Martina Jiménez Abato: la joven futbolista española que despunta en Dubai

La joven española con el balón en Dubai. (Cedida)
Antes de su llegada a EAU, formaba parte del CD Gelves, un club de fútbol en Sevilla, España, conocido por su vinculación con el Real Betis Balompié

Hay historias que empiezan casi sin hacer ruido. La de Martina Jiménez Abato comenzó en un recreo escolar en Sevilla, como la de tantas niñas que corrían detrás de un balón sin saber que, años después, ese juego se convertiría en una forma de vida.

Tenía diez años cuando empezó a jugar en la Unión Deportiva Olivares, un pequeño club de un pueblo sevillano donde dio sus primeros pasos en categoría infantil, compitiendo tanto con niños como con niñas. Más tarde fichó por el CD Gelves, equipo filial del Real Betis Balompié, donde continuó creciendo y llegó incluso a competir en categoría cadete. Aquellos años fueron clave para su formación, no solo por la competición, sino también por el trabajo técnico junto a entrenadores que marcaron su evolución.

Pero el fútbol, en su caso, nació mucho antes que las fichas federativas. “Mamá, papá, quiero jugar al fútbol”, les dijo un día a sus padres. En pleno verano sevillano, cuando parecía imposible encontrar equipo, el destino apareció en forma de monitora de campamento que le abrió la puerta de su primer club. Y ahí empezó todo.

En 2025, Martina aterrizó en Dubai junto a su familia, que se trasladó por motivos empresariales. Cambiaba Andalucía por Emiratos Árabes Unidos, el castellano por el inglés y el calor seco por una humedad asfixiante que, según reconoce, fue uno de sus primeros grandes retos.

“En Sevilla hace calor, pero aquí la humedad te penaliza mucho si no estás acostumbrada”, explica. A eso se sumó la adaptación al idioma. Recibir instrucciones en inglés en pleno partido, cuando todo sucede a máxima velocidad, no es sencillo. “Cuando piensas a 200 por hora en el campo no tienes mucho tiempo para traducir, pero te acostumbras”. Lo que no cambió fue su determinación.

Actualmente juega en la Barça Academy Dubai en categoría sub15 masculina, donde es la única niña del equipo. Además, compite en categorías femeninas sub14, sub16 y forma parte de la selección emiratí sub17, llegando incluso a jugar con el equipo sub18 en la liga feminina de Emiratos. Un reto mayúsculo para una jugadora de tan solo 14 años.

Con los chicos, el fútbol es más rápido y más físico. No hay concesiones. “Durante el partido no te consideran una chica, sino una compañera o una rival más”. Y eso, lejos de intimidarla, la ha hecho crecer.

En el campo, su versatilidad es una de sus grandes virtudes. Con los chicos suele desempeñarse como lateral derecho; con las chicas, como mediocentro o extremo. Sin embargo, donde realmente disfruta es en el centro del campo, organizando el juego. Sus entrenadores destacan su visión, su capacidad para ordenar al equipo y su precisión en el pase, cualidades que se complementan con una sólida base defensiva adquirida en sus años en España como central.

Esta temporada ya le ha regalado momentos inolvidables: campeona de la liga DOFA sub 15B y subcampeona en la DOFA sub 17, además de seguir compitiendo tanto en categoría masculina como femenina con la Barça Academy.

Pero si hay algo que define este curso es su presencia en la selección de Emiratos sub17 y la posibilidad de competir con el equipo sub 18 en la liga senior femenina de Emiratos. Ser la única española en esa selección es, para ella, un orgullo añadido.

Jugar con el escudo del Barça Academy en Dubai también tiene un significado especial: “Te acerca un poquito más a España”. Y España siempre está presente. A veces en forma de vendas en las muñecas; otras, en los colores rojigualda personalizados en sus botas.

Martina compagina entrenamientos y partidos con los estudios con una organización casi milimétrica. Ha llegado a estudiar en atascos de tráfico camino del entrenamiento. Tiene pocos días libres, pero aprovecha cada momento con su familia.

Sus referentes mezclan el talento femenino y masculino: Alexia Putellas, Aitana Bonmatí, Andrés Iniesta, Leo Messi o Raphinha. De todos ellos recoge algo, pero sobre todo comparte una ambición clara: jugar en la Primera División española. Y si puede ser en un equipo de Sevilla, mejor. Aunque tampoco descarta, a largo plazo, cruzar fronteras.

A otras niñas que sueñan con dedicarse al fútbol les lanza un mensaje directo: que lo intenten, que nadie les diga que no pueden, que jueguen donde sea —en el colegio, en la calle o en casa— y que trabajen por sus sueños. “Yo aún no he llegado, pero voy a hacer todo lo posible por hacerlo”.

Con 14 años, Martina Jiménez Abato ya compite en categorías superiores, se mide a chicos sin complejos y representa a su país lejos de casa. Su historia no es solo la de una promesa del fútbol; es la de una generación que no entiende de límites.

Y esto, probablemente, no ha hecho más que empezar.