Nota preliminar: Esta columna es un texto actualizado y reformado de un artículo más extenso que publiqué con el mismo título en 2007 en el periódico nicaragüense La Prensa, con motivo de la visita del escritor Mario Mendoza a Managua para participar en una feria del libro.
Mendoza es apellido literario, en España se llama Eduardo, en Colombia es Mario, hoy hablaremos del segundo. Mario Mendoza ha sido un fenómeno de lectura en Colombia en los últimos años, el autor vivo de mayores ventas de sus libros, especialmente entre el público juvenil. Un torbellino en cada edición de la Feria del Libro de Bogotá, pues para acceder a sus charlas en auditorios o sesiones de firmas de sus libros, se forman filas kilométricas.
A Mario Mendoza lo conocí justamente hace 19 años en Managua, cuando con el amigo y colega Andrés Gáfaro prestábamos servicios en la Embajada de Colombia en Nicaragua y gestionamos su asistencia en la XI Feria Internacional del Libro en Centroamérica. La llegada a Managua en avión era estremecida por las turbulencias y a Mendoza le tocó una muy fuerte, que lo llevaron a pensar que se podía haber caído aquel avión, sin poder escribir todo lo que le faltaba.
Mario Mendoza gozaba de gran reconocimiento por el éxito de su novela 'Satanás', publicada en 2002, que obtuvo el Premio Biblioteca Breve y en la cual, retoma una situación real, tétrica y trágica, ocurrida en Bogotá en 1986, cuando un veterano de la guerra de Vietnam mató a varias personas en una alocada carrera que lo llevó a varios escenarios de la ciudad, incluyendo la universidad en donde tomaba clases de literatura con el entonces profesor Mendoza.
El autor se convierte en personaje implícito, el sobreviviente de la matanza que a su vez se transforma en el cronista de lo sucedido. 'Satanás' fue aclamada en el plano literario y convertida en película en 2007, de la mano del director Andrés Baiz y el productor Rodrigo Guerrero, convirtiéndose en una de las cintas colombianas más taquilleras de la historia, con más de 500.000 espectadores. Afortunadamente el avión aterrizó de manera normal en Managua.
Afortunadamente estaba prevista una charla en la Universidad Centroamericana UCA, muy concurrida por estudiantes universitarios, porque lo de la feria del libro fue un desastre organizativo, sin mayor difusión por parte de los gestores locales quienes no valoraron al invitado internacional ni el esfuerzo diplomático en llevarlo. No hubo difusión, un lugar improvisado a última hora en el histórico Palacio de la Cultura prácticamente estuvo sin asistentes.
A Mendoza le tocó una mesa redonda con unos colegas que no le daban la talla, algunos más panfletarios que otra cosa, pero allí Mario dio varias lecciones a quienes le escuchamos, reivindicó su condición de profesor más que de célebre autor, pues no siempre la generosidad intelectual es virtud de los escritores, quienes al igual que los magos suelen guardar sus secretos, fórmulas y conjuros.
Es lugar común, decir que un motivo de los escritores para realizar su oficio es exorcizar a sus demonios interiores. Frase que de tanto repetirla, no dice nada o significa cualquier cosa. Sin embargo, en el caso de Mario Mendoza la cita adquiere total sentido, es un exorcista literario, quien en sus novelas sigue persiguiendo demonios. Su obra continúa versionándose en cine y televisión, como la película 'Los Iniciados' (2023) y la serie 'Estado de Fuga 1986' (2025), de las cuales Mendoza es productor y cuenta con Andrés Parra, un portento de actor.
El nombre de Mario Mendoza se ha consolidado por una obra construida sin pausa. Este bogotano nieto de un libanés que cambió su apellido Tebcheranny por el de Mendoza, ha publicado sus novelas en un escenario que se vuelve protagonista, su ciudad natal. Mendoza ha recorrido los caminos bogotanos, ha penetrado las diversas formas de Bogotá, conoce sus plazas, parques y recovecos, de guetos a rascacielos, de burdeles a conventos, de ferias a museos. Sabe bien de sus enigmas, blasfemias y espectros.
Espero reencontrarme con Mario Mendoza en la vida, aunque en la Feria del Libro o en una calle bogotana es casi imposible, dadas las pasiones que despierta entre sus lectores, para quienes Mendoza es un ídolo, con todas sus letras. Si me lo volviera a encontrar, le preguntaría, si cree que con el apellido Tebcheranny habría sido el autor exitoso del presente o en parte le debe su carrera al abuelo que le dio a la literatura colombiana un nombre, hoy imprescindible.
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Dixon Moya es diplomático colombiano de carrera, escritor por vocación, lleva un blog en el periódico colombiano El Espectador con sus apellidos literarios, en el cual escribe de todo un poco: http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/ En lo que sigue llamando Twitter lo encuentran como @dixonmedellin y explora el cielo azul en Bluesky como @dixonacostamed.bsky.social.
