sábado 29/1/22

Argentina condena la presencia de un funcionario iraní en Managua

El ataque en Buenos Aires en 1994 provocó 85 muertes
El primero por la derecha es Mohsen Rezaei en la toma de posesión del presidente de Nicaragua. (Twitter)
El primero por la derecha es Mohsen Rezaei en la toma de posesión del presidente de Nicaragua. (Twitter)

El Gobierno argentino condenó este martes la presencia de Mohsen Rezai, vicepresidente de Asuntos Económicos de Irán y uno de los acusados ​​por la justicia argentina de haber organizado el atentado contra un centro judío en Buenos Aires en 1994, en el acto de toma de posesión del presidente nicaragüense Daniel Ortega.

Argentina expresa, como también lo ha hecho en agosto pasado ante la designación de Rezai como vicepresidente de Asuntos Económicos de la República Islámica de Irán, que su presencia en Managua constituye una afrenta a la justicia argentina y a las víctimas del brutal atentado terrorista contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA)”, señaló la cancillería en un comunicado.

Sobre Rezai pesa una alerta roja de Interpol ya que está acusado por la justicia argentina de ser uno de los autores intelectuales del ataque que provocó 85 muertes. En aquel entonces, Rezai se desempeñaba como comandante de la Guardia Revolucionaria de Irán.

Unas horas después, la cancillería informó en otro comunicado que envió había “una nota no verbal de queja” a la Embajada de Nicaragua en Buenos Aires en la que lamentó “profundamente tomar conocimiento” de la presencia Rezai el lunes en el acto de asunción del Poder por Ortega.

El comunicado agregó que los hechos que se le imputan al funcionario iraní constituyen un crimen de lesa humanidad por lo que su presencia en Managua, aún “en su carácter de vicepresidente de Asuntos Económicos de Irán, no lo exime de responder ante la justicia argentina, lo que nos obliga a expresar nuestro enérgico reclamo”.

La cancillería recordó después de los “lazos de amistad” que unen a Argentina con Nicaragua y al describir a “las obligaciones que surgen del derecho internacional”, dijo que espera contar “con la plena colaboración de la comunidad internacional para asegurar la comparecencia de los imputados y el esclarecimiento del ataque”, por el cual no hay ningún detenido.

Ortega tomó posesión para un nuevo mandato de cinco años, el cuarto de forma consecutiva, en medio de cuestionamientos de distintos países que consideran que su gobierno socava la democracia. En el acto en el que estuvo presente el funcionario iraní, Argentina estuvo representado por el embajador en Managua Daniel Capitanich, lo que dejó las críticas de la oposición.

Diputados opositores anticiparon que tomaron un pedido de interpelación al canciller Santiago Cafiero para que dé cuenta “ante la presencia cómplice” de un funcionario de Argentina en el acto en el que se encontró presente un acusado del atentado que tiene pedido de captura internacional.

El secretario de Relaciones Internacionales del partido opositor PRO, Fulvio Pompeo, dijo que “no sólo están siendo socios de dictadores y violadores de derechos humanos en nuestra región, sino que se transforman en cómplices (por acción u omisión) de uno de los autores intelectuales , el iraní Rezai, del atentado terrorista”.

Diego Guelar, exembajador argentino en Estados Unidos, afirmó por su parte que Capitanich “debería haber pedido la detención (de Rezai) a la Interpol”.

La cancillería también exigió al Gobierno iraní la cooperación “de manera plena” con la justicia argentina, “permitiendo que las personas que han sido acusadas de participar del atentado contra la AMIA sean juzgadas por los tribunales competentes”.

Irán niega su participación en el ataque, por el cual la justicia argentina imputó a ocho ex diplomáticos y exfuncionarios iraníes y a un integrante del grupo libanés y pro-iraní Hezbollah. Sobre cinco de ellos pesan alertas rojas de Interpol.

Argentina también había cuestionado en 2021 la designación como ministro de Interior de Irán de Ahmad Vahidi, quien según la justicia habría sido en el ataque cuando se desempeñaba como comandante de la fuerza Quds, un brazo paramilitar de élite del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.

El ataque a la AMIA estuvo precedido en 1992 por un atentado contra la Embajada de Israel en Buenos Aires que causó una veintena de muertos y que habría sido cometido por Hezbollah, según pesquisas judiciales.

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