martes. 06.12.2022

Cantabria

"Manuel, que llevaba años intentado encontrar un trabajo que le diera la oportunidad de volver a su país, por mucho que lo deseaba, no podía ver su sueño hacerse realidad"
Cantabria
"A lo lejos divisó un paisaje bello, verde, entrañable". (Flickr)

Aunque había dejado Cantabria cuando era muy joven volvía religiosamente todos los años para ver a su familia.

Aquel verano era el cumpleaños de su madre, probablemente uno de los últimos, pues estaba a punto de cumplir los 98 años.

Nunca dejó de amar a su pueblo natal.

Aquella tarde salió como siempre a dar un paseo por el campo y de repente comenzó a llover. Las gotas de lluvia le golpearon en la cara. La humedad le penetró hasta los huesos. Y sintió frío.

Entonces cerró los ojos suspirando. Mirando al cielo gris y a la niebla entre las montañas. Y a lo lejos divisó un paisaje bello, verde, entrañable.

Uno de esos paisajes que siempre le había traído recuerdos de su niñez.

Continuó caminando hasta que encontró una posada. Entró, saludando a la dueña ,que le recibió con una grata sonrisa.

La señora le preguntó si quería algo de comer y Manuel, que así se llamaba, aceptó con gusto su propuesta.

Más tarde se sentó en una mesa que estaba cerca de la ventana y comenzó a comer. El humo que salió de aquel plato caliente le empañó los cristales de las  gafas, tuvo que quitárselas para limpiarlas y así poder ver a través de ellas a la gente que pasaba por allí.

Gente sencilla, amable, simpática. Ciudadanos de aquel maravilloso país que un día le vio nacer.

Y al mirar por la ventana pudo observar. 

Tejados de arcilla marchita,

Humo que saliendo por chimeneas frías nublaba los cielos de lluvia roja y amarilla.

De repente dejo de llover y el cielo sonrió.

Llenando aquella habitación de colores, convirtiéndola en un cuadro radiante.

Manuel, que llevaba años intentado encontrar un trabajo que le diera la oportunidad de volver a su país, por mucho que lo deseaba, no podía ver su sueño hacerse realidad.

Después de un mes de vacaciones tuvo que aceptar otra vez la idea de que su viaje tenía fecha de caducidad y debía regresar al lugar donde vivía.

Los colores que llenaron aquella habitación le dieron fuerzas para emprender su viaje de nuevo y regresar a aquella tierra seca y árida, lugar que a pesar de no ser su país se habia convertido en parte de él.

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