sábado 29/1/22

El sultán Qabús cumple 77 años, omnipresente y venerado en Omán

Es el descendiente de la monarquía árabe más antigua (que ha reinado) sin interrupción, desde 1744
El sultán Qaboos bin Said de Omán
El sultán Qaboos bin Said de Omán

La imagen del sultán Qabús bin Said es omnipresente en las calles de Muscat, capital de Omán, coincidiendo con su 77 cumpleaños este sábado. Tras casi cinco décadas en el trono, la leyenda en torno a su persona continúa viva entre los omaníes y, especialmente, la cúpula dirigente del país. "Es un súper ser humano en el sentido amplio de la palabra. Tiene espacio para todos los sentimientos o asuntos humanos, cree en la hermandad de los elementos humanos, tiene tendencia por lo espiritual, por el entendimiento de las culturas", asegura su asesor para Asuntos Culturales, Abdulaziz Mohamed al Rouas.

En un encuentro con periodistas internacionales, Al Rouas destaca que "no subió al trono para gobernar, es el descendiente de la monarquía árabe más antigua (que ha reinado) sin interrupción, desde 1744", cuando Ahmed bin Said al Busaidi fundó la dinastía. Su consejero, que ha estado a su servicio desde su proclamación como monarca hace 47 años, asegura que el sultán Qabús no es un hombre de poder sino que tenía otra "misión" cuando accedió al trono: "vino para tender una mano (...) a su país y para revivir la gloria de este país de forma pacífica y con amor".

El 23 de julio de 1970, Qabús bin Said derrocó a su padre, Said bin Taimur, en un golpe palaciego no sangriento, con la promesa de modernizar el gobierno, desarrollar el país y volver a situarlo en "el lugar que se merece en el mundo", según la alocución que dirigió al pueblo ese día, que es fiesta nacional en Omán, al igual que el cumpleaños del sultán, el 18 de noviembre.

Cuando el treintañero Qabús apartó a su progenitor del trono, con el apoyo del Ejército y de miembros de la familia real, el país no disponía de buenas comunicaciones y transportes más allá de la capital. Sólo había tres escuelas -para varones- y unos poco hospitales obsoletos, pero gracias a su "visión" y el descubrimiento del petróleo en los 60, el país experimentó una gran transformación.

El año 1970 se conoce como el "renacimiento", que el nuevo sultán basó en la educación: en 1975 ya había 214 escuelas y en 1982 fue fundada la primera universidad, que lleva el nombre de Qabús. Además, implantó un sistema sanitario moderno y gratuito (de 150 médicos en 1975 a más de 3.500 en la actualidad), que ha mejorado notablemente la esperanza de vida y la mortalidad infantil.

El desarrollo económico está vinculado sobre todo al oro negro, como en todo el golfo Arábigo, pero Omán no tiene unas reservas tan vastas como sus vecinos, por lo que ha buscado diversificar las fuentes de ingresos en los últimos años, aunque el petróleo sigue siendo la locomotora del país, con una producción de un millón de barriles al día (octubre de 2017).

Uno de los principales retos de Omán -que quedó patente durante la "Primavera árabe", la cual pasó de puntillas por el país- es el desempleo, tal y como señalan varios representantes gubernamentales, por lo que el país ha diseñado una estrategia de "omanización" de sus trabajadores, un gran porcentaje de los cuales son asiáticos y algunos africanos.

En marzo de 2015, el sultán Qabús de Omán regresó a su país después de ocho meses de tratamiento médico en Alemania, según informó la televisión estatal. Su estancia prolongada en Europa causó una creciente preocupación por su salud. La corte real de Omán no ha dado nunca detalles de su enfermedad.

Esta semana, la ONG Human Rights Watch denunció que las empleadas domésticas procedentes de Tanzania sufren explotación y abusos en Omán pero este tipo de críticas no aparecen en la prensa local ni son reconocidas por las autoridades. "Creemos que la libertad de expresión es muy importante y está protegida por la ley y la Constitución de Omán", asegura el ministro de Información, Abdulmunim al Hasani, preguntado por Efe.

"En los medios se pueden encontrar críticas al Gobierno y sus servicios, pero hay una ley que protege a las personas", añade el titular, aludiendo de forma indirecta a la figura del sultán, que representa un tabú y, sobre todo, el debate en torno a su sucesión en el trono, ya que Qabús no tiene descendientes ni ha designado -al menos públicamente- a un posible candidato. Por su parte, una funcionaria del Parlamento omaní, Amal bint Taleb, admite en declaraciones a Efe que tanto la prensa como los ciudadanos en las redes sociales no pueden hablar libremente del sultán y sólo pueden decir "cosas buenas".

El sultán Qabús cumple 77 años, omnipresente y venerado en Omán
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