella sigue ahí, recuerda el escritor jordano. Y cita al origen islámico de Madrid, fundada en el siglo IX por el emir cordobés Mohammad I, como ejemplo de verdad histórica incontestable, que durante siglos se ha querido tapar. “Madrid es la única ciudad europea que fue fundada por un musulmán. Hace años nadie lo sabía. Eso demuestra que la historia no se puede manipular. Y todos los intentos de borrarla han sido fallidos”, aduce.

El presidente de CIHAR cree que aún hay sectores que intentan solapar la historia andalusí de España. “Los que piensan de modo unicultural no quieren mezclarse con otras culturas. Es lógico del fanatismo no reconocer que parte de su cultura es herencia de otras culturas”, agrega. Esa es una de las razones que animan la acción intercultural de CIHAR. “Ningún pueblo puede decir que pertenece a una sola cultura. Hoy en día el mundo es muy abierto. La información de la que disponemos es inmensa, gracias a la prensa y a internet, y, como se dice en la cultura árabe, ‘no se puede tapar el cielo con un tamiz’”.

El objetivo de la asociación que preside Abdo Tounsi es “fortalecer” los lazos entre la cultura árabe y la hispana, darles visibilidad y crear nuevos vínculos. Desde la óptica árabe, se produce de manera recíproca un fenómeno de desconocimiento sobre la realidad del mundo hispano. “En el mundo árabe también se produce, sobre todo en relación a la España moderna de hoy. Cuando allí se piensa en lo español viene a la mente lo andalusí. Eso no es malo, pero es un concepto romántico. Hay que tener en cuenta que fue una época donde floreció una cultura árabe fuera de las fronteras del mundo árabe”, puntualiza.

En opinión de Tounsi, la España actual está determinada por una “fortaleza sociocultural y económica” muy importante, y goza de un gran reconocimiento en el mundo. Tiene la particularidad, además, de que es un país ubicado geográficamente entre dos culturas que confluyen en el Mediterráneo. CIHAR promueve una agenda de actividades notable, pese a la limitación de sus recursos materiales y humanos.

Abdo Tounsi está convencido de que el repunte del integrismo islámico en el inicio del tercer milenio ha dañado la percepción mundial del mundo árabe. “Ha habido una herida sangrante que nos hizo mucho daño”, reconoce. “El pensamiento fanático de los islamistas hizo que en Europa se identificara islam y violencia. Y es injusto que nos califiquen por unos cuantos integristas que hacen barbaridades contra la humanidad. La familia humana ha de vivir en paz y entenderse”, proclama.

No obstante, el presidente de CIHAR cree que la ola fundamentalista ya ha decaído. “Hoy ya se ha superado”, sostiene. “Esa lacra que hemos sufrido y sus consecuencias ya están diluidas”. Como reacción a la cadena de atentados en todo el mundo, muchos árabes y musulmanes que viven en Occidente fueron víctimas de ataques islamófobos. “Solo he sufrido dos. Una vez entregué mi tarjeta en una ventanilla, leyeron el nombre árabe y me la devolvieron de manera brusca. Y otra vez, mientras acompañaba a una señorita árabe que vino a España, un ciclista que pasó a nuestro lado le dijo: ‘Quítate esa porquería que llevas en la cabeza’. Llevaba un hiyab puesto”.

Abdo Tounsi ya ha superado el medio siglo viviendo en España. Cuando llegó en 1972 para estudiar diseño y decoración no sabía ni una palabra de castellano. Jamás había montado en un metro. Aún recuerda el día en que pisó Madrid. “Fue fantástico. Nunca se me va a borrar. Me acuerdo del primer café con leche que me tomé”, rememora. Su hermano, cuatro años mayor que él, fue un apoyo decisivo en sus primeros pasos en Europa.

Meses después visitó el tesoro arquitectónico andalusí que se conserva en el sur de España. La Alhambra y, sobre todo, la Mezquita de Córdoba. No olvida el Congreso Islamo-Cristiano que se celebró en la ciudad del Guadalquivir. Un gesto de comunión interreligiosa que hoy, casi 50 años después, se revela imposible tras el repliegue conservador de la jerarquía católica. “Es una acción errónea totalmente. No se puede negar lo evidente”, asegura, en relación a los intentos del Obispado cordobés de borrar la huella andalusí del templo omeya.

Esta misma semana, CIHAR celebró su novena reunión anual con el auspicio de la misión diplomática de la Liga Árabe en España. El encuentro se celebró en el salón de embajadores de la Casa Árabe en Madrid y contó con la presencia de representantes de Palestina, Yemen, Kuwait, Sudán, Irak, Túnez y España.

“La interculturalidad es necesaria para la convivencia entre lo árabe y lo español”