jueves 2/12/21

Dinamo como síntoma

Lo que Daniel Canogar presenta en el Pabellón de España de Expo 2020 Dubai es una obra del presente que en el futuro, cuando volvamos la vista atrás, veremos como un determinante punto de inflexión del arte en su búsqueda de nuevos derroteros
Dínamo como síntoma
Dínamo, la impactante obra de Daniel Canogar que se exhibe en el Pabellón de España de Expo 2020 Dubai. (Cedida)

La entrevista que hoy nos deja el periodista Aristóles Moreno sobre Daniel Canogar es de primer nivel. Pueden leerla a través de este enlace y comprobarlo de forma directa. Y lo es, esencial, porque arroja luz sobre Canogar y Dinamo, la impactante obra que presenta en el Pabellón de España de la Exposición Universal de Dubai. Y además, porque ofrece una perspectiva de lo que en verdad entraña un acontecimiento internacional como el que ahora se celebra en Emiratos Árabes Unidos

Dice Canogar que la obra fue encargo de la comisaria del Pabellón de España, Carmen Bueno, con la intención de dar un aire de innovación tecnológica y de contemporaneidad. Y ese es en realidad el gran objetivo de una exposición universal: ofrecer una mirada del presente sin perder la perspectiva del futuro. Una Expo, ahora lo entiendo, no es un lugar donde los países se centran en mostrar su historia, su patrimonio o su folclore. Por supuesto que pueden estar presentes todos esos elementos. Incluso resulta recomendable. Pero lo fundamental es señalar la senda por la que camina el mundo a su encuentro con el futuro.

Dinamo es un ejemplo magnífico de esto que comento. Escribe Aristóteles Moreno que se trata de un trabajo que dinamita todos los límites del arte por medio de una fusión de alta tecnología, impacto visual, composición sonora y energía interactiva. Queda claro que no es Botero. Y esa, precisamente, es la clave. Dinamo es una obra del presente que en el futuro, cuando volvamos la vista atrás, veremos como un determinante punto de inflexión del arte en su búsqueda de nuevos derroteros. Exactamente la función que debe cumplir una exposición universal.

Para mostrar un traje de gitana, o la mezquita de Córdoba, o la Sagrada Familia de Barcelona, o el Acueducto de Segovia no hay necesidad de acudir a una exposición universal ni de gastarse millones de euros

Para mostrar un traje de gitana, o la mezquita de Córdoba, o la Sagrada Familia de Barcelona, o el Acueducto de Segovia no hay necesidad de acudir a una exposición universal ni de gastarse millones de euros. Una exposición universal se centra en poner el gran foco en otras cosas: Dinamo, el Bosque del Futuro, el hiperloop... 

Leía hace un par de días que durante más de un siglo, las exposiciones universales han capturado la imaginación y exhibido algunas de las invenciones más importantes de la humanidad. En la primera Feria Mundial celebrada en Estados Unidos en 1876 se presentó el teléfono de Alexander Graham Bell, la máquina de escribir, una calculadora mecánica y el ketchup Heinz.

Otras dieron a conocer innovaciones como la máquina de coser, el ascensor, los refrescos carbonatados, la noria y, en 1939, en la de Nueva York, se presentó la televisión. Hasta el punto de que, según actualiza AFP, "la gente recorría grandes distancias para tener ocasión de ver un atisbo del mundo al que no podían acceder de otro modo". Por caso, el hiperloop, ese prodigioso invento que trasladará a los viajeros a velocidades de 1.200 kilómetros por hora, es decir, incluso más rápido que el avión.

El Pabellón de España cumple con creces con esa misión: presentar al mundo novedades en numerosos campos que de otra forma sería complicado conocer. Y lo hace de la mano de Daniel Canogar, de Nacho Vigalondo, de Zeleros, de TSO... Me siento orgulloso de esta España por descubrir, que también es la de Séneca, Maimónides, Averroes, Goya, Cervantes, Picasso o Javier Cercas

Dinamo como síntoma
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