martes. 06.12.2022

La gran modelo

"Irina en seguida comprendió que hablaban de ella y se puso nerviosa, no quería que la reconociesen, quería pasar desapercibida durante su estancia en aquel maravilloso hotel"
Mosaico de la Medusa en el Palazzo Versace de Dubai. (Cedida)
Mosaico de la Medusa en el Palazzo Versace de Dubai. (Cedida)

Entró por la puerta de aquel majestuoso hotel.

Nada más entrar pudo observar que en el suelo había un mosaico. Caminó sobre él y se dirigió hacia la recepción.

Llevaba tres maletas, dos grandes y una pequeña. Dejó las maletas a un lado y le preguntó a la recepcionista que dónde estaba su habitación, no sin antes explicarle que venía desde un país que estaba situado en el límite entre Europa y Asia, al sur del Cáucaso y que quería alojarse en su hotel por motivos de trabajo.

La recepcionista dio la orden de recoger sus maletas y llevarlas a su habitación y le ofreció tomar el desayuno en la cafeteria del lobby del hotel.

Irina, que así se llamaba, se dirigió hacia el salón y se sentó en uno de los sofás que allí se encontraban. Todos los sofás estaban tapizados con telas en tonos rojos, amarillos y negros, era un salón muy elegante.

Irina pidió un desayuno bastante abundante, huevos benedictinos y un capuchino. Quedó sorprendida con el servicio de aquel lugar.

Los camareros vestían blusas de Versace, sombreros de ala ancha y zapatos del mismo diseñador.

Irina terminó su desayuno y se aproximٌó hacia la terraza del hotel. Una maravillosa puerta de cristal se abrió delante de ella. Quedó asombrada con lo que vio. Unos jardines espectaculares rodeaban una gran piscina donde las personas,que estaban tumbadas en las hamacas, bebían cócteles mientras tomaban el sol.

Fue paseando hasta llegar a la piscina. Una vez allí un camarero bastante amable le entregó su toalla y la  acompañó hasta su hamaca.

— ¿Qué desea usted tomar? —le dijo

— Uno de esos magnifícos cócteles que he visto desde la terraza.

—¿ Cuál me recomienda?

El camarero le contestó: —Le traeré algo que seguro que  le  va a gustar.

Irina puso su toalla en la hamaca y se tumbó.

Cerca de ella había un grupo de gente conversando. No pudo evitar escuchar lo que decían. Hablaban en inglés, idioma que casi dominaba, por lo que no tuvo mucha dificultad en seguir la conversación.

He oído que mañana por la noche va a haber un gran evento en el hotel, una cena homenaje a una gran modelo. Hemos recibido una invitación.

Irina en seguida comprendió que hablaban de ella y se puso nerviosa, no quería que la reconociesen, quería pasar desapercibida durante su estancia en aquel maravilloso hotel.

Entonces se puso las gafas de sol y su sombrero para evitarlo y se tomó el cóctel que el camarero le acababa de traer.

"¿Qué vestido se iba a poner para la cena?", pensó Irina. Había traído varios en su maleta,pero aún no sabía cual sería el más apropiado, quería sorprender a todos, al fin y al cabo era su noche.

Una señora había dejado caer un papel en el suelo cerca de su hamaca

Mientras pensaba en estos detalles se percató de que una señora había dejado caer un papel en el suelo cerca de su hamaca. Al levantar la cabeza solo vio una figura que en la distancia se alejaba rápidamente.

Irina se levantó y recogió el papel del suelo, lo abrió y lo leyó, la nota decía: ”Te espero allí donde está La Guardiana Protectora”.

Entonces quedó totalmente sorprendida por el mensaje y llena de curiosidad se levantó y se acercó de nuevo al camarero y le preguntó: —¿Conoce usted a la señora que acaba de pasar?

El camarero le contestó: —Lo siento, no he visto a nadie.

Dudó por un momento. No estaba segura de si lo que acababa de pasar había sido real.

"¿Qué significaba aquel mensaje? ¿Sería para ella? ¿O simplemente lo habría encontrado por casualidad?".

— Las casualidades no exísten— pensó, guardando la nota en su bolso.

Irina tendría que hablar mañana por la noche delante de cientos de personas. Y aquella nota...

De repente, se sintió intranquila. Entonces decidió levantarse y meterse en la piscina, el contacto con el agua le ayudó a relajarse.

Poco después regresó a su habitación, donde tomó un baño, pidió la cena y se fue a dormir temprano. Mañana le esperaba un gran día.

Al día siguiente se levantó bastante tarde y después de desayunar, decidió probarse todos sus vestidos. Había traído varios,de diferentes colores. "¿Cuál debía ponerse para este gran evento?".

Irina era una gran modelo que había participado en importantes eventos. Nueva York, París, Milán... también había hecho varias películas. Llevaba muchos años viajando por el mundo, había vivido en muchas ciudades. Hoy le rendían homenaje a su gran trayectoria profesional.

Debía elegir el vestido apropiado para la ocasión. Después de mucho pensar decidió ponerse el vestido largo plateado a juego con los tacones negros decorados con cristales de Swarovski. El peinado sencillo, un recogido clásico y aquellas joyas de Versace que tanto le gustaban.

Irina estaba alojada en una de las suites presidenciales del hotel, quedaban apenas unas horas para que comenzara el evento y decidió llamar a su camarero personal, quería tomarse una copa de champán.

El camarero llegó rápidamente y le sirvió una copa de Dom Pérignon. Mientras le servía, entabló una grata conversación con él.

—¿De dónde eres?— le preguntó.

—Soy de Kazajistán—respondió.

Irina quiso saber más de él y de su país, y él le contó algunas cosas curiosas sobre aquel lugar. Esto la mantuvo entretenida durante algún rato.

Las horas pasaron rápido y decidió dejar la habitación,la cena homenaje comenzaría pronto.

Llegó al lobby desde su ascensor privado y se dirigió a la recepción, debia recoger algunos documentos que le habían enviado y que necesitaría durante su discurso.

Después de recogerlos, vio la figura de una mujer que le resultó familiar. Estaba parada sobre el mosaico de la Medusa que había visto al llegar al hotel. Entonces comprendió que aquella mujer la estaba esperando a ella, “ Allí donde estaba La Guardiana Protectora”.

Irina sintió su mirada penetrante, nunca había visto unos ojos así y sintió un escalofrío por todo el cuerpo

Irina se acercó a ella y le tocó en el hombro.

—Hola—le dijo

—¿Nos hemos visto antes?

La mujer se dio la vuelta y la miró sin contestar, tenia la cabeza cubierta con un pañuelo y apenas se le veía el rostro. La mujer la miró con odio. Irina sintió su mirada penetrante, nunca había visto unos ojos así y sintió un escalofrío por todo el cuerpo.

La mujer señalando al suelo le dijo:— Cuenta la leyenda griega que Medusa fue una mujer hermosa, tentadora y seductora. Poseidón quedó prendado con su belleza y Atenea, Diosa de la pureza, se vio terriblemente ofendida y castigó a Medusa convirtiéndola en monstruo. Desde entonces Atenea utilizó la cabeza de Medusa como su escudo para atemorizar al enemigo.

Irina miró al suelo, viendo La Pietra di Fiume, que se encontraba allí, con la imagen de la cabeza de Medusa dibujada en el suelo y comprendió de lo que estaba hablando aquella mujer.

La mujer continuó diciendo: —Nunca debiste seducir a su marido.

Irina quedó perpleja y no supo que contestar.

—Y por eso saltaste a la fama. No por tu talento. Siempre pisoteaste a los demás. Las casualidades no exísten. Has venido a alojarte a la casa de la Guardiana Protectora,solo por una razón.

Irina volvió a sentir un escalofrío por todo el cuerpo e intentó no volver a mirar a los ojos a aquella misteriosa mujer.

Se alejó rápidamente hacia la sala donde tanta gente la estaba esperando mientras su cuerpo temblaba. Entró y se dirigió hacia el escenario oyendo los aplausos de los asistentes,todos esperaban ansiosos por su discurso.

Irina subió al escenario, se acercó al micrófono pero no pudo hablar, se había quedado completamente muda. Al fondo de la sala se encontraba aquella mujer con la que se había cruzado anteriormente. Tenía el cabello descubierto, su cabeza se había convertido en un manojo de serpientes y sus ojos la estaban mirando fijamente.

Irina quedó totalmente paralizada sin comprender lo que le estaba sucediendo.

No podٌía hablar y su corazón estaba dejando de latir. Quiso gritar pero no pudo. La Guardiana Protectora la había castigado, convirtiéndola en piedra.

Desde entonces la figura de una mujer permanece en las sombras de aquel hotel, lugar donde miles de expatriados se alojan cuando visitan esa ciudad y recuerdan que las personas deben brillar por su trabajo, esfuerzo y talento propio y que los retos más complicados pueden superarse con ingenio, energía y pasión.

La gran modelo
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