domingo. 03.07.2022

Así es la increíble Alhambra de Riad

Una réplica a tamaño natural casi desconocida del palacio nazarí granadino se oculta en Arabia Saudí desde hace más de 20 años. EL CORREO DEL GOLFO ha logrado fotografías inéditas nunca antes publicadas en un medio de comunicación de la espectacular y faraónica construcción
Templete en el Patio de los Leones de la Alhambra de Oriente en Riad.
Templete en el Patio de los Leones de la Alhambra de Oriente en Riad.

La formidable Alhambra de Granada, el palacio nazarí del siglo XIII admirado en todo el mundo, tiene una copia casi exacta en Riad, la capital de Arabia Saudí. La réplica del complejo palatino fue construida entre 1999 y 2002 como residencia privada de un emir de la familia real en una de las operaciones arquitectónicas más sorprendentes que se recuerdan. Su ejecución fue rodeada de la máxima discreción y aún hoy, 20 años después, apenas se han filtrado imágenes de su interior ni han trascendido las circunstancias en que se realizó el megaproyecto. 

EL CORREO DEL GOLFO ha logrado fotografías inéditas de la réplica saudí de la Alhambra nunca antes publicadas en un medio de comunicación. Las imágenes retratan un edificio clónico de enorme precisión, casi imposible de distinguir del original. El conjunto monumental saudí, al que sus propietarios denominan la Alhambra de Oriente, está edificado en las afueras de Riad sobre un promontorio artificial y una superficie parecida a la que ocupa en Granada: 10,6 hectáreas de terreno. Todo el palacio nazarí está reproducido con asombrosa exactitud salvo tres elementos, que fueron deliberadamente amputados: el Palacio de Carlos V, la Iglesia de Santa María (ambos incorporados en el siglo XVI ya en época cristiana) y la Alcazaba. El resto está íntegro, incluidos el Generalife, el Palacio de los Leones, el de Comares, el Partal o el Salón del Trono, aunque su distribución espacial no guarda el mismo orden.

Se cuenta con los dedos de una mano las personas que han podido contemplar el palacio terminado

La macro operación requirió un despliegue de medios materiales y humanos sin precedentes. Más de 5.000 empleados, en su mayoría filipinos, trabajaron en su construcción durante tres años, a las órdenes de un equipo de arquitectos internacionales. Para su ejecución, se contrataron empresas especializadas de media docena de países. Un experto en yeserías de Granada, una de las señas de identidad del tesoro nazarí, dirigió los trabajos sobre el terreno durante dos meses. Ramón Rubio es hoy jefe del Taller de Restauración de Yeserías y Alicatados de la Alhambra granadina. El emir también encargó el servicio de marmolistas a una empresa de Almería y fichó a especialistas en jardinería andalusí de Granada. Artesanos marroquíes y turcos participaron activamente en la compleja construcción de las cúpulas mocárabes y otros elementos suntuosos del edificio. El sofisticado sistema eléctrico fue encomendado a una firma parisina y el bosque que rodea el conglomerado arquitectónico fue especialmente traído de Australia, porque las especies arbóreas que jalonan la Alhambra auténtica no resisten las altas temperaturas del desierto saudí.

Sala de los Reyes en la Alhambra de Oriente en Riad.
Sala de los Reyes en la Alhambra de Oriente en Riad.

Se cuenta con los dedos de una mano las personas que han podido contemplar el palacio terminado. José Miguel Puerta Vílchez, profesor de Historia del Arte de la Universidad de Granada y reputado experto de la Alhambra, es uno de ellos. Fue contactado por una fundación propiedad del emir saudí, con sede en Rabat, para escribir un artículo sobre la réplica nazarí de Riad, que se integró en un libro escrito en árabe sobre el monumento y publicado en 2015. En septiembre de 2013 cogió un avión con destino a la capital de Arabia Saudí, en compañía del arquitecto Antonio Orihuela, investigador de la Escuela de Estudios Árabes de Granada. Acompañados por un arquitecto libanés y otro saudí, accedieron a la Alhambra de Oriente, situada en un área exclusiva de la capital saudí. 

Durante tres días consecutivos ambos pudieron documentar con todo detalle el conjunto monumental. “Cuando entras allí, te impresiona”, asegura el reconocido especialista en arte andalusí. “Es una de las experiencias más surrealistas e impactantes que he visto en mi vida. Es un intento muy serio y respetuoso con la Alhambra, utilizando elementos fieles hechos con enorme cuidado”, señala. Muchos de los materiales usados son originales. Los mármoles, a juicio de Puerta Vílchez, están “muy bien hechos” y la réplica de la Fuente de los Leones fue ejecutada en Almería. La reproducción de las cúpulas de mocárabes son sencillamente “espectaculares”. “Las ves y no te las crees. Están mejor que en la Alhambra”, indica una de las personas que conoce el auténtico palacio nazarí como la palma de su mano. 

“De este tema podría estar dando conferencias por todo el mundo, pero no puedo”

Ramón Rubio es jefe del Taller de Restauración de Yeserías de la Alhambra de Granada. Trabajó dos meses en la réplica de Riad al frente de un nutrido equipo para reproducir los arabescos nazaríes. Firmó una cláusula de confidencialidad con el príncipe saudí y apenas deja escapar un par de frases. La práctica totalidad de los empleados que trabajaron allí tuvieron que suscribir un compromiso de esa naturaleza. “Fue un proyecto de mucha envergadura. Increíble. Y con un resultado excelente. Hasta ahí puedo contar”, se disculpa. Cuando lo llamaron y le describieron el proyecto, reaccionó con incredulidad. En Riad, meses después, se dio cuenta de los ingentes recursos de que disponía el propietario y sus reservas se desvanecieron como un azucarillo en el café. “De este tema podría estar dando conferencias por todo el mundo, pero no puedo”, asegura antes de colgar el teléfono. 

Patio de los Arrayanes en la Alhambra de Oriente en Riad.
Patio de los Arrayanes en la Alhambra de Oriente en Riad.

El arquitecto Antonio Orihuela también escribió un artículo incluido en el volumen sobre la Alhambra, donde explica con precisión la réplica de Oriente. “Mis sensaciones fueron sorprendentes y contradictorias. Está muy bien hecho”, declara el especialista en arquitectura andalusí. La operación de clonación exigió un minucioso trabajo de documentación previo, en coordinación con el Patronato de la Alhambra. Se obtuvieron miles de fotografías y planos de detalle a escala natural. “Fue un proceso impresionante”, subraya. 

La copia de la Alhambra es prodigiosa. No hay duda. Pero no es perfecta. El emir incorporó algunas variaciones notables en el edificio. Por ejemplo: hay algunos muros lisos en la Alhambra auténtica que en la de Riad han sido cubiertos con adornos. “Una arquería cristiana del Generalife también la han llenado de decoración. Es como si tuvieran miedo al vacío y no quisieran dejar ningún paño liso”, argumenta Orihuela. En el Patio de los Leones incorporaron una significativa modificación. En lugar del suelo de mármol blanco que hoy reluce en Granada, en la versión saudí recuperaron el jardín de crucero teóricamente original. “Da una mayor sensación de frescor”, remacha el arquitecto. En algunas salas, hay cerámica que no se corresponde con la época. También habitaciones privadas añadidas y un patio magrebí que nada tiene que ver con la Alhambra. “Son incoherencias de lo que yo llamo el ‘kitsch gólfico’”, asegura Puerta Vílchez, en relación a ciertos elementos ornamentales de estilo recargado. Y hasta existe una sala de fiestas de tamaño considerable debajo del Generalife. 

El capricho del emir exigió una movilización de recursos astronómica y una inversión multimillonaria cuya cuantía se ignora

El palacio permanece absolutamente vacío la mayor parte del año. Su propietario pasa largas temporadas fuera del país y dispone, además, de otras residencias en las que alojarse. “Hay una sensación de soledad extraña”, revela el profesor de Historia del Arte. “Está todo perfectamente limpio y cuenta con una oficina que gestiona el complejo palatino”. La fascinación del emir por la Alhambra se remonta a más de 25 años atrás. Al parecer, residió durante un tiempo en Marbella y en un viaje relámpago para conocer Granada quedó deslumbrado por la perla nazarí. Montó una tienda de campaña en el conocido como Llano de la Perdiz, un cerro situado por encima de la Alhambra, y se presentó ante el alcalde para comprar la finca con la intención de construir un palacio. El regidor le informó de que el terreno era público y no estaba en venta. Ante la negativa, regresó a Arabia Saudí ya con la determinación de poner en pie una Alhambra gemela. 

Publicación en árabe sobre la Alhambra de Granada que incluye un capítulo en el que hace referencia a la Alhambra de Oriente en Riad.
Publicación en árabe sobre la Alhambra de Granada que incluye un capítulo en el que hace referencia a la Alhambra de Oriente en Riad.

El capricho del emir exigió una movilización de recursos astronómica y una inversión multimillonaria cuya cuantía se ignora. Veinte años después, el palacio privado sigue rodeado de un espeso silencio. Apenas se han filtrado en internet algunos datos muy parciales a lo largo de estas dos décadas. “Es extraño que se halla conseguido mantener en secreto tantos años”, reflexiona Puerta Vílchez. Una leyenda nazarí asegura que la Alhambra es inimitable. Y que algunos reyes granadinos mataban a los arquitectos para evitar que su arrebatadora belleza fuera copiada. Y así fue durante siglos. Hasta que el oro negro brotó del Golfo Arábigo. 

Así es la increíble Alhambra de Riad
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