lunes. 27.07.2026

Cabo Verde en el mapa del corazón

Una de las cosas buenas del mundial de fútbol de Norteamérica que acaba de terminar ha sido situar en el mapa a la nación de los tiburones azules
Foto de familia de alumnos del Máster de Diplomacia que acaba de finalizar en la Escuela Diplomática de España en Madrid donde aparecen con las camisetas nacionales de sus selecciones de fútbol o de sus equipos favoritos. (Cedida)
Foto de familia de alumnos del Máster de Diplomacia que acaba de finalizar en la Escuela Diplomática de España en Madrid donde aparecen con las camisetas nacionales de sus selecciones de fútbol o de sus equipos favoritos. (Cedida)

Una de las cosas buenas del mundial de fútbol de Norteamérica que acaba de terminar con el justo y meritorio campeonato de España (¡felicidades a mis queridos amigos españoles!), ha sido situar en el mapa a países que eran desconocidos para muchas personas, es el caso de Cabo Verde, la nación de los tiburones azules, como se le conoce a la selección de balompié que realizó una presentación que trascendió lo futbolístico porque acercó al mundo a su territorio y gente maravillosa. 

En el Máster de Diplomacia que hace poco cursé en la Escuela Diplomática de España en Madrid, tuve la fortuna de compartir con un grupo brillante de compañeros, la mayoría españoles y de otras nacionalidades. Uno de los más destacados fue el querido amigo Bruniguel Santiago Andrade, diplomático de carrera de Cabo Verde, quien aparte de aportar datos interesantes en las clases, siempre aprovechaba para hacer divulgación de su país.

Gracias a Bruniguel, todos los compañeros al final del Máster, sabíamos que Cabo Verde era un país insular (un archipiélago de diez islas de origen volcánico), en la costa occidental de África, muy cerca de las españolas Islas Canarias, colonizado por Portugal y que cuenta con unas playas fantásticas y paisajes muy bonitos, por lo cual el turismo y la cooperación internacional son claves para la economía y progreso de la nación. Creo que la gran mayoría quedamos con la inquietud de visitar Cabo Verde en el futuro.

Por lo cual, cuando comenzó el mundial, el nombre de Cabo Verde para nosotros no era nada extraño, todo lo contrario, resultaba muy familiar. Lo que ignorábamos era que contaba con semejante calidad de futbolistas. Cabo Verde fue segunda de su grupo detrás de España y superando a Uruguay, empató con la campeona y llevó a tiempo extra a la subcampeona, eso debería dejarla en el podio de los mejores equipos del campeonato. Adjunto una foto en donde algunos de los estudiantes aparecemos con nuestras camisetas nacionales o de equipos de fútbol favoritos, no hay que hacer mayor esfuerzo para ubicar a Bruniguel Santiago Andrade. 

Seguramente serán incontables a quienes se les ha despertado la curiosidad por conocer Cabo Verde, incluso hace poco salió un informe periodístico en Colombia, sobre colombianos que están indagando por la forma de viajar allí. Es curioso, porque previamente le hice ver a mi amigo que los colombianos requerimos visa para ir como turistas, estoy seguro de que, si se lograra eliminar ese requisito, recibirían la visita de muchos compatriotas, empezando por el suscrito, pues es claro que hacemos parte de uno de los grupos de nómadas por placer, más numeroso del mundo. Los colombianos no sólo somos migrantes por necesidad, también por curiosidad. 

Bruniguel luego me contaría que incluso había jugado fútbol recreativo con Vozinha, el arquero de la Selección de Cabo Verde, que se volvió célebre por sus fenomenales atajadas e historia personal, dado que la población del país es relativamente pequeña (unos 530.000 habitantes, siendo mayor en número la diáspora caboverdiana en el exterior) y en cierta forma todos se conocen. Así que, por la teoría de los seis grados de separación, puedo decir que alguna relación tengo con esa nueva leyenda del fútbol. 

Ahora bien, Cabo Verde es más que fútbol y playas. Su cultura es muy rica, cuenta con escritores destacados como Germano Almeida, Baltasar Lopes da Silva, Jorge Barbosa, José Luiz Tavares. Fue una muy bonita sorpresa que Bruniguel me regalara el libro 'El testamento del señor Napumeceno da Silva Araújo' de Germano Almeida traducido y editado por la Universidad de los Andes de Bogotá. Lazos que unen a Colombia y Cabo Verde.

Así mismo, recomiendo escuchar a cantantes y músicos como la legendaria Cesária Évora (quien tiene canciones en español, como ese bello dueto 'Tiempo y Silencio' con el canario Pedro Guerra). Pero también hay nombres como Nancy Vieira, Tcheka, Mayra Andrade, Tito Paris, Teofilo Chantre y muchos más. Mejor dicho, no hay excusa para no empaparse con la cultura caboverdiana, mientras llega el día en que se pueda visitar ese mágico país

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Dixon Moya es diplomático colombiano de carrera, escritor por vocación, lleva un blog en el periódico colombiano El Espectador con sus apellidos literarios, en el cual escribe de todo un poco: http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/ En lo que sigue llamando Twitter lo encuentran como @dixonmedellin y explora el cielo azul en Bluesky como @dixonacostamed.bsky.social.

Cabo Verde en el mapa del corazón