1 de abril de 2026, 7:50
El presidente ruso, Vladímir Putin, y su homólogo de Emiratos Árabes Unidos, el jeque Mohamed bin Zayed Al Nahyan, conversaron este martes por teléfono para expresar su profunda preocupación por el deterioro de la situación en Oriente Medio debido a la guerra en Irán, iniciada el pasado 28 de febrero.
Según informó la agencia oficial emiratí WAM, ambos líderes analizaron la escalada militar en la región y sus graves repercusiones para la paz, la seguridad internacional, la navegación marítima y la economía global. En un comunicado del Kremlin, enfatizaron la urgencia de un cese inmediato de las hostilidades y de reforzar esfuerzos políticos y diplomáticos que respeten los intereses legítimos de todos los países de la zona.
Asimismo, llamaron la atención sobre la pérdida de vidas civiles y la destrucción de infraestructuras energéticas e industriales provocadas por el conflicto. Resaltaron también el alto nivel de cooperación entre Rusia y EAU.
Por otra parte, el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, reiteró ayer en una reunión con el Consejo de Cooperación del Golfo la inadmisibilidad de involucrar a otros países regionales en una guerra ajena y subrayó la necesidad de proteger la infraestructura civil vital.
Según informó la agencia oficial emiratí WAM, ambos líderes analizaron la escalada militar en la región y sus graves repercusiones para la paz, la seguridad internacional, la navegación marítima y la economía global. En un comunicado del Kremlin, enfatizaron la urgencia de un cese inmediato de las hostilidades y de reforzar esfuerzos políticos y diplomáticos que respeten los intereses legítimos de todos los países de la zona.
Asimismo, llamaron la atención sobre la pérdida de vidas civiles y la destrucción de infraestructuras energéticas e industriales provocadas por el conflicto. Resaltaron también el alto nivel de cooperación entre Rusia y EAU.
Por otra parte, el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, reiteró ayer en una reunión con el Consejo de Cooperación del Golfo la inadmisibilidad de involucrar a otros países regionales en una guerra ajena y subrayó la necesidad de proteger la infraestructura civil vital.
