jueves. 25.07.2024

Cuando la inspiración de un artista parece necesitar un soplo de inspiración, pueblos como Bonnieux, Lourmarin, Gordes o Lacoste, serán los destinos ideales para reconectar con el arte. Situadas en el área del Luberon, en la región de la Provenza francesa, estas pintorescas y privilegiadas localidades proponen una experiencia única, donde la calma y desconexión se combina con la cultura, la alta gastronomía y un lujo silencioso.

Con sus caminos serpenteantes y sus aldeas de piedra, el Luberon evoca una sensación de tiempo detenido, gracias a las colinas ondulantes y valles fértiles se encuentran salpicados de encantadores pueblos medievales. La belleza que ostenta cada uno de sus pueblos han llenado, hasta hoy, cientos de páginas de libros, pinturas, fotos y todo tipo de obras de arte, ya que cientos de artistas han llegado a la Provenza para dejar fluir su creatividad. 

Para entender por qué los artistas han elegido este enclave como fuente de inspiración, podemos recorrer el lugar iniciando desde Marsella, ya que geográficamente está a solo una hora de su aeropuerto principal. Y si nos desplazamos desde otro punto de Francia, a la misma distancia también tenemos la estación de Aviñón.    

Si bien la Provenza está llena de pueblitos con encanto, algunos de los imperdibles son:

Gordes

Para iniciar por todo lo alto, llegaremos a Gordes, es uno de los pueblos favoritos del Luberon, y no es para menos, pues alberga unas impresionantes vistas difíciles de superar. Además, la acompaña La Abadía de Sénanque como monumento histórico y sus famosos campos de lavanda, lilas y de ensueño en la temporada estival. Encubierto en un laberinto de casas de piedra caliza con techos de teja naranja, un paseo por el pueblo es como un viaje a otra época. 

Lacoste

Otro punto imperdible es Lacoste, un encantador pueblo que alberga las ruinas del castillo del Marqués de Sade. El pueblo ofrece vistas impresionantes y una rica historia cultural que se remonta a la época romana. A lo largo de los siglos, ha sido gobernado por diversas familias nobles, y sus huellas aún son visibles en la arquitectura y los monumentos del pueblo, como es el Castillo de Lacoste. El pueblo alberga una comunidad de artistas y artesanos, y sus calles están llenas de galerías de arte, estudios y tiendas. El enclave es el espacio ideal para encontrar obras de arte únicas y recuerdos.

Bonnieux

Siguiendo esta senda, llegaremos a Bonnieux, una localidad con una belleza tan impresionante como el tamaño de sus vistas y su tranquilidad. Fue un importante punto de paso debido a su ubicación estratégica. En la Edad Media, se convirtió en un pueblo fortificado, y su arquitectura refleja ese pasado con estructuras defensivas y edificios religiosos, como la Iglesia Vieja, que data del siglo XII.

Alrededor de Bonnieux, encontraremos el Forêt des Cèdres, un parque natural cercano donde se puede disfrutar de caminatas entre majestuosos cedros. Asimismo, el Museo de la Panadería (Musée de la Boulangerie), un espacio que cuenta la historia de la panadería en la región, mostrando herramientas tradicionales y técnicas antiguas. 

Dentro de este pueblo, la oferta hotelera es un motivo más para quedarse más de lo debido. El Hotel Capelongue, ubicado en el encantador pueblo de Luberon, cerca de Bonnieux, ofrece una experiencia de lujo en una propiedad neoprovenzal ajardinada de 2 hectáreas. Este hotel, recientemente ampliado y renovado, cuenta con 57 elegantes habitaciones y suites, un nuevo spa de 300 m² con baño romano, baño criogénico, hammam y una sala de fitness, además de una piscina al aire libre. La oferta gastronómica incluye el restaurante La Bergerie, que se especializa en cocina provenzal bajo la dirección del chef Mathieu Guivarch, y La Bastide, galardonado con una estrella Michelín. Ideal para quienes buscan una escapada sofisticada y relajante en la Provenza, Hotel Capelongue combina lujo, confort y una ubicación espectacular.

Capelone , Bonieoux
Capelone , Bonnieoux

Tal y como lo hacen todos los pueblos, el hotel promueve la sostenibilidad a través de la arquitectura tradicional provenzal, la agricultura ecológica y el uso de la bicicleta. Los huéspedes pueden disfrutar de habitaciones en casas de piedra, rodeadas de jardines y árboles frutales. La gastronomía del hotel se basa en productos locales frescos y de temporada. El restaurante La Bergerie ofrece platos provenzales cocinados al fuego de leña, mientras que La Bastide, galardonado con una estrella Michelin, sirve platos más elaborados. Capelongue es un hotel y destino a la vez, para aquellos que buscan una experiencia de lujo sostenible en un entorno que no se puede describir en palabras normales, sino en palabras de artista. 

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Beaumier Luberon, Capelongue Terrace 

Lourmarin

Por último, en el valle del Luberon, encontraremos el encanto de Lourmarin, un pequeño pueblo que ostenta una vibrante vida cultural desde el valle, aquí encontraremos la majestuosidad del Castillo renacentista de Lourmarin, hasta las ruinas de la Iglesia románica. Las galerías de arte del enclave exhiben obras de artistas locales e internacionales, ejemplo de ello, está el Museo Henri-Noël. El pueblo también es conocido por su animado mercado de viernes, de hecho, este es el lugar de descanso final del famoso escritor Albert Camus.

Bonieux, La Provenza
Bonnieux, La Provenza

La Provenza, un destino que le rinde tributo a la calma y el arte