La caballerosidad es asunto femenino

Transmilenio, sistema de transporte público bogotano. (Fuente externa)
Gracias a todas las damas cuya actitud contrasta con la de sus pares masculinos

La semana pasada conmemoramos el día internacional de la mujer, que más que una celebración, se trata de la reivindicación permanente de la lucha por los derechos femeninos, no es un día para estar regalando flores, es para recordar que las mujeres han sido discriminadas e ignoradas por la contraparte masculina, aunque las cosas comienzan a cambiar de manera positiva y hoy traigo a colación una divertida anécdota por partida doble.

Me he reído mucho, cuando dos queridos amigos coetáneos, por separado, me contaron la misma anécdota, al viajar en Transmilenio, el sistema de transporte público bogotano y dos jóvenes mujeres, les cedieron su asiento, pues ellos iban de pie. Me lo narraron, como si fuera algo inadmisible, en lugar de sentirse agradecidos o halagados, lo sintieron como si fuera una afrenta, casi una humillación pública. Uno es un entrañable amigo escritor y el otro un querido colega diplomático de carrera.

Entiendo que, en estos dos casos de estudio, no fue una reacción machista por haber sido beneficiarios de la cortesía femenina, sino más por el tema de la edad. Estos muchachos del alma, no se habían dado cuenta que nuestra imagen (aquí me uno al club) ya no es la de hace veinte años (que sabemos no son nada, ¡pero se reflejan!). Puede que uno se sienta de quince, pero la gente ya lo ve a uno de sesenta o setenta y sobre eso no podemos hacer nada. No todos tenemos la ventaja que tiene Gustavo (aquí sí puedo dar el nombre), otro gran amigo, al que veo igualito desde hace 30 años que nos conocemos.

Guardaré la identidad de los amigos ofendidos en su honor, para preservarlos del escarnio adicional, aunque debo decir que, si vuelven a molestarme con Millonarios, mi amado club de fútbol, siendo ellos del otro equipo, es decir, de Santa Fe, recuerden que puedo revelar sus nombres y datos de contacto. En cualquier caso y esto sí me parece un dato interesante, es que la caballerosidad, ahora es un asunto femenino, porque no fueron muchachos los que cedieron los asientos a los abuelitos, sino señoritas. Gracias a todas las damas, cuya actitud contrasta con la de sus pares masculinos.

Ahora bien, el día, que seguramente no está lejano, que una chica en un medio de transporte público me mire compasiva y me ceda su asiento, seguramente un rubor encenderá mi rostro y de manera educada pero fría, no aceptaré su amable ofrecimiento, así me esté muriendo de cansancio y quiera efectivarme sentar mi fatigada humanidad. Pero es que el orgullo, así sea necio y absurdo, debo confesarlo, pesa mucho.

------------------------------

Dixon Moya es diplomático colombiano de carrera, escritor por vocación, lleva un blog en el periódico colombiano El Espectador con sus apellidos literarios, en el cual escribe de todo un poco: http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/ En lo que sigue llamando Twitter lo encuentran como @dixonmedellin y explora el cielo azul en Bluesky como @dixonacostamed.bsky.social.