viernes. 12.07.2024

La mezquita de Tinmal, una joya herida de muerte por el seísmo del Atlas

Construida en el siglo XII en el corazón del Atlas, el oratorio donde está enterrado el fundador del Imperio Almohade ha sufrido graves desperfectos por el devastador seísmo del 8 de septiembre. Un proyecto español conserva los planos más detallados del edificio que podrían contribuir a su restauración
Mezquita de Tinmal, tras el terremoto del pasado 8 de septiembre (El Español)
Mezquita de Tinmal, tras el terremoto del pasado 8 de septiembre (El Español)

75 kilómetros al sur de Marrakech, en el corazón de un angosto valle del Alto Atlas, se ubica uno de los tesoros de la arquitectura almohade. La mezquita de Tinmal es un austero oratorio islámico del siglo XII, levantado sobre gruesos muros de tapial y coronado por almenas. Sus paramentos son absolutamente lisos. El edificio, de planta rectangular y 47,5 metros por su lateral más ancho, es una construcción aislada de la pequeña aldea que le presta su nombre. Está cimentado sobre una plataforma elevada del terreno para ponerse a salvo de las recurrentes crecidas de Wadi Nafiss.

La mezquita de Tinmal es una pieza crucial del Imperio Almohade, que en el siglo XII logró extender sus tentáculos a lo largo de un vasto territorio que incluía gran parte de Marruecos hasta Trípoli y el sur de la Península ibérica. Aquí está el sepulcro de Ibn Tumart, fundador del poder almohade, una versión unitaria y rigorista del islam, que disputó la hegemonía almorávide, atrincherada hace casi un milenio en Marrakech.

El bello oratorio de Tinmal se encuentra a escasos 23 kilómetros del epicentro del terremoto que asoló la comarca del Atlas marroquí el pasado 8 de septiembre. Una treintena de vecinos de la aldea han perdido la vida y algunas casas se han venido abajo debido a las violentas sacudidas del seísmo. Las primeras informaciones indican que la mezquita ha resultado gravemente afectada. “La fachada está muy dañada y en el interior pocos arcos han sobrevivido”, indica un dosier publicado en la revista electrónica ‘Al Andalus y la historia’ y firmado por Antonio Almagro y Alfonso Jiménez, dos reputados expertos españoles.

Almagro es profesor jubilado del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), con sede en Madrid, y director del Atlas de Arquitectura Almohade, mientras que el arquitecto Alfonso Jiménez fue conservador de la Catedral de Sevilla durante 27 años. Antonio Almagro visitó por primera vez la mezquita en octubre de 1991 junto al investigador alemán Christian Ewert, quizás el mayor conocedor mundial del monumento.

El experto teutón examinó pormenorizadamente el oratorio almohade entre 1963 y 1975 y dejó constancia de su trabajo en un valioso archivo fotográfico. En ese periodo levantó planos del edificio, que años más tarde fueron completados por Antonio Almagro. Todo ese material técnico es hoy, previsiblemente, el “único disponible y fiable para intentar una reconstrucción documentada” tras el seísmo, según indica el investigador español en un informe difundido días atrás en el Atlas de Arquitectura Almohade.

Panorámica de la mezquita de Tinmal en una imagen previa al terremoto (Foto: Antonio Almagro)
Panorámica de la mezquita de Tinmal en una imagen previa al terremoto (Foto: Antonio Almagro)

 

Con todo, según los datos disponibles por Almagro y Jiménez, aún se desconoce el “verdadero alcance de la ruina” del monumento, aunque todo indica que los daños provocados por el terremoto son de “enorme trascendencia y gravedad”. "Debemos esperar que la pérdida irreparable que ha causado el seísmo”, agrega el texto, “pueda al menos mitigarse en parte con una esmerada, documentada y juiciosa reconstrucción que reintegre cuantos restos se puedan recuperar de sus escombros para que con ello siga perdurando este testimonio material de una página importante de la historia de al-Andalus y el Magreb".

El Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) hizo público un comunicado sobre los “ingentes” daños provocados al patrimonio arquitectónico magrebí. La organización civil asesora de la Unesco quiso salir al paso de las numerosas informaciones que atribuyen al adobe y al tapial los cuantiosos destrozos ocasionados en las edificaciones rurales del Atlas. “La arquitectura del pasado no colapsa simplemente por ser antigua ni por estar construida con materiales tradicionales”, precisa la nota. Y aclaró: “Cualquier estructura colapsa por falta de mantenimiento, por patologías preexistentes o por un incorrecto diseño”.

En el caso concreto del terremoto marroquí, el desplome de muchos edificios se produjo por estar situados sobre la falla del seísmo o en sus inmediaciones, explicó Icomos. “No se puede juzgar sin hacer una valoración precisa del estado de los edificios de su situación previa”. En opinión de la organización internacional, los “juicios precipitados” que endosan el daño a la antigüedad de las viviendas o a sus materiales de su construcción “no contribuyen a proteger nuestra herencia común”. Icomos pide que se valoren las construcciones tradicionales porque forman parte de la “cultura milenaria” del Magreb. Marruecos conserva un impagable tesoro arquitectónico tradicional diseminado por buena parte del país edificado sobre técnicas centenarias de adobe. La mezquita de Tinmal es un ejemplo sobresaliente de esa cultura constructiva.

El oratorio consta de siete puertas, tres a cada lado y una más en el muro norte. Al sur, sobresale una torre adosada construida con ladrillo y rellenos de mampostería de piedra, en cuyo interior se aloja el ‘mihrab’ de la mezquita. El interior está dividido en dos zonas, señala el informe firmado por Almagro y Jiménez. La sala de la oración es el espacio mayor, mientras que el patio porticado tiene dimensiones más reducidas. El templo consta de nueve naves.

Interior de la mezquita de Tinmal, en una imagen de 1991 (Foto: Antonio Almagro).
Interior de la mezquita de Tinmal, en una imagen de 1991 (Foto: Antonio Almagro).

En la Qasba de Rabat y la plaza Yamáa al Afna de Marrakech existen otras dos muestras excepcionales de la arquitectura religiosa almohade. La famosa Kutubiyya es un ejemplo más evolucionado y posee 17 naves y seis vanos. La mezquita de Tinmal tiene tres espacios cubiertos con cúpulas de mocárabes en la zona central y otros dos en los extremos de la nave de la ‘qibla’, que es el muro que marca la dirección de la Meca. El ‘mihrab’ se ubica en el centro de la ‘qibla’ y está compuesto por un nicho profundo de planta cuadrada y cubierto por otra pequeña cúpula de mocárabes. Las cubiertas del templo ya habían desaparecido en su casi totalidad antes del terremoto debido al abandono de años. “Debieron ser a dos aguas”, al modo de la mezquita de la Kutubiyya, aventura el documento.

Hasta el año 1923 no se hizo una investigación “adecuada” del monumento, con dibujos y fotografías. Y a principios de los noventa se realizó una restauración en profundidad. Se reconstruyeron los arcos de la sala de oración que se habían hundido y se cubrió la nave inmediata al muro de la ‘qibla’. Una nueva rehabilitación se acometió en el año 2022, pero el terremoto ha venido a interrumpir drásticamente los trabajos.

El fundador de los almohades, Ibn Tumart, proponía la vuelta a los “fundamentos textuales del islam”, según recuerda el especialista en arte andalusí José Miguel Puerta Vílchez en otro artículo publicado en al Atlas Arquitectónico Almohade. El líder de esta tribu bereber fue proclamado ‘mahdi’ o guía musulmán y su descendiente, Abd Al Mu’min, se erigió en califa independiente del poder abbasí de oriente.

La arquitectura almohade exhibe una “enorme personalidad”, a juicio de Puerta Vílchez, profesor de la Universidad de Granada, y marcó las señas de identidad de ciudades históricas tan relevantes como Marrakech y Rabat, en Marruecos, y Sevilla, en España. En la capital andaluza pervive en todo su esplendor la Giralda, el alminar de la antigua mezquita almohade, convertida en torre de la Catedral que se construyó tras la conquista cristiana del siglo XIII sobre los escombros del templo islámico. Los almohades entraron en 1146 en la Península ibérica y un año después se apoderaron de Sevilla. En 1212 sufrieron la legendaria derrota de las Navas de Tolosa, frente a las huestes cristianas, y en 1229 abandonaron España después de una dominación que duró 80 años.

La mezquita de Tinmal, una joya herida de muerte por el seísmo del Atlas