lunes 16/5/22

El viaje

"Un porcentaje alto de los que persiguen un sueño claudican en el intento o simplemente lo abandonan cuando el camino se torna escarpado y difícil"
A modo ilustrativo, un avión en pleno vuelo. (Fuente externa)

Me había preparado para lo que sería una conferencia de liderazgo que cambiaría el verdadero sentido de la realización de los sueños, sabía que en la búsqueda de los sueños un porcentaje alto de los que persiguen un sueño claudican en el intento o simplemente lo abandonan cuando el camino se torna escarpado y difícil, así que me di a la tarea de buscar con detenimiento cuales serían las cosas más importantes que debía empacar en la maleta para poderlas compartir a lo largo de lo que sería uno de los viajes más increíbles que jamás había realizado en mi vida.

Había estudiado cada paso con precaución y mucho cuidado de manera que al darlo no existiera el más mínimo error de una posible caída donde la lesión fuera tan grave que no tendría la posibilidad de volverme a levantar. El haber comparado mi sueño con un viaje donde la competencia dejaba en evidencia que me encontraba en una carrera de obstáculos y no en una carrera de velocidad, hizo que preparara la maleta con sumo cuidado. Así que me dispuse a empacar solo lo necesario, estaba seguro que la aerolínea me iba a cobrar exceso de equipaje si la maleta pesaba demasiado, decidí entonces llevar ropa bastante ligera, nada de abrigos pesados, ni zapatos que ocuparan demasiado espacio y no dejaran espacio para cosas más importantes que verdaderamente iba a necesitar durante todo el viaje. Volví nuevamente a echarle un vistazo a los documentos para cerciorarme que todo estaba en orden, que los permisos estaban al día y que el pasaporte no estaba vencido, también miré nuevamente el boleto de avión para comprobar que todo estaba bien. Cada vez que viajo tengo el mismo presentimiento tonto que supongo tiene todo el mundo…

¡Será que he olvidado algo!

La sensación de viajar causa ansiedad y preocupación. Para tratar de relajarme decidí tomar una copa de vino, pero al tomar la copa noté que era demasiado grande y estaba completamente llena, era tan grande que mis manos no podían sostenerla, nunca en mi vida había visto una copa de vino tan grande. De un momento a otro el vino que contenía la enorme copa empezó a derramarse y se esparció por toda la habitación y me vi caminando con los pies descalzos en un gran charco rojo, traté de alzar la maleta que había dejado en el suelo para ponerla sobre la cama y así impedir que se manchara de vino y de paso pintara de rojo la ropa que ya había empacado, pero al tratar de levantarla estaba tan pesada que no pude hacerlo, no entendía por qué sucedía esto si unos minutos antes  me había tomado el tiempo suficiente  para empacar solo ropa muy liviana y ahora estaba tan pesada que mi fuerza no era suficiente para levantarla y colocarla sobre la cama.

La deje en el suelo que ya estaba inundado de vino, empecé nuevamente a tratar de levantarla pero era totalmente imposible, decidí entonces abrirla pero no encontraba la llave por ningún lado, estaba seguro que la había puesto en alguna parte pero no sabía dónde, entonces tomé un pequeño destornillador que solía tener siempre en la mesa de noche, forcé el pequeño candado con el que había asegurado la cremallera… -En el aeropuerto compraré otro –dije para mis adentros- mientras abría la maleta para ver qué era lo que causaba tanto peso que no me dejaba levantarla.

Al abrirla, la ropa que había empacado estaba marcada.

- ¿Cómo voy a usar esta ropa así? –pensé-

¡Todo el mundo se va a dar cuenta de lo que estoy queriendo hacer!

Pareceré como uno de esos viajeros ridículos que su manera de vestir delata su destino.

La camisa llevaba un rotulo que decía… Disciplina.

Los pantalones decían… Persistencia.

De la ropa interior colgaba un letrero muy grande que decía… Compromiso.

Leí en el saco… Sentido común.

En uno de los zapatos se podía leer… Determinación.

La camisa del pijama decía… Relaciones.

Una camiseta tenía escrito en letras muy grandes… Paciencia.

En las medias se leía… Pasión.

El saco de lana que había puesto para los días de frío decía… Creatividad.

Los zapatos deportivos estaban marcados con la palabra… Actitud.

Una ropa deportiva que había puesto para hacer ejercicio decía… Valentía.

Las chanclas tenían un gran letrero… Humildad.

No podía creer lo que mis ojos estaban viendo, me sentí confundido al ver la habitación inundada completamente de vino, una maleta que pesaba demasiado con una ropa marcada con grandes letreros que me estaban recordando algo pero que no sabía qué era.

De pronto me desperté sobresaltado al escuchar el reloj despertador que marcaba las siete de la mañana, salté de la cama y me di una ducha relámpago, tomé la maleta, el taxi me estaba esperando a la entrada de mi apartamento, me dirigí al aeropuerto…

Me alegré al saber que todo había sido un sueño, producto de la ansiedad del viaje.

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Apartes del Libro -EL VIAJE- Una fascinante travesía por el mundo del liderazgo y el anhelo de realizar los sueños. Escrito por Farid Lozada, CEO de Abbacol, en el año 2015. Si desea adquirir el libro lo puede hacer en este link.

El viaje
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