La Guardia Revolucionaria iraní ha emitido un comunicado, difundido por la agencia Fars el jueves 19 de marzo, donde asegura que continuará atacando la infraestructura energética de los aliados de Estados Unidos en la región hasta su “completa destrucción” si se repiten agresiones contra instalaciones iraníes.
La amenaza surge después de que Irán respondiera a un bombardeo previo en su costa sur, específicamente en las instalaciones gasísticas de Pars Sur, con ataques dirigidos a la refinería de Ras Laffan en Qatar y otros objetivos estratégicos. La refinería qatarí, principal productora de gas natural licuado, sufrió un incendio que causó daños significativos y evidenció la escalada del conflicto.
Además, restos de misiles iraníes impactaron en Abu Dhabi, afectando instalaciones de gas en Habshan y el yacimiento de Bab, lo que ha provocado incidentes en estas infraestructuras.
La Guardia Revolucionaria advirtió que desde ahora considera legítimo atacar instalaciones petroleras en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar debido a la nueva fase de confrontación iniciada por la agresión a Pars Sur.
Aunque inicialmente los ataques iraníes se habían enfocado en bases militares y puntos vinculados al ejército estadounidense, la situación ha evolucionado hacia un enfrentamiento directo contra infraestructuras energéticas consideradas vitales para la economía regional y global.
La tensión en el Golfo Arábigo continúa aumentando, con riesgos significativos para la estabilidad y seguridad energética mundial.
