sábado. 24.02.2024

El levantamiento de las sanciones a Irán y su regreso al circuito internacional ha convertido a este país en una gran plataforma comercial y una oportunidad de negocio para las empresas. Llegar los primeros es un riesgo, pero también una ventaja y las empresas europeas no se quieren quedar atrás ante la pujanza de un mercado que le puede reportar importantes beneficios empresariales.

Irán ha acordado con una serie de empresas europeas proyectos para invertir más de 2.000 millones de dólares (más de 1.800 millones de euros) en territorio iraní tras el acuerdo nuclear alcanzado con el grupo 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania), según explicó un parlamentario iraní este jueves.

"Hemos sido testigos hace poco del retorno de los inversores europeos al país. Algunas de estas negociaciones han concluido y hemos aprobado y concedido las licencias de inversiones y las garantías", ha explicado el diputado Mohammad Khazaei, en una conferencia de promoción del turismo entre Estados Unidos e Irán.

"Incluso en las últimas dos semanas hemos aprobado más de 2.000 millones de dólares en proyectos en Irán de compañías europeas", ha afirmado, sin llegar a concretar las compañías que realizarán esos programas.

Hasta que se aprobaron las sanciones, España exportaba por valor de unos 600 millones de dólares, que quedaron reducidos a la mitad, unos 300. A día de hoy, 350 empresas españolas están exportando regularmente a Irán, según señaló a ABC el director de Internacional de la Cámara de Comercio de España, Alfredo Bonet.

El Spanish Business Council (SBC) junto al Iranian Business Council (IBC) de Emiratos Árabes Unidos celebraron el 7 de junio de este año, un almuerzo de negocios en el hotel Taj Palace de Dubai donde se destacó el potencial del país persa como una gran opción de inversión en sectores como las infraestructuras, los servicios, la minería o el petróleo.

La presencia de las empresas españolas en Irán antes de 2011 se centraba fundamentalmente en la industria del petróleo y del gas. No eran fundamentalmente grandes empresas las que tenían negocios, sino pequeñas y medianas, la mayoría especializadas en accesorios para este sector.

A partir de ahora las posibilidades son muchas y en sectores muy variados. Bonet apunta a las infraestructuras, como el metro y el tren; el automóvil, ya que "necesitan importar y producir"; la industria agroalimentaria con la mejora del sistema de regadíos; maquinaria para la minería y construcción y puesta al día de las refinerías. Igualmente, las energías renovables ofrecen posibilidades de futuro, ya que Irán invierte en eólicas y energía solar.

Uno de los problemas más urgentes que tiene que solucionar Irán es "la ausencia de canales de financiación. No existe seguro de crédito y hay un cierto embargo financiero a través de algunos bancos. La canalización de pagos y cobros es un problema".

Una de las empresas españolas mejor posicionadas para intensificar sus exportaciones a Irán es Taim Weser, que durante los años que ha durado el embargo ha mantenido una delegación en este país. Su presidente, Manuel Teruel, asegura a ABC que "Irán es una gran plataforma para el Golfo Pérsico y los iraníes siempre han estado orientados a España y es el momento de posicionarse. Irán se abre al mundo y hay que estar ahí".

Teruel, aunque admite que las mayores dificultades han estado relacionadas con el cobro a través de países intermedios por el bloqueo de las transferencias, asegura que "Irán siempre ha pagado. Su genética es persa y son comerciantes".

En la foto de Celia Unquiles para EL CORREO se observa un espectacular paisaje del sur de Irán.

Las empresas del mundo, a la conquista de Irán
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