Estados Unidos e Irán intensifican ataques en una guerra que ya afecta a todo Oriente Medio
18 de julio de 2026 (10:39 h.)
Teherán atacó bases y sistemas vinculados a Washington en Kuwait, Jordania, Qatar, Bahréin y Omán, en una ofensiva que evidencia el deterioro de las relaciones regionales
Estados Unidos e Irán protagonizaron su séptima noche consecutiva de ataques cruzados en un conflicto que, tras cuatro meses de escalada, amenaza con extenderse más allá del Estrecho de Ormuz, mientras los bombardeos comienzan a afectar infraestructuras civiles y vitales en la región.
El Comando Central de Estados Unidos informó este sábado de ataques dirigidos contra objetivos militares iraníes, incluyendo instalaciones logísticas y depósitos de armas. En respuesta, Teherán atacó bases y sistemas vinculados a Washington en Kuwait, Jordania, Qatar, Bahréin y Omán, en una ofensiva que evidencia el deterioro de las relaciones regionales.
Kuwait confirmó daños importantes en una planta eléctrica y desalinizadora, esenciales para el abastecimiento de agua potable, mientras que Jordania y Bahréin informaron la interceptación de múltiples misiles y drones. Paralelamente, Irán denunció impactos estadounidenses en puentes, estaciones de tren y un puerto estratégico en Bandar Khamir y Chabahar, afectando su infraestructura marítima y eléctrica en medio de una ola de calor extremo.
El cierre de facto del Estrecho de Ormuz por parte de Irán mantiene al petróleo por encima de los 86 dólares por barril, complicando aún más la economía global. Mientras tanto, Naciones Unidas y mediadores internacionales como China y Pakistán instan a ambas potencias a frenar la violencia y retomar negociaciones.
La tensión pone en jaque la estabilidad de la región, con advertencias iraníes de una "ofensiva a gran escala" y crecientes temores de una escalada incontrolable. Sin señales claras de una tregua, los ecos de la guerra resuenan cada vez más cerca de lograr un impacto irreversible en Oriente Medio.
El Comando Central de Estados Unidos informó este sábado de ataques dirigidos contra objetivos militares iraníes, incluyendo instalaciones logísticas y depósitos de armas. En respuesta, Teherán atacó bases y sistemas vinculados a Washington en Kuwait, Jordania, Qatar, Bahréin y Omán, en una ofensiva que evidencia el deterioro de las relaciones regionales.
Kuwait confirmó daños importantes en una planta eléctrica y desalinizadora, esenciales para el abastecimiento de agua potable, mientras que Jordania y Bahréin informaron la interceptación de múltiples misiles y drones. Paralelamente, Irán denunció impactos estadounidenses en puentes, estaciones de tren y un puerto estratégico en Bandar Khamir y Chabahar, afectando su infraestructura marítima y eléctrica en medio de una ola de calor extremo.
El cierre de facto del Estrecho de Ormuz por parte de Irán mantiene al petróleo por encima de los 86 dólares por barril, complicando aún más la economía global. Mientras tanto, Naciones Unidas y mediadores internacionales como China y Pakistán instan a ambas potencias a frenar la violencia y retomar negociaciones.
La tensión pone en jaque la estabilidad de la región, con advertencias iraníes de una "ofensiva a gran escala" y crecientes temores de una escalada incontrolable. Sin señales claras de una tregua, los ecos de la guerra resuenan cada vez más cerca de lograr un impacto irreversible en Oriente Medio.