Si se busca la palabra carriel en Wikipedia, en versión resumida dice que es una bolsa de cuero, usada por los hombres en algunos países de América para guardar y transportar elementos personales. La definición es inexacta y se queda corta para un objeto que trasciende su materialidad para convertirse en señal de identidad, del pueblo paisa en Colombia.
En primer lugar no es una bolsa de cuero cualquiera, es un fino maletín, elaborado por artesanos especializados en su fabricación, que implica diversos materiales y técnicas de corte, ensamblaje, costura y armado final. La materia prima es cuero vacuno, charol, diferentes telas y argollas metálicas para la correa. Es una valija artesanal, primorosamente elaborada a mano y en máquina de coser, cuyo interior guarda un universo infinito, pues sería la versión paisa del bolso de Mary Poppins, como después veremos.
No se utiliza en varios países americanos, es únicamente originario de Colombia y más que de Colombia, del Departamento de Antioquia y de aquellas ciudades y pueblos que hicieron parte de lo que en la historia colombiana, se denominó la colonización paisa, pues muchos de los asentamientos urbanos de los Departamentos del eje cafetero, no fueron fundados por conquistadores españoles, sino por colonos venidos de Antioquia. Tampoco es cierto que sea exclusivo de los hombres, pues hay versiones femeninas del carriel.
Se dice que el carriel es el maletín ejecutivo de los campesinos cafeteros colombianos, pero es mucho más que una valija, es un elemento fundamental de la identidad del pueblo paisa, un objeto que va más allá de su utilidad de llevar objetos. Juan Valdez, el personaje emblemático del café colombiano, siempre lleva su carriel terciado al pecho. No es un tema del pasado o de gente vieja como podría pensarse, el cantante paisa Maluma recientemente en el programa de Jimmy Fallon en los Estados Unidos ('The Tonight Show'), estuvo mostrando un carriel que al final le regaló al popular presentador.
El carriel se identifica porque como un libro o revista, tiene portada, su carta de presentación que es la tapa debe tener pelos muy bien peinados y cortados (una manera de identificar originales de copias), en la antigüedad eran pieles de animales salvajes como el jaguar, el puma o el tigrillo. En la actualidad, sólo se trabaja con pieles de ganado vacuno.
La primera reacción de quien conoce a un carriel, es acariciarlo, lo cual lo convierte en un objeto sexy. Ahora bien, como los verdaderos amores, aunque el exterior del carriel es atractivo, su real encanto reside adentro. Pues consta de un gran número de bolsillos y compartimentos (algunos secretos), para llevar todo lo que necesitaba el arriero (el que se dedicaba al transporte de mercancías, utilizando animales de carga), pero también el campesino, en sus arduas jornadas en los campos y montañas de la región antioqueña.
Lo de tener tantos compartimentos internos, era un asunto de supervivencia y de orden para los antiguos arrieros, era el computador (ordenador) de aquella época, diferentes ventanas con archivos y recursos, pues servían para guardar el dinero, el peine, la barbera o cuchilla de afeitar, farol o vela para alumbrarse, cerillos o fósforos, dados o baraja española para el juego, comida y bebida, tabaco, aguardiente, cuerda (pita o cabuya), agujas para coser, clavos de herrar, libreta de apuntes y lápiz, pito o silbato, estampitas de Jesús, la Virgen o el Santo (a) de su devoción, medicinas, y por supuesto el espacio para el amor, el mechón de pelo de la novia o las cartas que ella le había escrito.
El carriel es uno de los productos exclusivos del país que cuenta con denominación de origen, por lo cual, amigo (a) lector (a) si usted desea adquirir un verdadero carriel tiene que verificar que cuente con ese certificado que le asegura que el producto viene de municipios antioqueños como Támesis, Fredonia, Envigado, El Retiro o Jericó, este último precioso lugar en el que anualmente hay una cita literaria en el marco del Hay Festival, así que los escritores y lectores del mundo que vayan a Jericó, no se pueden devolver sin un bonito carriel, para guardar libros, cuadernos, sueños e ilusiones.
En la divertida miniserie 'Cosiaca', sobre un personaje legendario paisa que mencionamos en el pasado, uno de los capítulos se inicia con la descripción del contenido de su carriel, que para aquella época (finales del siglo XIX e inicios del XX) se denominaba garniel o guarniel. Así me despido, esperando que en la vida alguna vez se encuentren con el amigo carriel:
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Dixon Moya es diplomático colombiano de carrera, escritor por vocación, lleva un blog en el periódico colombiano El Espectador con sus apellidos literarios, en el cual escribe de todo un poco: http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/ En lo que sigue llamando Twitter lo encuentran como @dixonmedellin y explora el cielo azul en Bluesky como @dixonacostamed.bsky.social.
