Cosiaca
No sé por qué en un primer momento, el corrector ortográfico de mi computador me subrayó el título de la presente columna, como si fuera una palabra mal escrita, aunque luego se autocorrigió. El cursor, pequeño duende de la inteligencia artificial, no había reconocido en principio una palabra que está plenamente aceptada por la Real Academia de la Lengua que la define como una cosa pequeña o de escasa importancia.
Ahora bien, una cosa es cosiaca en minúscula y otra cosa es Cosiaca con mayúscula, que además no es una cosa, sino una persona y de hecho, no es, sino fue, aunque también es (en presente) una maravillosa serie de la televisión pública colombiana. Lo anterior no es un trabalenguas, aunque posiblemente hubiera sido un parlamento digno de Cosiaca, un entrañable personaje que se encuentra en el ADN de los paisas del mundo entero y ahora lo explicaremos.
Cualquier pueblo respetable de Colombia, ha tenido un loco que lo haya representado (algunos incluso han llegado a ser gobernantes en sus ciudades, pero eso es otra historia). En nuestros recuerdos ahora citadinos y antes provincianos, se encuentra el famoso “loco del pueblo”. Cosiaca es uno de los mitos fundacionales del pueblo antioqueño, pero además fue un personaje real, que ha inspirado no sólo anécdotas, sino obras artísticas y ahora audiovisuales. Pero aclaremos que Cosiaca no tenía un pelo de loco, ni mucho menos de bobo, fue un hombre que encontró en su capacidad de contar historias, su modo de vida, de buena vida.
Cosiaca, tuvo nombre cristiano, fue llamado pero quien sabe si bautizado, como José María García, pero quizás en su genuina genialidad vislumbró que con ese nombre no llegaría a ninguna parte y mejor pasaría a la inmortalidad como Cosiaca, a quien que se le recuerda como un vagabundo, pero que podía ser perfectamente el antecedente de un avezado político, diplomático negociador, escritor de ficción o analista académico, un tipo que vive del cuento y de su capacidad de convencer a un auditorio. El público de Cosiaca era la gente de la calle de los pueblos paisas, a los que encantaba echando chistes o inventando historias. Nunca le faltó comida, trago, cobija o posada, por cuenta de su habilidad a la hora de hablar.
Los investigadores antioqueños que seriamente han abordado el personaje del folclor regional, incluso encontraron una fotografía del vividor por excelencia, la misma que encabeza esta columna, tomada por Melitón Rodríguez (1875 – 1942), fotógrafo nacido en Medellín, pionero indiscutible de la fotografía con sentido social y artístico en Colombia, que cuenta entre sus logros haber fotografiado a la primera Santa de Colombia, la Hermana Laura Montoya. La foto de Cosiaca data de 1897 y habría sido tomada en un asilo de ancianos. Esa fotografía es tan importante, como la de esas criaturas fantásticas del imaginario popular como la del lago Ness, porque mucha gente en Colombia, siempre ha creído que Cosiaca es un personaje de ficción.
Alrededor de la figura de Cosiaca, se reunieron figuras claves de la televisión colombiana como Margarita Arango, gerente del canal regional Teleantioquia, el director Luis Alberto Restrepo, el guionista César Augusto Betancur “Pucheros”, el actor Santiago Alarcón, el humorista Sergio Valencia, responsables entre otros de una serie de 12 capítulos sobre la vida de Cosiaca, que se estrenó en 2025 en el canal de Teleantioquia y que fue la sensación entre televidentes paisas y de otras comarcas colombianas.
La serie no ahorró en recursos a la hora de recrear la vida de los pueblos antioqueños de finales del siglo XIX e inicios del XX. Cuenta con la presencia de la eterna Amparo Grisales quien vuelve a la actuación, aunque nunca se ha ido de los medios colombianos. En el reparto, que tiene en su mayoría a intérpretes paisas, se encuentran María Cecilia Botero, Vicky Hernández, Marcela Mar, Luis Mesa, Luis Eduardo Arango, Patricia Grisales, Robinson Díaz, Adriana Arango, Ramiro Meneses, entre otros grandes de la actuación colombiana.
De Cosiaca se dice que no dejó de ser ocurrente, ni siquiera a la hora de la muerte, cuando agonizando mandó llamar a un médico y a un abogado y cuando le preguntaron para qué los quería, dijo que deseaba morirse como Jesucristo, en medio de dos ladrones. Cosiaca, podría ser el padre putativo de trovadores y repentistas, esa clase de geniales poetas y músicos, que van respondiéndose uno al otro, encajando versos en los concursos de trova. De eso sabe bien, el amigo “Pucheros”, quien ha sido rey de reyes de la trova, porque en Colombia pertenecer a la nobleza, se gana a punta de belleza o inteligencia.
Mis amigos extranjeros, que vean la serie, aprenderán de la idiosincrasia antioqueña y de elementos entrañables como el carriel, el maletín ejecutivo de los campesinos y arrieros paisas, sobre el cual, volveremos en el futuro cercano. La buena noticia es que para quienes no pudimos verla en su momento, la serie estará disponible en YouTube en el canal de Teleantioquia, a partir del 1 de febrero, en un capítulo diario.
No se la pueden perder, eh Ave María! De anticipo, aquí pueden ver el tráiler:
La próxima vez que lean sobre Cosiaca, no pueden poner en duda su existencia, ni siquiera el duende la inteligencia artificial.
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Dixon Moya es diplomático colombiano de carrera, escritor por vocación, lleva un blog en el periódico colombiano El Espectador con sus apellidos literarios, en el cual escribe de todo un poco: http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/ En lo que sigue llamando Twitter lo encuentran como @dixonmedellin y explora el cielo azul en Bluesky como @dixonacostamed.bsky.social.