jueves 20/1/22

El síndrome inverso del retrato de Dorian Gray

"Da pena ajena cuando aparecen algunas de estas celebridades casi deformes o con rostros totalmente diferentes a los suyos naturales"

El célebre personaje de Oscar Wilde, no envejecía, en su lugar lo hacía un retrato de sí mismo que tenía escondido en un rincón de su casa. Aquel ególatra entró en una carrera corrupta e inmoral, que se reflejaba en el rostro de la pintura. Hoy día, algunas estrellas de cine, con dinero para financiarlo, se convierten en la antítesis de Dorian Gray, pero el sustento es el mismo, mienten a propios, extraños y sobre todo a sí mismos.

Aquí no solo hablamos de cirugías estéticas, que en muchos casos son una estafa, una mentira o un despropósito. Da pena ajena, cuando aparecen algunas de estas celebridades, casi deformes o con rostros totalmente diferentes a los suyos naturales, pero no sólo es cuando se abusa de tratamientos e intervenciones físicas, ahora también es un tema tecnológico. Gracias a los desarrollos computarizados, algunas estrellas de Hollywood, han pagado para que les hagan una especie de photoshop en movimiento, es decir, retoques digitales, como eliminación de arrugas en sus películas.

La generación de imágenes por computadora (CGI) y la edición digital, permiten que un mismo actor pueda verse joven y viejo, como sucedió con Brad Pitt en 'El curioso caso de Benjamin Button', técnica que ha permitido incluso “resucitar” fallecidos, como es el caso de varias estrellas que a pesar de haber muerto, se les ve actuar nuevamente con sus pares vivos, como ha sucedido con la siempre recordada Carrie Fisher en la 'Guerra de las Galaxias', en su último (veremos si es cierto) episodio.

Siendo escritor aficionado de ciencia-ficción, en alguna novela juvenil inédita, imaginé que los cinéfilos futuros, podrían a cambio de dinero, modificar los actores y actrices de las películas originales, con sus estrellas favoritas. Para dar un ejemplo, tomaría de la serie de James Bond, una de las mejores, 'Al Servicio Secreto de Su Majestad' y reemplazaría al fallido George Lazenby por mi favorito, Roger Moore. Un planteamiento que me pareció divertido, pero como vamos creo que será una realidad. Señores de Amazon, Netflix y demás plataformas, si toman nota, espero me den el crédito.

Pero la herramienta que ha servido para ayudar a desarrollar de manera creíble las historias, está siendo utilizada para aplacar las ambiciones personales de algunas estrellas que ven en el envejecimiento natural una amenaza a seguir figurando.

No resulta extraño, cuando ciertos intérpretes realizan apariciones en eventos públicos, sus figuras resulten tan diferentes a las que vemos en las películas. No me extrañaría que un día de estos dejemos de ver a algunas de estas estrellas y sólo nos visiten de vez en cuando en películas modificadas que los hacen ver más jóvenes.

Algunos posiblemente creen haber encontrado la fuente de la eterna juventud, una fuente mentirosa, un pacto firmado a medias con Mefistófeles, que de todas formas lo cobrará con el inexorable destino que nos aguarda a todos. Aunque finalmente estas personas se dedican a una empresa de fantasía y mentiras que todos aceptamos de buena gana, sentados en la sala de un cine o en el sofá al frente del televisor.

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Dixon Moya es diplomático colombiano de carrera, escritor por vocación, lleva un blog en el periódico colombiano El Espectador con sus apellidos literarios, en el cual escribe de todo un poco: http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/  En Twitter a ratos trina como @dixonmedellin 

El síndrome inverso del retrato de Dorian Gray
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