Quique o la historia de un bebé robado con un final feliz que abre la esperanza a miles de familias en toda España
La historia de un bebé robado con un final feliz que abre la esperanza a miles de familias en Su nombre es Enrique, ha vivido en Huelva toda su vida, y a los 47 años se ha podido encontrar con sus padres biológicos. Es el final de una historia que ha terminado de manera feliz para todos sus protagonistas, pero que deja un sabor agridulce por lo que representa de la España sórdida en la que era posible robar un recién nacido a su madre para después venderlo.
Esta mañana del martes, Quique que es como lo conocen todos sus amigos y allegados, ha explicado su historia arropado por los miembros de la Asociación SOS Bebés Robados de Huelva, que ha visto en este caso un motivo más que se siga investigando y se continúe indagando por parte de las autoridades judiciales.
Quique ha sabido durante toda su vida que era un niño adoptado. Sus padres adoptivos se lo dijeron y él, aunque nació en el norte de España, ha vivido desde siempre en Huelva, donde se ha criado y ha tenido una infancia y una vida feliz.
No tiene Quique el más mínimo reproche a sus padres adoptivos, que lo han querido como a un hijo y así él se ha sentido. Asegura que sus padres adoptivos no sabían que él había sido robado a su madre nada más nacer.
Sabedor de que había sido adoptado y ante las noticias que han estado apareciendo en los medios de comunicación, decidió dar el paso de buscar a su madre biológica una vez habían fallecido sus padres adoptivos. Según ha detallado, porque sentía curiosidad y porque no sería justo que su madre biológica no supiera de él si quería hacerlo.
Dio el paso y gracias al banco de ADN existente a nivel nacional se ha podido encontrar a la que es su madre biológica y a una nueva familia. Su batalla de más de tres años concluyó primero con el encuentro con su hermana, de 42 años, y acto seguido con sus padres.
Aún sabiendo durante toda su vida que había sido adoptado, reconoce que ha sido “una verdad muy dura”, tanto para él como para su madre, aunque de manera muy especial para ésta, madre soltera entonces, a la que se lo arrebataron prácticamente nada más nacer.
El caso de Quique es una puerta a la esperanza para muchas familias de Huelva que han visto en este caso, el primero en la provincia de un bebé robado que encuentra a sus padres biológicos, una oportunidad para seguir creyendo.