domingo. 03.07.2022

De plagios y autoplagios

"Encontré para mi sorpresa un ensayo académico firmado por otra persona, donde varios de los párrafos, exactos con puntos y comas, correspondían a mi documento"
Plagio
Dixon Moya asegura que "el plagio es un insólito homenaje al autor original". (Fuente externa)

Como saben los amables lectores que siguen esta columna, las últimas dos entradas las he dedicado al genio de la pintura y escultura, Fernando Botero, quien ha cumplido 90 años. La primera columna, que puede leerse aquí, fue elaborada en medio de unas inolvidables aunque cortas vacaciones, en las que me llevé el computador portátil en el cual estoy escribiendo en este momento. Para escribir la columna, encontré un texto inédito de Botero de mi autoría, que me facilitaría el trabajo, lo actualicé con datos recientes y creo que me quedó muy bien.

Al día siguiente, seguí mis vacaciones, disfrutando con mi esposa Patricia, pero antes de enviar la columna al director Rafael Pérez Unquiles, me surgió la duda si no la habría publicado en el pasado. Aquella misma noche me puse a buscar en internet, por si aparecía en alguna publicación anterior y encontré para mi sorpresa, un ensayo académico firmado por otra persona, donde varios de los párrafos, exactos con puntos y comas, correspondían a mi documento, al parecer un trabajo de una estudiante, que también complementó con otras citas y apuntes, espero que estos sí fueran de su propia cosecha. 

En conclusión, tuve que haber enviado aquel texto a alguna revista o medio escrito y si fue o no publicado, lo cual no recuerdo, en el proceso cayó en los ojos y las manos de la plagiadora. Sólo espero que le haya ayudado en su proceso académico, pero en su conciencia quedará para siempre el haber copiado y eso no sé si clasifica para el infierno, pero aunque no llegue ni la justicia humana ni divina, de lo que uno no puede escapar, es de su propio juez, esa voz interior que señala, acusa y dicta sentencia. Por mi parte, me lo voy a tomar por el mejor lado y considerar como alguien dijo, que el plagio es un insólito homenaje al autor original

Es importante aclarar la diferencia de plagio y autoplagio, para el lector que no esté acostumbrado a estas definiciones. El plagio escrito es tomar citas textuales de otro autor, sin tener la delicadeza de darle el crédito, cuando son párrafos enteros, es una copia cínica, un robo intelectual. El autoplagio, es cuando el propio autor toma ideas, palabras, párrafos de un texto suyo que ya había sido impreso y lo vuelve a publicar, en este caso, se debe citar la fuente original, es un tema de delicadeza con editor y lector.

Prosiguiendo con la historia, volví a retomar mi texto original y empecé a modificarlo, intentando que no se pareciera demasiado a mi propia creación, en una labor paradójica y en cierta forma ridícula, porque al fin y al cabo, yo era el autor, pero no quería aparecer como el plagiador. En cualquier caso, me quedarán dos textos similares, pero no iguales sobre el gran Fernando Botero y posiblemente nunca logre saber si el original, fue publicado o no. Pero esos son los riesgos, cuando uno envía trabajos escritos por estas vías insospechadas del Internet.

Escribo estas líneas, mientras transcurre Semana Santa, y puedo declarar que estoy libre del pecado del plagio, quizás no del todo del autoplagio, pero espero el perdón de los lectores y aprovecho para perdonar a la plagiadora, ojalá no vuelva a hacerlo. Pero también deseo dejar una constancia hacia el futuro, porque vivimos en un mundo tan extraño, que puede parecer que el autor original fuera el plagiador y no al revés. Absurdo pero cierto.

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Dixon Moya es diplomático colombiano de carrera, escritor por vocación, lleva un blog en el periódico colombiano El Espectador con sus apellidos literarios, en el cual escribe de todo un poco: http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/  En Twitter a ratos trina como @dixonmedellin.

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