domingo 28/11/21

En Cooking, una coqueta tienda de menaje de cocina de alta gama ubicada en la calle Serrano, se obsesionan con ofrecer objetos culinarios aptos para profesionales del fogón y simples aficionados. José Juan Pérez-Solero, artífice del negocio, creó la compañía al constatar que no existía ningún especialista en el sector a pesar de que la cocina estaba (y está) de moda. Informa Rocío Navarro para ElMundo.es

«En la librerías, la mitad de los volúmenes eran de cocina, la televisión emitía programas de 'chefs', Ferran Adrià salía todos los días en las páginas salmón... Me pregunté dónde se podría comprar una buena sartén».

La respuesta no le gustó: en grandes almacenes o en ferreterías. Así que desarrolló el concepto e inauguró su primer local en 2008 en el polígono Európolis (Las Rozas).

«El primer año fue como un tiro, el segundo pinchamos: de facturar 400.000 euros a 180.000. El polígono se hundió y nos mudamos a Serrano, pero los números seguían sin salir».

Bancos, proveedores, nóminas... En 2012 el agua le llegaba al cuello. A pesar de todo, inauguró un segundo local en Barcelona...

Entonces ocurrió. «Saliendo de aquella tienda, la jefa me dijo que una familia árabe había visitado el establecimiento y quería contactar conmigo». Se trataba de un importante hombre de negocios de Arabia Saudí que se había enamorado de Cooking y quería invertir («casi me caigo de espaldas», recuerda Pérez-Solero).

Finalmente, tras alguna visita al país del magnate, el acuerdo quedó en nada. «El problema surgió cuando le dije que tenía que invertir en las tiendas españolas». Pero dos cosas buenas salieron del encuentro: «Conocí a un asistente personal afgano que me acompañó durante todo el viaje y elaboré un posible plan de negocio en Oriente Próximo».

Ante el traspiés, el asistente afgano actuó por su cuenta y enseguida descubrió su movimiento. «Cuando recibí un 'e-mail' diciendo que le había enviado mi trabajo al emir su alteza real Faisal Bin Abdulaziz Al Saud [nieto del anterior rey de Arabia Saudí] pensé que era una broma». No lo era. El príncipe Faisal buscaba invertir en alguna firma de las características de Cooking y ésta era su oportunidad.

Quedaron en Nueva York, pasearon por el Soho, hablaron de negocios, comieron en Cipriani («tengo el menú enmarcado en la tienda», confiesa el empresario español) y, a punto de despedirse, se dieron la mano y se pronunciaron las palabras: «José Juan, somos socios». En mayo de 2013 entró con el 35% de capital y refinanció la empresa. Milagro al borde del colapso.

«En este tiempo, la tienda de Madrid ha crecido un 25% respecto al año anterior, aunque yo sigo sin dormir por la noche. He perdido una casa y mi matrimonio se ha ido a freír puñetas. No ha sido fácil, ha sido mi obsesión». Para 2014 iniciará el proceso de expansión a través de franquicias en tres fases: España, Latinoamérica y, por último, Arabia Saudí y Emiratos Árabes.

¿Pero por qué Cooking es especial? «Muchos dicen que es caro. Yo siempre contesto que caro es vender un Opel al precio de un Rolls Royce y nosotros somos como los Rolls Royce de la cocina», concluye Pérez-Solero.

 

Salvados por un príncipe árabe
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