28 de enero de 2026, 9:12
Enclavado en las escarpadas montañas del emirato de Ras Al Khaimah, Wadi Shaam es un testimonio viviente de un estilo de vida que ha perdurado a lo largo de los años. Este rincón remoto, con sus aldeas dispersas, invita a la reflexión sobre un pasado donde la supervivencia dependía de la comunidad, la resiliencia y la sabiduría ancestral.
Saeed Abdullah Al-Zahouri, un residente de 60 años que creció en esta área, rememora su infancia marcada por la sencillez: “Las cabras vagaban libres, el agua se recogía cuidadosamente, y cada día ofrecía tanto retos como oportunidades para fortalecer los lazos familiares”, comenta Al-Zahouri durante una visita guiada a través de los asentamientos que han resistido el paso del tiempo.
La aldea de Ahbabbt, compuesta por unas diez casas, representa la esencia de la autosuficiencia, donde las familias cultivaban trigo y criaban ovejas usando materiales locales como grava y madera. Otra de las comunidades, Al-Ghashbah, alberga viviendas tradicionales conocidas como Bayt Al-Qofl, construidas para soportar las inclemencias del clima.
Con el avance del tiempo, y especialmente después de la formación de Emiratos Árabes Unidos, la vida en estas montañas comenzó a transformarse. Las políticas del difunto jeque Zayed alentaron a los ciudadanos a trasladarse a nuevas comunidades, mejorando su calidad de vida y servicios básicos, pero dejando atrás un estilo de vida rico en tradiciones y conexión con la naturaleza.
Wadi Shaam no solo es un legado cultural, sino también un recordatorio de la importancia de mantener viva la memoria colectiva, mientras se exploran las raíces de las comunidades de Ras Al Khaimah en el marco de la modernización.
Saeed Abdullah Al-Zahouri, un residente de 60 años que creció en esta área, rememora su infancia marcada por la sencillez: “Las cabras vagaban libres, el agua se recogía cuidadosamente, y cada día ofrecía tanto retos como oportunidades para fortalecer los lazos familiares”, comenta Al-Zahouri durante una visita guiada a través de los asentamientos que han resistido el paso del tiempo.
La aldea de Ahbabbt, compuesta por unas diez casas, representa la esencia de la autosuficiencia, donde las familias cultivaban trigo y criaban ovejas usando materiales locales como grava y madera. Otra de las comunidades, Al-Ghashbah, alberga viviendas tradicionales conocidas como Bayt Al-Qofl, construidas para soportar las inclemencias del clima.
Con el avance del tiempo, y especialmente después de la formación de Emiratos Árabes Unidos, la vida en estas montañas comenzó a transformarse. Las políticas del difunto jeque Zayed alentaron a los ciudadanos a trasladarse a nuevas comunidades, mejorando su calidad de vida y servicios básicos, pero dejando atrás un estilo de vida rico en tradiciones y conexión con la naturaleza.
Wadi Shaam no solo es un legado cultural, sino también un recordatorio de la importancia de mantener viva la memoria colectiva, mientras se exploran las raíces de las comunidades de Ras Al Khaimah en el marco de la modernización.
