sábado 28/5/22

En América Latina, con más de 952.000 muertos desde que empezó la pandemia, la vacunación avanza lentamente y de manera dispar entre los países del mundo. Por ello, decenas de latinoamericanos, los que se lo pueden permitir, llegan a las playas de Miami Beach, al sur de Estados Unidos, para vacunarse.

"En mi país Covid-19 se está saliendo de las manos y no hay mucha posibilidad de que pronto tengamos acceso a la vacuna", comentó María Bonilla, una contadora de 40 años que llegó el sábado desde Honduras junto a sus padres, de 63 y 73 años.

Bonilla, que hacía la fila con sus padres para obtener la dosis única de Johnson & Johnson en un puesto en la playa, dijo ser consciente del privilegio del que goza por haber podido viajar a vacunarse. "Es lamentable. Ya se crea esa división de que algunos tenemos acceso a salud y otros no. Nosotros, gracias a Dios, podemos".

Lo mismo decidió Blanca Díaz, una mujer de 50 años que llegó el viernes desde México. "Allá se puede infectar en cualquier momento uno", dijo. "Apenas están empezando a vacunar personas mayores".

Desde hace diez días, Florida dejó de exigir un documento de residencia a los interesados en vacunarse. Esta flexibilización fue implementada para estimular la vacunación de las personas indocumentadas, aunque en los hechos también facilita la llegada de más turistas.

El puesto temporal de vacunación administró 175 vacunas. Es el segundo fin de semana en el que la ciudad de Miami Beach instala este puesto en la playa. Y seguirá haciéndolo los fines de semana próximos.

El comisionado demócrata David Richardson, quien supervisaba el operativo, dijo que tenía sentimientos encontrados al respecto. "El Gobierno de Estados Unidos debería ayudar a cuanta gente sea posible", comentó a la agencia de noticias AFP. "Mi preocupación es que parece que sólo la gente que puede costearse un boleto aéreo puede venir a Estados Unidos a vacunarse". 

Richardson contó que fue autorizado a proveer esta vacuna a todas las personas mayores de 18, sin importar su lugar de residencia.

La carrera por la vacuna viene aparejada de un aumento notable en los precios de los pasajes aéreos. Por ejemplo, los vuelos de Buenos Aires a Miami, que normalmente cuestan cerca de 1.000 dólares, o menos, están este mes en torno a los 2.000.

Pero, "¿qué pasa con los pobres en Sudamérica?", se preguntó el funcionario, pidiendo al Gobierno estadounidense que envíe vacunas a esos países "para que todos tengan acceso a ella, no solo los que pueden pagar un billete de avión".

Turistas latinoamericanos se vacunan en Miami
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