viernes 21/1/22

Albalá, la institución que ha revolucionado el tratamiento de las adicciones

El "visionario" Hernán Molano recibe en su exitosa escuela de vida de Colombia a personas de toda América, de Europa y hasta de Emiratos Árabes Unidos atraídas por una inédita propuesta basada en la pérdida del deseo de consumir alcohol o drogas y que libera a las personas de comportamientos adictivos
Hernán Molano, en la sede de Albalá en Cali, un visionario. (EL CORREO)
Hernán Molano, en la sede de Albalá en Cali, un visionario. (EL CORREO)

Hernán Molano es un visionario. Quien lo dice es el psiquiatra César Arango, doctor en Neurociencias, vicepresidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría Biológica –entidad que volverá presidir en 2020- y jefe del Postgrado de Psiquiatría de la Universidad ICESI.

Hernán Molano -derecha- junto al psiquiatra César Arango en la sede de Albalá en Cali. (EL CORREO)Molano, fundador de Albalá en Colombia, institución que ha revolucionado tanto los procesos de rehabilitación de toxicomanías como de comportamientos adictivos y que ahora ha puesto su punto de mira en Andalucía, se ha adelantado más de una década en la aplicación de las terapias sicológicas de tercera generación, según el psiquiatra.

Esas terapias son aquellas que, además de trabajar los síntomas con base en las conductas y las cogniciones, prestan atención al sufrimiento emocional y a la relación que mantiene la persona con el problema y con el ambiente que le rodea. Es decir, hay un enfoque más global y centrado en la persona.

“En Albalá han sido visionarios, se han adelantado a una corriente que está cogiendo gran auge últimamente, pero ellos la están aplicando desde hace mucho tiempo; tienen toda la estructura, por supuesto que han sido visionarios y han sido revolucionarios en el manejo”, asegura el psiquiatra en declaraciones a EL CORREO DEL GOLFO.

La propuesta que desarrollan en el centro se sustenta en la pérdida del deseo de consumir y en que las adicciones no son una enfermedad. Y, en el supuesto de que lo fueran, aseguran que tienen cura. Es la base de todo.

"Los modelos psiquiátricos se quedan un poco cortos a la hora de hacer las intervenciones en una dimensión que no se considera desde las ciencias positivistas, que es la dimensión humana y espiritual”

Existen años luz de distancia entre los procesos que impulsa Albalá y los tratamientos que hoy se vienen aplicando en rehabilitación de personas con adicciones (alcohol, marihuana, cocaína, trabajo, sexo, juego...) o que están sumidas en el dolor (adictos al sufrimiento).

El resultado que Molano ha logrado en la "escuela de vida" que creó en Cali hace 14 años es espectacular. Como dato sirva que ya ha conseguido que más de 250 personas de todas las edades sean felices, superen sus miedos y vivan sus existencias tranquilas y en paz consigo mismas. Sin deseo de consumir.

Arango mantiene que “realmente el modelo rompe paradigmas”. “Yo soy psiquiatra y neurocientífico y puedo decir que los modelos psiquiátricos tienen una visión muy biomédica, incluso se podría considerar que tienen una visión muy biosicosocial; a la hora de hacer las intervenciones se quedan un poco cortos en una dimensión que no se considera desde las ciencias positivistas, que es la dimensión humana y espiritual”.

Para él, “un modelo en el cual se consideren todas las aristas de la condición humana es un modelo que puede ser mucho más asertivo en resolver una problemática tan complicada como la de las adicciones”.

En este sentido, recalca que “Albalá desde el principio ha usado un concepto en el cual considera que la adicción u otras dificultades que tienen los individuos no son el principal problema; el principal problema es que la persona recurre a la adicción o a conductas inadecuadas porque algo está fallando en su ser, el principal problema está en el ser, la adicción o la alteración comportamental son la punta del iceberg; existe una cuestión que hay que explorar más profunda y en eso, precisamente, es en lo que se ha enfocado el modelo de Albalá”.

LA SEDE

Albalá es un espacio verde y natural presidido por una gran casa que antes de ser el lugar donde muchos seres se han liberado estaba destinada paradójicamente al desorden y la juerga. Hoy en las antiguas cuadras se llevan a cabo terapias de reiki, sanación pránica o ‘coaching’. Y el inspirador kiosco situado en el corazón del terreno es el sitio donde cada amanecer los estudiantes practican yoga rodeados de señeros árboles colombianos como zapotes, mangos o guanábanos y pájaros de la vistosidad de loros reales, aguiluchos, petirrojos, barranquillas, pellares o colibríes. El caos ha dado paso a la vida.

El número máximo de "estudiantes" que admite es diez ya que el proceso es absolutamente personalizado. En el momento de entrar cada estudiante renuncia por completo al exterior, a teléfonos, a ordenadores, a televisión, a radio, a periódicos y a contactos hasta el fin de semana, momento en el cual comienzan a “reconstruir momentos de verdad” con familiares y amigos.

Es muy frecuente hallar personas que ni siquiera fuman tabaco pero que no encuentran la plenitud en su existencia. Lo que Albalá enseña es a vivir

La vida queda circunscrita a Albalá y su espacio. Entre el alumnado hay alcohólicos y toxicómanos, pero también gentes que se encuentran perdidas, que carecen de ilusión o que no saben hacia dónde dirigir sus pasos existenciales. De hecho, es muy frecuente hallar personas que ni siquiera fuman tabaco pero que no encuentran la plenitud en su existencia. Lo que Albalá enseña es a vivir. A descubrir lo que los orientales llaman el “sentido”.

El proceso se desarrolla entre 45 y 60 días, periodo que, según el doctor Arango, es suficiente para lograr el objetivo. “Es completamente factible, lo hemos visto y se ha demostrado; por supuesto, por algunas razones, no podemos hablar de que sea el cien por cien de las personas las que superen positivamente el proceso, pero sí es un porcentaje muchísimo más alto que se puede dar con otros modelos”, subraya.

DERROTADOS POR LA MENTE

Molano elige personalmente a cada candidato a estudiante, que debe llegar de forma voluntaria y puede marcharse en el momento que quiera. Las puertas de Albalá permanecen siempre abiertas. Cuando Hernán acepta a un nuevo estudiante, acto seguido le lee una carta de bienvenida escrita por él en la que le deja claro que Albalá le "va a cuestionar" cualquier idea que tenga de sí mismo. Y lo primero que le pide es que "acepte" que su mente "le ha derrotado" y que su corazón "no funciona" porque el pensamiento "lo ha paralizado". En esto se basa el proceso: en que cada persona tome el control de sí misma por encima de egos y, sobre todo, de pensamientos. Parece complejo, pero es muy simple. Tan simple que quienes han vivido la experiencia no dudan en calificarla de “milagro”.

Para ello, en este 'máster espiritual', único en el planeta, además de recibir numerosas terapias y de hacer deporte, se estudia a autores como Eckhart Tolle, Anthony de Mello, Miguel Ruiz u Osho. "Podrían ser cien más, la verdad está dicha a lo largo de toda la historia de la humanidad", subraya Molano. Enseñanzas a las que se suman el determinante papel que cumplen las esencias florales en los procesos de cada estudiante.

El director de Albalá asegura que "la clave fundamental es el empoderamiento que se le transmite a la persona; nosotros decimos: usted está metido en un lío, y usted es la única persona que lo puede resolver; nuestra contribución es mostrarle el camino, pero el camino lo tiene que recorrer usted, no podemos recorrerlo por usted".

Una de las principales aportaciones a los procesos sicológicos de Hernán Molano, ex alcohólico desde hace 21 años, es su convencimiento de que el alcoholismo "no es una enfermedad".

"Esa definición de que el alcoholismo es una enfermedad progresiva, mortal e incurable, como está escrito en Alcohólicos Anónimos, en mi opinión, condena a la adversidad y hace que el individuo pierda su poder, y ¿qué haces tú con una enfermedad si es incurable?"

"Esa definición de que el alcoholismo es una enfermedad progresiva, mortal e incurable, como está escrito en Alcohólicos Anónimos, en mi opinión, condena a la adversidad y hace que el individuo pierda su poder, y ¿qué haces tú con una enfermedad si es incurable?", se pregunta.

En este sentido aclara que ha expuesto esta teoría en círculos sanitarios y les he preguntado a destacados médicos que "si el alcoholismo es una enfermedad incurable, ¿cuál es esa otra enfermedad incurable de la cual desaparecen los síntomas sin intervención de la ciencia médica?".

"La respuesta es ninguna; tienes una enfermedad progresiva, mortal e incurable y resulta que hay millones de personas en las que desaparece el síntoma; el síntoma es el deseo de beber, pero desaparece sin que un médico haya intervenido, sin que haya habido una hospitalización ni aplicación de medicamentos; realmente somos millones de personas a través de la historia las que hemos dejado de beber sin intervención de la ciencia médica; eso, por lo menos, es una sospecha de que no puede ser una enfermedad", puntualiza.

"EL ALCOHOLISMO NO ES UNA ENFERMEDAD"

Según Molano, "el alcoholismo es la respuesta inevitable a un estado de inconsciencia", una condición que ha llamado "la ilusión de la separación". "Baja el nivel de consciencia y se entra en la ilusión de la separación, que es una condición dolorosísima en la que la persona tampoco es consciente de lo que está ocurriendo, solo siente un hondo malestar pero no sabe a qué atribuirlo".

"Esto lo tocó Kafka de manera brillante, está en 'La Metamorfosis' cuando Gregorio Samsa se despierta una mañana y encuentra que no se puede levantar de la cama y después de un rato se da cuenta de que no se puede levantar porque se ha convertido en un escarabajo, es una especie de desnaturalización: ya no soy humano, ahora soy un insecto", apunta.

Testimonios como el de Andrea M., brillante estadounidense de 19 años que llegó a Albalá sin ser consciente de sus problemas y con el único propósito de contentar a sus padres, dan muestra del cambio que se llega a experimentar. “No quiero volver a fumar, no quiero volver a beber, no quiero volver a ponerme una venda en los ojos, ya me la quité; llegué triste, enojada, ciega, con una depresión fea, me quedaba en la cama durante dos o tres semanas, no comía, no iba a clase, no hacía nada; ahora estoy tranquila, feliz, sin miedo y con emoción para vivir una vida nueva, una vida consciente y conectada”.

"Llegué triste, enojada, ciega, con una depresión fea, me quedaba en la cama durante dos o tres semanas, no comía, no iba a clase, no hacía nada; ahora estoy tranquila, feliz, sin miedo y con emoción para vivir una vida nueva, una vida consciente y conectada”

Otro revelador testimonio es el de la colombiana Paola M. Ingresó en Albalá a los 20 años sin saber nada del lugar. Era adicta a la cocaína desde los 14 y arrastraba graves problemas de salud, hasta el punto de que la adicción le causó un desorden alimenticio severo. Ni a ella ni a su familia les parecía Albalá la opción adecuada dado su estado. Su sueño era aislarse, cortarse las venas y morir. Ahora, doce años después, asegura que en Cali encontró "las herramientas para salir de ese infierno interno". "Albalá va mucho más allá del tratamiento de las adicciones, realmente es una escuela de vida", subraya.

Después de tres lustros de exitosa trayectoria en Colombia, hasta donde llegan estudiantes desde toda América, de Europa y hasta de Asia, Molano ha fijado su atención para abrir una nueva sede en Andalucía, una tierra que considera "muy espiritual", tanto como el modelo que desarrolla Albalá. "Sería un sueño", confiesa. Y lo bueno para quienes aspiran a "despertar al propósito de su vida", tal como lo define el pensador Eckhart Tolle, es que los sueños de Hernán se suelen cumplir.

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Enlace de la web de Albalá: http://www.albala.co/

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