Catalina Gómez Ángel, compromiso periodístico a toda prueba

Catalina Gomez Angel, premio Gabo.
La colombiana reside en Teherán, donde ejerce como periodista independiente,  y ha recibido en el último año el premio  Internacional de Periodismo de Conflictos Daniel Beriáin en Artajona (España) y el reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabo 2026 por la Fundación Gabo en Bogotá (Colombia)

Catalina Gómez Ángel, 'Cata' para sus amigos (no estoy en ese selecto grupo, porque no la conozco pero la admiro), es corresponsal de guerra, a pesar de que ella no siente que interpreta el perfil que se espera de ese tipo de periodista, aunque nadie podrá negar su valentía personal, ha hecho del compromiso periodístico su apostolado personal, por encima de su propia comodidad y seguridad. 

Precisamente por las condiciones mencionadas, durante el último año, Catalina Gómez ha recibido el premio  Internacional de Periodismo de Conflictos Daniel Beriáin en Artajona, España (galardón bautizado así en recuerdo del periodista español asesinado en Burkina Faso) y el Reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabo 2026 por la Fundación Gabo, en Bogotá, una ciudad a la que siempre espera darle una segunda oportunidad, pues a diferencia de Teherán, no tuvo con ella un amor a primera vista.

Los lectores de ese libro entrañable y contundente a la vez,  'Ahora y en la hora' de Héctor Abad Faciolince, recordarán a Catalina como una de sus protagonistas. Para quienes no lo han leído, se trata de una crónica ubicada en Ucrania y que cuenta la muerte de la escritora ucraniana Victoria Amelina, asesinada con otras doce personas por un misil ruso, lanzado contra la pizzería en donde se encontraba con Héctor y Catalina, entre otros. Sin embargo, 'Ahora y en la hora', que fue finalista del reciente premio Aena de narrativa Hispanoamericana, es un libro que va más allá de la guerra que sufre Ucrania, una reflexión de muerte y de vida, en donde esta última se resiste a perder la batalla.

Como lo narra Héctor Abad, la única que se quedó todo el tiempo con Victoria, en el momento de su agonía, fue Catalina, sin importar si caía un segundo misil, como es la terrible costumbre rusa en el conflicto. Hace parte del carácter de esta mujer nacida en Pereira, la bella y dinámica ciudad del Eje cafetero colombiano, preciosa comarca de frondosos paisajes envueltos por el aroma del mejor café del mundo, conforme el lema y sentir de los colombianos.

Catalina es una mujer de decisiones trascendentales y contundentes. Un día armó la maleta y se fue directo a Irán, aunque no fue una decisión extraña, pues había escrito una tesis sobre ese país para graduarse de su Maestría en Relaciones Internacionales. Luego de visitar Irán como turista y después como estudiante de farsi, decidió establecerse allí, encontrando a quien fuera su pareja, el fotógrafo Kaveh Kazimi. No resultó fácil, las autoridades iraníes, no entendían la persistencia de la colombiana de establecerse como periodista independiente, pero afortunadamente coincidió con un momento en que el régimen iraní deseaba proyectarse en América Latina. 

Desde Irán empezó a escribir para diversos medios en Colombia y España, notas, reportajes e historias del Oriente Medio, especialmente sobre los diversos conflictos que iban surgiendo, hasta llegar al de Ucrania. Actualmente reparte su residencia entre Irán y Ucrania, informando con objetividad sobre los acontecimientos que dejan las guerras internacionales, pero siempre intentando entender las motivaciones que hay detrás, las historias de vida, que no se agotan en un titular llamativo. Esa búsqueda de las personas tras las cifras, fue una de las razones del jurado internacional del premio Gabo para adjudicárselo, siendo entregado en el teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá por Jaime Abello Banfi, director de la Fundación. 

Gómez dirigió el documental 'Detrás de la Guerra' para Caracol Televisión sobre los combatientes colombianos en Ucrania, quienes hacen parte de la legión internacional que hace frente a la invasión rusa, que deja historias humanas de compatriotas, especialmente aquellos que han muerto o han sido afectados en un enfrentamiento bélico  tan ajeno y lejano para Colombia, pero que nos unirá a ese país en la posteridad. Explora un tema que encierra una problemática social compleja, que el suscrito ha venido trabajando como objeto de investigación académica y que suele simplificarse, en ocasiones de forma equivocada, bajo el nombre de los mercenarios colombianos. 

Catalina en alguna entrevista manifestó que le gustaría que su epitafio dijera “hizo lo que quiso”. Ojalá se cumpla su deseo, pero que ese epitafio se escriba en un remoto tiempo del cual yo no sea testigo. Espero que 'Cata' tenga un final reposado en lejana fecha del porvenir, siendo una vieja sabia, llena de historias que ojalá escriba en ese libro siempre sugerido o dirija en el largometraje soñado y que pueda retirarse a descansar en Damavand, volcán nevado de Irán que le encanta o entre los cafetales de su tierra natal. Seguramente no en Bogotá, aunque quien sabe, quizás ya le encuentre más gusto a una ciudad, de la cual uno se enamora luego de conocerla por años, nunca a primera vista.

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Dixon Moya es diplomático colombiano de carrera, escritor por vocación, lleva un blog en el periódico colombiano El Espectador con sus apellidos literarios, en el cual escribe de todo un poco: http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/ En lo que sigue llamando Twitter lo encuentran como @dixonmedellin y explora el cielo azul en Bluesky como @dixonacostamed.bsky.social.