Todos sabemos perfectamente bien que estar estresado es, justificadamente, un término negativo, una condición física generada por constantes estados de alertar que terminan por mermar nuestra salud. ¿Pero, sabías que en realidad puede ser un maestro, si sabes usarlo a tu favor? No todo estrés es dañino; existe un tipo poderoso, energizante y transformador: el buen estrés, también llamado eustrés.
Este nace en medio de desafíos estimulantes que nos inspiran a avanzar. Es esa presión que genera motivación, concentra nuestra mente y despierta nuestra mejor versión. A diferencia del estrés negativo—que paraliza, genera ansiedad y sobrecarga—este tipo de tensión vital nos impulsa a responder con enfoque y determinación.
Se ha comprobado que un nivel adecuado de estrés positivo mejora nuestra memoria, refuerza nuestra inmunidad y fortalece la resiliencia emocional, preparándonos para enfrentar pruebas futuras con mayor equilibrio. Cuando lo vemos como un desafío en lugar de una amenaza, el buen estrés nos insta a crecer y descubrir nuevas capacidades.
Como en una sinfonía, el buen estrés necesita una pausa, un respiro. Su energía es útil, pero si se prolonga o se acumula, puede transformarse en su opuesto. Aprender a recuperarnos con prácticas conscientes —descanso, respiración profunda, desconexión voluntaria— es fundamental para sostener ese impulso vital sin quemarnos.
Podemos cultivarlo en la vida diaria planteando retos realistas pero significativos, que despierten nuestro entusiasmo. También, cambiando la forma en que percibimos los obstáculos: en lugar de verlos como amenazas, elegir mirarlos como oportunidades de aprendizaje. Y sobre todo, manteniendo la claridad interior a través de pausas intencionales, respiraciones, silencio y conexión con nosotros mismos.
El buen estrés no nos deja resignados; nos despierta, nos mueve, nos hace conscientes de nuestra fuerza interior. Aprende a reconocerlo, a abrazarlo y también a abrazarte cuando las fuerzas flaquean. Ese es el camino hacia una vida plena, consciente y auténtica.
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