1 de febrero de 2026, 11:15
La reciente liquidación de Bitcoin ha llevado a la criptomoneda más grande del mundo a experimentar su racha de pérdidas mensuales más pronunciada en más de un año, reflejando la creciente fragilidad en el apetito por el riesgo en los activos digitales.
El cambio en las expectativas macroeconómicas ha sido un factor determinante en esta conmoción del mercado. La nominación de Kevin Warsh, exgobernador de la Reserva Federal, por parte del presidente Donald Trump para presidir la Fed, ha provocado un aumento en el valor del dólar estadounidense y una rápida revalorización de las expectativas sobre las tasas de interés. Warsh es considerado más agresivo que el actual presidente, Jerome Powell, lo que ha llevado a los operadores a rebajar sus apuestas sobre posibles recortes de tasas en 2026. Como resultado, el índice del dólar ha alcanzado máximos en varios meses y los rendimientos de los bonos del Tesoro han aumentado, intensificando la aversión al riesgo que afecta tanto a las criptomonedas como a las acciones y metales preciosos.
Los datos on-chain revelan que Bitcoin ha caído por debajo de una zona técnica crítica. Según la firma de análisis Glassnode, el token se consolidó cerca de los 83.400 dólares, límite inferior de su modelo de base de coste para tenedores a corto plazo. A pesar de la caída, solo el 19.5% de la oferta de estos tenedores está actualmente bajo el agua, indicando estrés pero no pánico.
Además, el comportamiento institucional muestra una presión creciente, con salidas netas de aproximadamente 818 millones de dólares en fondos cotizados en bolsa de Bitcoin en un solo día. La caída de Ethereum frente a Bitcoin y el desplome del sentimiento en redes sociales añaden preocupación al panorama general.
Bitcoin cayó casi un 8% el sábado, descendiendo por debajo de los 80.000 dólares y cotizando alrededor de 78.160 al mediodía en Nueva York. Asimismo, la capitalización total del mercado de criptomonedas se ha visto arrastrada por debajo de los 2,8 billones dólares.
El cambio en las expectativas macroeconómicas ha sido un factor determinante en esta conmoción del mercado. La nominación de Kevin Warsh, exgobernador de la Reserva Federal, por parte del presidente Donald Trump para presidir la Fed, ha provocado un aumento en el valor del dólar estadounidense y una rápida revalorización de las expectativas sobre las tasas de interés. Warsh es considerado más agresivo que el actual presidente, Jerome Powell, lo que ha llevado a los operadores a rebajar sus apuestas sobre posibles recortes de tasas en 2026. Como resultado, el índice del dólar ha alcanzado máximos en varios meses y los rendimientos de los bonos del Tesoro han aumentado, intensificando la aversión al riesgo que afecta tanto a las criptomonedas como a las acciones y metales preciosos.
Los datos on-chain revelan que Bitcoin ha caído por debajo de una zona técnica crítica. Según la firma de análisis Glassnode, el token se consolidó cerca de los 83.400 dólares, límite inferior de su modelo de base de coste para tenedores a corto plazo. A pesar de la caída, solo el 19.5% de la oferta de estos tenedores está actualmente bajo el agua, indicando estrés pero no pánico.
Además, el comportamiento institucional muestra una presión creciente, con salidas netas de aproximadamente 818 millones de dólares en fondos cotizados en bolsa de Bitcoin en un solo día. La caída de Ethereum frente a Bitcoin y el desplome del sentimiento en redes sociales añaden preocupación al panorama general.
Bitcoin cayó casi un 8% el sábado, descendiendo por debajo de los 80.000 dólares y cotizando alrededor de 78.160 al mediodía en Nueva York. Asimismo, la capitalización total del mercado de criptomonedas se ha visto arrastrada por debajo de los 2,8 billones dólares.
