domingo. 03.03.2024

¡Campeón!

"Hoy quiero traer a la memoria el brevísimo encuentro que tuve con el gran Mario Alberto Kempes, alias el “Matador”
El gran futbolista argentino Mario Alberto Kempes. (Fuente externa)
El gran futbolista argentino Mario Alberto Kempes. (Fuente externa)

Escribo estas líneas sin conocer al nuevo campeón de la Copa Mundo de fútbol, pero le estoy haciendo mucha fuerza a Argentina y a su gran capitán Lionel Messi, quien además de ser un extraordinario deportista tiene pinta de ser buena persona y eso es lo más importante. Por estos días en el que el mundo se convierte en pelota de fútbol, debo destacar la gran relación entre Colombia y Argentina en materia futbolística, pues hemos tenido un fluido intercambio de técnicos y jugadores en la historia compartida.

La mayoría de los equipos profesionales en Colombia han tenido insignes jugadores argentinos, especialmente el club de mis amores, Millonarios de Bogotá, que entre otros grandes tuvo en su nómina al inmenso Alfredo Di Stéfano antes que llegara al Real Madrid, aunque iba para Barcelona, pero esa es otra historia. En Millonarios, por ejemplo, Marcelo Trobbiani jugaba en 1985 para el club y fue convocado a la selección argentina que ganó la inolvidable copa de 1986. Otro día seguiré recordando a destacados gauchos que vistieron los colores azul y blanco. Porque hoy quiero traer a la memoria el brevísimo encuentro que tuve con el gran Mario Alberto Kempes, alias el “Matador”.

Corría el año de 1998, yo había llegado a finales del 97 como Cónsul de Colombia a Ciudad Guayana, que es el nombre oficial de una encantadora ciudad venezolana que la gente conoce más como Puerto Ordaz, una especie de Brasilia en el Estado Bolívar, pues fue una ciudad diseñada expresamente para desarrollar el suroriente del país. Se trató de mi primer destino diplomático, además como jefe de oficina y siempre llevaré su grato recuerdo, como el de tantas personas que conocí en esa bella tierra. 

Tuve que viajar a mediados de año a Colombia y como no había vuelos directos, uno debía volar a Caracas y de ahí a Bogotá. El aeropuerto Manuel Carlos Piar era pequeño y recuerdo que tenía una especie de mezanine en donde había una cafetería. Siempre me ha gustado llegar temprano a los aeropuertos, así que tenía tiempo para probar una deliciosa cachapa con queso telita (a las cachapas las llamamos en Colombia arepas de choclo, y con ese queso son una delicia) y cuando iba subiendo las escaleras, bajaba un señor a quien sólo atine decirle: ¡Campeón!, mientras le extendía la mano, él respondió amablemente el saludo y siguió bajando.

Fotografía en prensa del joven cónsul Dixon Moya, autor de este texto. (1)
Fotografía en prensa del joven cónsul Dixon Moya, autor de este texto.

No hubo tiempo para presentarme, ni decirle que era el cónsul de Colombia, aunque por esos días, mucha gente no me creía, pues supuestamente me veía muy joven para el cargo, dejo una vieja imagen pixelada como prueba. Así que minutos más tarde, yo degustaba esa cachapa con un sabor adicional, el de la felicidad nostálgica. Había saludado a Mario Alberto Kempes, campeón del mundo en 1978 con Argentina, goleador de ese campeonato y considerado ese año, el mejor jugador del mundo y uno de mis primeros ídolos de niñez. Es como si hoy, un seguidor del fútbol se cruza con Messi en una escalera de cualquier aeropuerto del mundo.

Kempes durante esos días se desempeñaba como entrenador del Club Mineros de Guayana, debo decir que Puerto Ordaz es posiblemente la ciudad con mayor vocación futbolística de Venezuela, en buena parte, porque su población es muy cosmopolita, muchos son descendientes de los expatriados que llegaron a trabajar en los años sesenta y setenta, desde muchas partes del mundo, especialmente italianos, portugueses, españoles, de países nórdicos, brasileros y lógicamente colombianos. Incluso dicen que el nuevo estadio de la ciudad, que no alcancé a conocer, es el más moderno de América Latina. 

Por estos días, en la televisión, volví a ver al “Matador”, esta vez en el palco de honor, apoyando a su Argentina del alma, alguien al que le están debiendo el homenaje que se merece y que ojalá sea en vida, pues Mario Alberto Kempes es de los grandes, como lo recordarán en Valencia, España, en donde jugó varias temporadas. Este es el modesto tributo de un admirador que sintió gran emoción al cruzarse con un ídolo de juventud, que le recordó la emoción de los aficionados argentinos, con sus cantos y saltos interminables que han vuelto a revivir con la selección de este año, que espero sea campeona del mundo. ¡Vamos Argentina!

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Dixon Moya es diplomático colombiano de carrera y escritor por vocación. Lleva un blog en el periódico colombiano El Espectador con sus apellidos literarios, en el cual escribe de todo un poco: http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/  En Twitter a ratos trina como @dixonmedellin 

¡Campeón!
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