jueves 2/12/21

El temor a las vacunas

"Cuando se desarrolle una vacuna contra el Covid-19 de administración oral estoy seguro que los cifras de vacunados van a aumentar"
"Posiblemente un sector de la población por el simple miedo a las agujas y al pinchazo". (Twitter)
"Posiblemente un sector de la población por el simple miedo a las agujas y al pinchazo". (Twitter)

Recuerdo un chico de mi infancia, que un día realizó una acción bastante estúpida, escuchó que una brigada de salud, estaba visitando su barrio en Bogotá, Colombia, para vacunar niños y con su miedo terrible a las agujas, salió corriendo de su casa y se ocultó en un parque toda la mañana de aquel sábado, hasta que pudo constatar que los médicos y enfermeros, de aquella brigada sanitaria se habían marchado. 

Con toda su ignorancia acumulada y sintiéndose una especie de héroe, aquel niño regresó al hogar, perdiendo la oportunidad de haber sido vacunado, posiblemente de haberse salvado de alguna enfermedad o incluso de la muerte temprana. Recordando ese episodio, hablaba en días pasados con mi esposa Patricia, que posiblemente, un sector de la población no se ha vacunado, no por discursos irracionales (que lamentablemente algunos exhiben), posiciones ideológicas, políticas o religiosas (absolutamente incomprensibles), sino por un tema mucho más sencillo y menos sofisticado, el simple miedo a las agujas y al pinchazo.

En ese sentido, aunque supongo que ya científicos, médicos y especialistas lo habrán pensado y estarán trabajando en ello, propongo desde esta esquina del mundo, que se desarrolle una vacuna contra el Covid-19 de administración oral y estoy seguro que los cifras de vacunados van a aumentar de forma estrepitosa. Muchas veces los problemas no son tan complejos como lo creemos, los seres humanos al final no somos tan astutos como solemos exhibirnos.

¿Qué es mejor, un segundo de incomodidad o una agonía de días o semanas? 

Ese niño de actitud tonta, fui yo, lo confieso. Pero la acción irracional se produjo en parte por miedo a las agujas, ya que suponía que la inyección debía ser dolorosa, tiempo más tarde, aprendería que la mayoría de las veces, uno ni siquiera nota el momento de la inyección. Afortunadamente en mi caso, tuve un tío notable, mi querido tío Roberto Medellín, EPD, que me explicó con paciencia y tacto, el tema de la importancia de las vacunas, desde entonces no he dejado de aplicarme cuanta vacuna me han recomendado los médicos, como la que combate el Covid-19 o la influenza.

En cualquier caso, sinceramente creo que si se desarrolla la vacuna oral para la pandemia que sigue golpeando al mundo, se lograría convencer  a muchos que esconden su pánico detrás de estrafalarios postulados y las estadísticas de salud y vida mejorarían notablemente. Igual, mientras los científicos desarrollan esta opción, invito a los amigos lectores que no se han vacunado por un temor, del cual no tienen que sentir vergüenza, que lo hagan, el pinchazo de la inyección no duele, es imperceptible, si la razón es el miedo al dolor, contraer la enfermedad, no sólo puede traerles dolores indescriptibles y peor aún, la muerte. ¿Qué es mejor, un segundo de incomodidad o una agonía de días o semanas? Vamos, con ánimo, que su vida es muy valiosa. 

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Dixon Moya es diplomático colombiano de carrera, escritor por vocación, lleva un blog en el periódico colombiano El Espectador con sus apellidos literarios, en el cual escribe de todo un poco: http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/  En Twitter a ratos trina como @dixonmedellin 

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