Hoy me dio un ataque de nostalgia de los ochenta. He leído con tristeza la noticia del fallecimiento de la actriz Anne Schedeen, quien personificó a Kate Tanner, la madre adoptiva de un extraterrestre llamado Alf. Se trató de una comedia familiar de ciencia-ficción, emitida originalmente por la NBC desde 1986 a 1990, que superó sus propias expectativas porque sin proponérselo, su protagonista terminó convertido en símbolo de una década maravillosa.
Para quienes no estén familiarizados con aquella serie, su argumento se resume, en que Alf (Alien Life Form, forma de vida extraterrestre que fue adaptada como Amorfismo Lejano Fantástico), huye de Melmac su planeta natal, el cual está a punto de estallar, en el momento en que todos sus habitantes enchufaron el secador de pelo al mismo tiempo, lo cual es una referencia clave como señal de identidad de los ochenta. Alf encuentra el planeta Tierra y termina estrellándose en el garaje de la casa de los Tanner, una familia de clase media estadounidense, compuesta por Wllie (Max Wright), Kate (Anne Schedeen) y sus hijos Lynn (Andrea Elson) y Brian (Benji Gregory).
Alf que realmente se llama Gordon Shumway, es un melmaquiano promedio, quien cuenta con 287 años, estudió odontología por 122 años, lo cual era fácil, considerando que los habitantes de Melmac sólo tienen 4 dientes, gusta de comer gatos, por lo cual la mascota de la familia, un gato llamado Suertudo (Lucky), siempre está en constante riesgo, aunque al final, Alf termina adaptándose muy bien a la comida chatarra y se aficiona a la cerveza. Alf fue un personaje, políticamente incorrecto en sus inicios, con comentarios fuera de tono, que se tuvo que ir moderando en su comportamiento ante la gran aceptación en el público juvenil e infantil.
Alf que terminó siendo adoptado por los Tanner, se había comprometido a irse, en el momento de reparar su nave espacial, lo cual nunca sucedió, especialista en crear dificultades que terminaba resolviendo de cualquier manera, tenía una frase bandera: “No hay problema”, de esas que se quedan en la memoria, como el “todo bien, todo bien” del Pibe Valderrama para los colombianos. Al comienzo, quien más puso objeciones en recibir al extraterrestre en casa fue Kate, pero con el correr de las cuatro temporadas que duró la serie, se convirtió en una mamá consentidora para la pequeña y peluda criatura de color naranja.
A pesar del estrepitoso éxito en crítica y audiencia, la serie tuvo muchas dificultades internas en su producción, pues no resultaba fácil combinar las diferentes representaciones del personaje, bien como marioneta o como disfraz con un actor de baja estatura en su interior. Las grabaciones se extendían por horas para un episodio de treinta minutos, lo cual irritaba a los intérpretes, aparte de los celos que provocaba que las mejores líneas de los diálogos se los llevara el muñeco y no los actores de carne y hueso, el que peor lo llevaba era el veterano actor Max Wright, con una carrera forjada en el teatro clásico.
El creador y alma de Alf, fue el guionista, comediante y productor Paul Fusco, quien además era la voz en off del extraterrestre. Aunque Fusco ha intervenido en otros proyectos, Alf realmente ha sido su obra existencial, un alter ego que lo sigue acompañando en diferentes formatos y a quien ha interpretado, incluso en un episodio de los Simpson.
Aquella serie trascendió por un detalle que se convirtió en moda, al menos en Colombia, el peinado de Alf con ese mechón que se eleva y dibuja una parábola en el aire, era la mejor metáfora de los años 80. Por lo cual, las chicas bogotanas de la época comenzaron a pedir en los salones de belleza, el “copete Alf”, eran tiempos de volumen en el cabello, de laca y mucho secador de pelo, aunque ignoro si hasta el punto de hacer peligrar el planeta. He preguntado a algunas de mis amigas españolas, aunque son muy jóvenes y dicen que no recuerdan que así se bautizara ese peinado particular por aquellos tiempos, la madre de una de ellas (Gracias Isabel), manifiesta que en el sur de España se le llamaba “pelo cardado”.
A propósito de la partida de Anne Schedeen, me ha impresionado saber que la mayoría del reparto principal también ha marchado, sólo sobrevive Andrea Elson. La familia de Schedeen, emitió el siguiente comunicado: “Deja un legado extraordinario de energía creativa, humor ingenioso, amor por su familia, adoración por los perros pequeños, odio visceral hacia Trump, pasión por las tiendas de segunda mano y amor por las buenas historias”.
Anne Schedeen, Descanse en Paz, se le extrañará en la Tierra y en otros planetas como Melmac. No sólo deja huérfano al incorregible Alf, pues muchos más, sentimos orfandad.
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Dixon Moya es diplomático colombiano de carrera, escritor por vocación, lleva un blog en el periódico colombiano El Espectador con sus apellidos literarios, en el cual escribe de todo un poco: http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/ En lo que sigue llamando Twitter lo encuentran como @dixonmedellin y explora el cielo azul en Bluesky como @dixonacostamed.bsky.social.
