jueves. 08.12.2022

La historia del qatarí que tuvo que divorciarse tras no ser su esposa aceptada en el país

La única opción que tenía era el visado de turista para su mujer todos los meses, hasta que el Gobierno dejó de concedérselo
Un joven qatarí ante la bandera de su país.
Un joven qatarí ante la bandera de su país.

Yousef, un ciudadano qatarí de 28 años, se enamoró de una mujer de Europa del Este hace cuatro años. La pareja decidió casarse, pero el gobierno de Qatar se negó a reconocer el matrimonio y a la pareja finalmente no les quedó otra opción que el divorcio.

En un artículo de opinión publicado por el diario Doha News, Yousef explica las dificultades que impone el pequeño Estado de Qatar cuando un local decide casarse con un no nacional, y por qué cree que el sistema debe cambiar. 

"Conocí a mi esposa cuando estaba de vacaciones en Europa y a través de amigos en común, y sentimos una conexión inmediata. Nos enamoramos. Yo era un tradicional ciudadano de Qatar, que creía firmemente en nuestra cultura y en nuestros valores.

Por lo tanto, cuando conocí a mi esposa, me pregunté qué es lo que estaba haciendo. Era extranjera, no practicaba mi fe y tenía una cultura diferente. La decisión de casarme con ella fue difícil por todas estas razones, pero finalmente triunfó el amor.

Nos casamos en una ceremonia civil en el extranjero, antes de viajar a Qatar.  Todo era completamente nuevo para ella. En contra de lo que se esperaba, mi familia aceptó a mi nueva esposa y ella comenzó a instalarse, poco a poco se acostumbró a nuestra cultura. Éramos felices.

Pero pronto me di cuenta de que las cosas no salen como se esperan. Pensé que a ella automáticamente al casarse conmigo se le concedería la ciudadanía. Esto significaba que podría vivir en Qatar legalmente para el resto de su vida, y que todos los niños que pudiéramos tener sería automáticamente qataríes también.

En un principio, esto fue muy importante para mí. Quería tener hijos, con los derechos que le correspondían. No sabía que debería haber pedido al Gobierno de Qatar permiso para casarme con una extranjera. Descubrí que había una comisión especial del Ministerio del Interior que trata estos casos, y que iba a tener que pasar por el proceso. Sin el permiso del comité, mi matrimonio no podía considerarse legal en Qatar, ni tendría los beneficios para los empleados casados ​​de mi empresa, como por ejemplo el derecho a un terreno para la casa que se otorga tras el matrimonio.

Mucho peor que eso, sin embargo, fue el hecho de que ni siquiera podíamos vivir juntos en Qatar. Sin esa aprobación del Gobierno, a mi esposa se le negó incluso un permiso de residencia. En un principio me pareció que sería una cuestión de tiempo, ya que no pensé que alguien pudiera decidir por mí, y saber quién era apta para casarse conmigo y quién no lo era.

Pensé - soy qatarí, esto es Qatar. Es un país civilizado. Nadie va a decir con quién me puedo casar, es mi derecho básico como ser humano elegir mi compañera de vida.

Le pregunté a los que habían pasado por ese mismo proceso para que me dieran algunos consejos sobre cómo tener éxito ante el comité. Me dijeron que no debería decir que me había casado con ella porque la amaba; esta no es una razón aceptable, al parecer. En su lugar, tenía que escribir una nota explicando por qué no podía casarme con una mujer de Qatar.

Esto se debe a que el comité parece estar preocupado de que las mujeres de Qatar no son capaces de encontrar suficientes hombres qataríes para casarse. Están preocupados por eso, por lo tanto tuve que mentir. Dije que no podía casarme con una mujer de Qatar, ya que los gastos eran demasiado altos, y que yo había pedido a varias mujeres de mi país que se casaran conmigo, pero que me habían dicho que no. Era algo que no quería hacer, pero la ley me obligó a ser un hipócrita.

También me dijeron que tendríamos más garantía de conseguir la aprobación si mi mujer se convertía al Islam. Para mí no era importante, pero le pregunté si se convertía a nuestra religión sólo para ayudar a que el proceso avanzara y estuvo de acuerdo.

Entregamos todos los documentos incluso una nueva foto de pasaporte tomada con un hijab. Presenté las fotos, la nota que había escrito y un certificado de mi salario y finalmente, me dieron una fecha de entrevista.

El comité estaba formado por siete hombres. Mi padre vino conmigo para apoyar mi caso y decir que aceptaba mi elección de esposa. Sólo me preguntaron una y otra vez por qué no quería casarse con una mujer de Qatar. Parecían clasificar el valor de las personas sólo sobre la base de su nacionalidad.

Alegaron que la cultura y las tradiciones de mi esposa serían demasiado diferentes, incluso aunque ella fuera ahora un musulmán. Y dos días después de la reunión, me denegaron la solicitud.

Llevé a mi abuelo al Ministerio del Interior con la esperanza de que tenerlo conmigo les haría más comprensivo. Pareció funcionar. Dijeron que iban a aprobar nuestro matrimonio. Pero fue una trampa.

La única opción que tenía el visado de turista para mi esposa todos los meses.  Esto se prolongó durante dos años.  Mi esposa estaba viviendo con mi familia, pero era algo inestable. Sabíamos que su visa podría ser rechazada en cualquier momento.

Entonces oí que el Ministro estaba abriendo sus maylis a los ciudadanos, así que fui  y traté mi tema en persona. Al día siguiente, sin embargo, me dijeron que mi solicitud había sido rechazada. Y luego se puso peor. El Gobierno dejó de conceder a mi esposa la visa de turista.

Era un dilema terrible. No quería dejar de Qatar, era mi casa, donde estaba mi familia y mi trabajo. Si dejaba mi empleo yo no podría mantener a mi esposa financieramente. Tuvo que salir de Qatar cuando su visa expiró. Nos divorciamos. Yo estaba roto. Tuvimos que cortar todos los lazos. Me estaba haciendo demasiado daño.

Hoy ella tiene un nuevo marido y un bebé. Nos mantenemos en contacto y estoy feliz por ella. Pero es doloroso ver a la mujer que amas casada con otra persona, con un niño. Se suponía que debía ser mi hijo. 

Nuestro matrimonio me cambió. Me hizo cuestionar los valores de nuestra cultura. Yo no entiendo por qué, por ejemplo, nosotros, los hombres de Qatar podemos ir a los clubes donde se sirve alcohol, pero al mismo tiempo el comité me decía que la cultura y las tradiciones de mi esposa no se ajustaban a la nuestra.Esto no tenía sentido para mí. Siento que el Gobierno de Qatar está jugando con la vida de las personas.

Duele ver mi país hablar de derechos humanos en la escena mundial, pero luego negar a sus ciudadanos el derecho a casarse con quien quieran. Quiero saber por qué mi petición fue rechaza. ¿Fue por que mi familia no es lo suficientemente importante? ¿No conocemos a las personas adecuadas? Conozco a muchos hombres de Qatar casados con mujeres extranjeras que obtuvieron su aprobación en menos de un mes. Y por qué es aceptable casarse con una segunda esposa o una tercera esposa, pero niegan a un hombre permiso para casarse con una sola.

Quiero formar una familia, pero yo no me veo casado con una qatarí. No voy a tener un matrimonio tradicional. Mi forma de pensar es muy diferente. Tengo un gran respeto por las mujeres de Qatar. Son nuestras hermanas e hijas, pero esto no tiene nada que ver con la raza, la religión o la nacionalidad. Se trata de una elección personal.

Creo que voy a tener que dejar Qatar y vivir en el extranjero si me quiero casar con una extranjera. No me gusta la elección porque amo a mi país. No quiero dejar Qatar y dejar a mi familia, pero ¿qué opciones tengo?

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