lunes. 27.05.2024

Alberto Martínez, un hombre forjado en metal

"No deja de ser maravilloso que el día que conocimos a Alberto en la Fundación Santa Fe de Bogotá pasara un tren de carga"
Alberto Martínez, ante una de sus obras. (Fuente externa)
Alberto Martínez, ante una de sus obras. (Fuente externa)

Los diplomáticos, somos seres con fecha de caducidad, como las medicinas o ciertos productos de corta duración. Cuando llegamos a un nuevo destino, sabemos que no vamos a estar eternamente en una ciudad, en una casa, en aquella oficina que nos acogerá por unos años o unos días. Pero quizás por ello, a diferencia de otros profesionales que deben estar una vida laboral en el mismo espacio, nos fijamos en detalles, que pueden resultar trascendentales, porque van más allá del momento, esos sí pueden ser eternos, como las amistades sinceras que se cultivan.

Cuando llegué a Chicago en 2017, encontré que, en el consulado de Colombia, donde prestaría mis servicios diplomáticos, había una especie de exposición artística permanente, con diversas obras, gracias a la iniciativa y esfuerzo de la experta y también artista Lilian de Guzmán, una valiosa colombiana, quien reside en Chicago y sigue promoviendo el talento de nuestro país, fuera de nuestras fronteras. Desde un comienzo me atrajo la atención algunas obras realizadas en metal, bien fuera unas pequeñas esculturas o unos cuadros (no pintados, sino forjados), con la firma de Alberto Martínez, cuya vida desconocía.

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Obra de Alberto Martínez en la sala de exposiciones de la Fundación Santa Fe en Bogotá. (Patricia Mogollón)

Ignoraba por completo, la relación tan especial entre el auCopiartor y la materia prima de la cual se nutría para plasmar sus ideas y sentimientos. Alberto Martínez, quedó huérfano de padre a temprana edad, su padre era operario de ferrocarril y aquí viene lo maravilloso, el hijo desde sus primeros años se relacionó con las vías férreas, con los rieles, con el hierro y el acero de las maquinarías. El patio de recreo del niño Alberto, se confundía con las estaciones de tren, acompañando a su padre maquinista en los viajes que emprendía. Su primera escuela de arte, fueron los talleres de mecánica de los ferrocarriles.

Siempre los espacios abiertos, que eran atravesados por las líneas férreas y encima de ellos un infinito tren que no tiene última estación, esa es una vocación íntima de Alberto Martínez, el espacio vacío que puede ser poblado por los seres metálicos. De allí que su obra no se contente con las innumerables exposiciones que ha realizado en museos, galerías y sitios internos, sino en calles, parques, lugares públicos, para que todo el público, sin distingo de edad o conocimiento previo, sin necesidad de pagar un boleto, puedan gozar de estos cuadros tridimensionales.

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Alberto Martínez presenta su creatividad y talento en la Fundación Santa Fe. (Patricia Mogollón)

No soy experto ni crítico de arte, los que saben, ubican el trabajo de Alberto Martínez en el constructivismo geométrico, utilizando para ellos el metal, como láminas de hierro, dándoles formas precisas. En mi caso, lo que percibo es la manera como materiales que se perciben tan sólidos y rigurosos, pueden adoptar apariencias maleables, menos pesadas de lo que son en realidad, como cuando un niño hace aviones con hojas de papel. Ese espíritu pueril sobrevive en el Maestro Martínez, quizás porque desde niño, esos duros materiales hacían parte de sus juegos infantiles.

No deja de ser maravilloso, que el día que conocimos a Alberto, con mi esposa Patricia, en Bogotá, estando sentados en la cafetería de la Fundación Santa Fe en medio de una exposición colectiva de artistas colombianos y peruanos, dedicados al trabajo del metal, pasara un tren de carga. El lector puede juzgar, si eso es una casualidad o una señal, quizás de un padre, orgulloso de su hijo artista.

Para quienes quieran conocer la obra de Alberto Martínez, los invito a ver su sitio en Instagram, en donde se pueden maravillar con su variada obra y con su proceso creativo, que implica, no sólo creatividad y talento sino un evidente esfuerzo físico: albertomartinez_8.

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Dixon Moya es diplomático colombiano de carrera, escritor por vocación, lleva un blog en el periódico colombiano El Espectador con sus apellidos literarios, en el cual escribe de todo un poco: http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/  En Twitter (a ratos muy escasos) trina como @dixonmedellin.

Alberto Martínez, un hombre forjado en metal