martes. 21.05.2024

El Ministerio iraní de Exteriores condenó este martes la intervención de EEUU en sus asuntos internos, después de que Washington criticase la ejecución del conductor sufí Mohamad Salas.

"No estáis en tal situación de intervenir y criticar las medidas legales internas de los países independientes", dijo el portavoz, Bahram Qasemí, antes de añadir que la ejecución de Salas "no tenía nada que ver con sus creencias personales", que tuvo un abogado y que confesó el crimen cometido.

Estados Unidos condenó la "apresurada" ejecución del conductor, quien fue ahorcado en la madrugada de este martes por su participación en la muerte de tres policías durante los disturbios registrados en Teherán el pasado mes de febrero.

"La apresurada ejecución del señor Salas es el último ejemplo de la falta de respeto hacia los derechos humanos de sus ciudadanos por parte del régimen iraní", denunció la portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Heather Nauert, en un comunicado.

Asimismo, Nauert criticó con vehemencia que durante el proceso judicial se le negara a Salas poder contar con los servicios de un abogado, lo cual, señala el Departamento de Estado, "ha sido descrito como algo 'enormemente injusto' por observadores internacionales".

Qasemí afirmó que "el gobierno de EEUU, que actualmente tiene fama por la violación evidente de compromisos internacionales y durante el año pasado se ha retirado de los acuerdos internacionales de modo unilateral", no está en posición de opinar respecto a temas internos de los países independientes.

Salas era miembro de los Dervish Gonabadi, una minoría que ha sufrido persecución y discriminación por su credo religioso, y fue acusado de haber empleado el autobús que conducía para atropellar a tres agentes durante los enfrentamientos que se desataron entre miembros de la cofradía sufí y la policía.

Los disturbios del pasado febrero estallaron a raíz de las protestas de los seguidores de la organización sufí por el arresto de uno de sus miembros y se saldaron con un total de cinco fallecidos y más de 300 detenidos. 

Irán condena la intervención de EEUU por criticar la ejecución del conductor sufí