“¿Te creerías que esto es España?” Con esta pregunta publicada en un vídeo viral en Instagram por los turistas Anastasia y Dima Dobrosol, Benidorm ha vuelto a situarse en el centro de una acalorada discusión sobre su identidad. En el clip se muestra una vista panorámica de rascacielos, mar y atardecer, acompañado del polémico rótulo “Spanish Dubai” (Dubái español), generando una oleada de opiniones encontradas entre defensores y detractores.
Mientras algunos usuarios celebran orgullosos la comparación, ensalzando la ciudad como destino superior incluso a Dubái o Miami, otros critican duramente lo que consideran “jungla de cemento” y mal desarrollo turístico. La autora del vídeo aclaró que el término surgió de un comentario jocoso y pidió respeto en las valoraciones, reconociendo la belleza particular de cada lugar.
El plano fue captado desde Eagle Tower, en la zona de Finestrat-Benidorm, aunque varios locales precisaron que no todo lo visible pertenece al término municipal. Aun así, la imagen simboliza a Benidorm con sus emblemáticos rascacielos frente al Mediterráneo, que le han valido también apodos como “Beniyork” o “Nueva York del Mediterráneo”.
Más allá de la estética, el debate refleja divisiones profundas: la visión de Benidorm como ciudad compacta, con clima y ocio atractivos y precios accesibles, frente a la crítica por turismo masivo, pérdida de autenticidad y presión inmobiliaria.
Quizá Benidorm no sea el Dubái español, ni falta que le hace. Es, ante todo, un icono único del turismo popular mundial, amado y cuestionado con igual intensidad, donde coexisten rascacielos, playas, familias y atardeceres que siguen sorprendiendo desde cierta altura.
