2 de febrero de 2026, 8:39
El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, advirtió el domingo que cualquier ataque militar por parte de Estados Unidos resultaría en una "guerra regional", aumentando las crecientes tensiones entre ambos países. Sus declaraciones se producen en un contexto de crisis interna en Irán, donde el Gobierno se ha enfrentado a protestas masivas a raíz de la represión violenta contra manifestantes nacionales.
Khamenei, de 86 años, pronunció su discurso ante una multitud en Teherán, enfatizando que no busca iniciar un conflicto, pero que responderá con firmeza ante cualquier agresión estadounidense. "Los estadounidenses deben ser conscientes de que si libran una guerra esta vez, será una guerra regional", afirmó.
La amenaza viene en un momento crítico, con el portaaviones USS Abraham Lincoln y otros buques de guerra estadounidenses desplegados en el Mar Arábigo, tras las órdenes del presidente Donald Trump en respuesta a la brutal represión de las protestas. Desde el inicio de estas manifestaciones, que comenzaron el 28 de diciembre debido a la crisis económica, más de 49.500 personas han sido detenidas, según la Nueva Agencia de Activistas de Derechos Humanos. Los informes indican que al menos 6.713 personas han muerto, la mayoría manifestantes.
Simultáneamente, la República Islámica ha declarado a las fuerzas armadas de la Unión Europea como grupos terroristas, tras la designación de la Guardia Revolucionaria como tal por parte del bloque europeo. Esta decisión fue anunciada por el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, en medio de un clima de hostilidad hacia Occidente.
La situación sigue evolucionando, con Trump subrayando su disposición a actuar en caso de ejecuciones masivas de detenidos, mientras que Irán reafirma su postura defensiva ante lo que considera injerencia extranjera. Las tensiones continúan amenazando la estabilidad de una región ya convulsa.
Khamenei, de 86 años, pronunció su discurso ante una multitud en Teherán, enfatizando que no busca iniciar un conflicto, pero que responderá con firmeza ante cualquier agresión estadounidense. "Los estadounidenses deben ser conscientes de que si libran una guerra esta vez, será una guerra regional", afirmó.
La amenaza viene en un momento crítico, con el portaaviones USS Abraham Lincoln y otros buques de guerra estadounidenses desplegados en el Mar Arábigo, tras las órdenes del presidente Donald Trump en respuesta a la brutal represión de las protestas. Desde el inicio de estas manifestaciones, que comenzaron el 28 de diciembre debido a la crisis económica, más de 49.500 personas han sido detenidas, según la Nueva Agencia de Activistas de Derechos Humanos. Los informes indican que al menos 6.713 personas han muerto, la mayoría manifestantes.
Simultáneamente, la República Islámica ha declarado a las fuerzas armadas de la Unión Europea como grupos terroristas, tras la designación de la Guardia Revolucionaria como tal por parte del bloque europeo. Esta decisión fue anunciada por el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, en medio de un clima de hostilidad hacia Occidente.
La situación sigue evolucionando, con Trump subrayando su disposición a actuar en caso de ejecuciones masivas de detenidos, mientras que Irán reafirma su postura defensiva ante lo que considera injerencia extranjera. Las tensiones continúan amenazando la estabilidad de una región ya convulsa.
