26 de julio de 2026, 11:16
Los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, asumieron este sábado la autoría de nuevos ataques contra instalaciones de la petrolera Aramco en las localidades saudíes de Jazan y Yanbu. Estos incidentes han intensificado las tensiones en la región del Mar Rojo, generando temor a una reanudación del conflicto armado en Yemen.
Los bombardeos, que según el portavoz hutí Yahya Saree fueron una respuesta al ataque saudí del viernes en el puerto de Hodeidah, amenazan con vulnerar los esfuerzos internacionales para mantener la frágil tregua alcanzada en 2022. “Estos ataques demuestran la determinación del reino de continuar su asedio sobre nuestro pueblo y la violación de nuestra soberanía”, declaró Saree, prometiendo más represalias.
Arabia Saudí no ha confirmado la autoría de los ataques, pero emitió alertas de emergencia en ambas ciudades. Además, durante la noche del viernes, el buque saudí NCC Masa sufrió daños menores tras ser atacado en el Mar Rojo y continuó su navegación hacia su destino sin incidentes mayores, según informó la agencia estatal SPA.
Expertos como Baraa Al Shaiban, del Royal United Services Institute, consideran que la reciente escalada responde a intereses estratégicos iraníes, que buscan usar el Estrecho de Bab al-Mandeb como herramienta de presión geopolítica contra Occidente.
El gobierno saudí, por su parte, reiteró su compromiso con la reapertura del aeropuerto de Saná y el acceso humanitario al puerto de Hodeidah, acusando a los hutíes de obstaculizar estos esfuerzos. “La paz solo será posible si anteponemos los intereses del pueblo yemení”, señaló el embajador saudí en Yemen, Mohammed Al Jaber.
Mientras tanto, los esfuerzos de mediación liderados por Omán y Jordania se enfrentan a crecientes desafíos, especialmente ante la negativa hutí de permitir vuelos a aerolíneas no iraníes.
Los bombardeos, que según el portavoz hutí Yahya Saree fueron una respuesta al ataque saudí del viernes en el puerto de Hodeidah, amenazan con vulnerar los esfuerzos internacionales para mantener la frágil tregua alcanzada en 2022. “Estos ataques demuestran la determinación del reino de continuar su asedio sobre nuestro pueblo y la violación de nuestra soberanía”, declaró Saree, prometiendo más represalias.
Arabia Saudí no ha confirmado la autoría de los ataques, pero emitió alertas de emergencia en ambas ciudades. Además, durante la noche del viernes, el buque saudí NCC Masa sufrió daños menores tras ser atacado en el Mar Rojo y continuó su navegación hacia su destino sin incidentes mayores, según informó la agencia estatal SPA.
Expertos como Baraa Al Shaiban, del Royal United Services Institute, consideran que la reciente escalada responde a intereses estratégicos iraníes, que buscan usar el Estrecho de Bab al-Mandeb como herramienta de presión geopolítica contra Occidente.
El gobierno saudí, por su parte, reiteró su compromiso con la reapertura del aeropuerto de Saná y el acceso humanitario al puerto de Hodeidah, acusando a los hutíes de obstaculizar estos esfuerzos. “La paz solo será posible si anteponemos los intereses del pueblo yemení”, señaló el embajador saudí en Yemen, Mohammed Al Jaber.
Mientras tanto, los esfuerzos de mediación liderados por Omán y Jordania se enfrentan a crecientes desafíos, especialmente ante la negativa hutí de permitir vuelos a aerolíneas no iraníes.
