domingo. 03.07.2022

Sobre los (y las) partes de guerra

"En la guerra surge lo peor del espíritu humano, aunque también asoman instantes sublimes, como el reflejado en la fotografía de la portada"
Tregua de Navidad en la Primera Guerra Mundial entre soldados británicos y alemanes. (Imperial War Museum en Londres)
Tregua de Navidad en la Primera Guerra Mundial entre soldados británicos y alemanes. (Imperial War Museum en Londres)

Nota introductoria: El siguiente texto, aparece en la contraportada del libro de poesía 'Partes de Guerra' (2016), cuyo autor es el mismo que lleva esta columna. Se publica por el hondo sentido del día de hoy, cuando asistimos entre la perplejidad y el horror a una guerra en territorio europeo, que se convierte en amenaza a la paz mundial.

La guerra es un sitio paradójico:

Aquel lugar siempre lejano

a donde se envían a los más jóvenes

más fuertes, más sanos, más completos

con la triste misión de regresar

más viejos, más enfermos, más muertos.

Más que siempre suena a menos.

Se dice que la guerra es la más antigua y persistente forma de las relaciones internacionales. El autor del presente poemario es diplomático de carrera y desde la poesía, critica este fenómeno de la naturaleza humana, que en el siglo XXI se constituye en muestra del fracaso de la sociedad global, cuyos conflictos deberían mediarse por la diplomacia y el diálogo entre los contrarios.

El parte de guerra, se entendía como la breve y urgente información oficial de los acontecimientos del campo de batalla. Al ser una confrontación de al menos dos bandos, en medio del fragor de la lucha surgían partes de guerra contradictorios, dando la ventaja a quien la emitía. Era la confirmación de la cita que señala a la verdad como la primera víctima en una guerra.

Los partes de guerra dejaron de ser necesarios con los modernos medios de comunicación. Nuestra generación observa las guerras en vivo, gracias a la televisión, internet y las redes sociales. La transmisión de las dos guerras desarrolladas en Irak por una cadena estadounidense, marcó un hito en la comunicación mundial, la mayoría de los poemas que conforman este libro, fueron escritos en aquella época.

Las únicas guerras que tendrían sentido, serían las que la humanidad debe emprender contra la pobreza, el hambre, la falta de educación y oportunidades para los jóvenes. Este libro no trae partes de guerra, sino que examina este fenómeno en diversas partes.

En la guerra surge lo peor del espíritu humano, aunque también asoman instantes sublimes, como el reflejado en la fotografía de la portada (en este caso, del encabezado), cuando tropas británicas y alemanas, realizaron un cese al fuego no autorizado, para jugar un partido de fútbol en el día de navidad de 1915, durante la I Guerra Mundial (foto del Imperial War Museum en Londres).

Ojalá algún día, todos los habitantes de este mundo recibamos el mejor parte, que la guerra ha terminado (todas las guerras!), como cantó John Lennon.

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Dixon Moya es diplomático colombiano de carrera, escritor por vocación, lleva un blog en el periódico colombiano El Espectador con sus apellidos literarios, en el cual escribe de todo un poco: http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/  En Twitter a ratos trina como @dixonmedellin

Sobre los (y las) partes de guerra
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