miércoles 18/5/22

Lejano Azul, la vida del compositor Luis A. Calvo

"La obra del colombiano es impresionante, intermezzos, danzas, canciones populares, bambucos, pasillos, valses, pasodobles, tangos e incluso himnos de varias ciudades"
Monumento del compositos colombiano Luis A. Calvo. (Fuente externa)
Monumento del compositos colombiano Luis A. Calvo. (Fuente externa)

Hace unos días, con mi esposa Patricia, tuvimos oportunidad de asistir al recital de la violinista colombiana María Paula Bernal, en el bello auditorio Ganz Hall de la Universidad Roosevelt, importante centro de educación en Chicago, especializado en las artes escénicas. Fue muy grato al término de la presentación, escuchar un arreglo especial que María Paula realizó con el músico venezolano José Viera de la melodía Malvaloca del compositor Luis A. Calvo, un referente musical latinoamericano.

Ahora bien, cuando sonaron las primeras notas, de inmediato me transporté a mi temprana juventud y tuve la certeza que esa música correspondía a una telenovela que había visto. Luego de varios días de pensar en el tema y preguntar al moderno oráculo que proporciona Internet, encontré que no se trataba de una telenovela romántica, ni mucho menos, fue una serie titulada 'Lejano Azul' inspirada en la vida del propio compositor Luis Antonio Calvo (1882 – 1945), llevada a la pantalla en 1983 por la productora Punch y con el rol protagónico de Waldo Urrego, actor de trayectoria, una época en que la televisión colombiana no hacía series de narcotraficantes, sino de músicos clásicos. Algo habrá cambiado y no para mejor.

No es extraño que se llevara a la televisión la vida de Luis A. Calvo, por su componente grandioso y trágico. Calvo nacido en Gámbita, por entonces, un pequeño municipio de Santander conformaba su hogar con su madre y hermana, quienes habían sido abandonados por el padre y decidieron trasladarse a la ciudad de Tunja, capital del Departamento de Boyacá, a donde llegaron buscando mejores oportunidades. Siendo niño todavía, Calvo se empleó como mensajero en una tienda miscelánea, propiedad del Sr. Pedro León Gómez, quien esporádicamente interpretaba el piano, propiciando la vocación del joven Calvo, que comenzó a tomar clases formales del instrumento.

En 1905 Luis Antonio se trasladaría a Bogotá, en donde integró la banda musical del ejército y a pesar de un precario inicio en condiciones de extrema pobreza, ascendió poco a poco y fue invitado a pertenecer a la academia de música que dirigía el consagrado músico Guillermo Uribe Holguín, compositor de varias piezas clásicas. Cuando le sonreía la fortuna a Calvo, recibió la noticia que transformó su vida, le fue diagnosticada la enfermedad de la lepra y tuvo que ser internado en el lazareto, ubicado en la población de Agua de Dios, que era regentado por sacerdotes salesianos. Desde épocas inmemoriales (de las primeras enfermedades citadas en la Biblia), el tratamiento de los afectados por la enfermedad de Hansen, fue el aislamiento.

Sin embargo, en medio de esa triste situación de salud, Luis A. Calvo tuvo su etapa más productiva durante su reclusión médica. Sus piezas musicales ya eran populares en toda Colombia y su nombre obtuvo celebridad nacional e internacional, le fue obsequiada una casa en Agua de Dios, con todas las comodidades y con un piano, regalo de la ciudadanía bogotana, allí logró componer algunas de sus piezas más conocidas en la posteridad. La obra de Luis Antonio Calvo es impresionante, intermezzos, danzas, canciones populares, bambucos, pasillos, valses, pasodobles, tangos e incluso himnos de varias ciudades. De su figura, hay varias esculturas y monumentos, como el que se encuentra en Agua de Dios, aquel pueblo que fue su hospital y hogar.

Desde la desaparición física de Luis A. Calvo, músicos de los más variados géneros y estilos han venido reproduciendo las melodías de ese genio. Dejo en este enlace, la interpretación de la gran pianista colombiana Teresita Gómez de Lejano Azul y Malvaloca, obras de un músico con una vida tan fascinante como trágica, el gran Luis A. Calvo.

Larga vida a su recuerdo.

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Dixon Moya es diplomático colombiano de carrera, escritor por vocación, lleva un blog en el periódico colombiano El Espectador con sus apellidos literarios, en el cual escribe de todo un poco: http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/  En Twitter a ratos trina como @dixonmedellin

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