viernes. 21.06.2024

Cien empresas de todo el mundo llaman cada año a la puerta del Halal Trade and Marketing Centre, dependiente del Emirato de Dubai. Las compañías buscan asesoramiento para vender sus productos en el creciente mercado musulmán siguiendo los requisitos marcados por la tradición islámica ‘halal’. Al frente de la institución se encuentra desde hace cinco años el español Tomás Guerrero, experto en la materia y titular de una larga trayectoria profesional en el ámbito de las transacciones comerciales con el espacio islámico.

“Dubai aspira a liderar el mercado ‘halal’ mundial”, declara Guerrero en conversación con EL CORREO DEL GOLFO. Con ese objetivo fundó el Gobierno del Emirato hace un lustro la oficina que dirige el experto español, que no gestiona únicamente el flujo económico de las empresas emiratíes sino que pretende erigirse en puente de transacciones comerciales entre Occidente y Oriente. Hablamos de un mercado en continuo crecimiento, cifrado hoy en 2 billones de dólares, que integra a 57 países de mayoría islámica de todo el mundo. Solo en alimentación y bebidas, los musulmanes gastaron en 2021 más de 1,2 billones de dólares, la inmensa mayoría de consumo ‘halal’. Las expectativas de la economía islámica certificada de alimentación para el año 2025 alcanzan los 1,6 billones de dólares.

“Nuestra misión es orientar, guiar y facilitar a las empresas la manera de hacer negocio en los países musulmanes, donde siempre se topan con el requisito técnico religioso, que en ocasiones les impide vender sus productos”, explica Tomás Guerrero. ‘Halal’ significa “permitido” en árabe, justo lo contrario que ‘haram’, que alude a los productos o prácticas prohibidas por la ortodoxia islámica. La más conocida en el mundo occidental es la prohibición del consumo de la carne de cerdo y sus derivados. Pero no es la única veda prevista en la ‘sharia’ o ley islámica. Tampoco está admitida la ingesta de animales hallados muertos, la sangre o el alcohol. El sector agroalimentario representa en torno al 80% de los procesos de certificación ‘halal’. 

"Dubai es un ‘hub’ para comercializar productos en la región; queremos ser capital de la economía islámica"

Dubai no es el único enclave del mundo islámico que pretende liderar el pujante negocio ‘halal’, pero tiene unas condiciones geográficas y económicas inmejorables, en opinión de Guerrero. “Vivimos del turismo, el comercio y el sector financiero. No hay petróleo ni gas. Dubai es un ‘hub’ para comercializar productos en la región. Y queremos ser capital de la economía islámica. La plaza de referencia para la comercialización de bienes de este tipo”, declara el director de la institución emiratí. El 60% de las importaciones que adquiere Dubai se vuelven a exportar y acaban en India, el Cuerno de África, Malasia o Indonesia. “Dubai vio la oportunidad de ofrecer un ecosistema ‘halal’ privilegiado o ‘friendly’ para hacer negocios con este tipo de servicios”, explica Guerrero.

La Halal Trade and Marketing Centre no es una entidad certificadora, sino asesora, y está integrada por siete personas. Despliega tres líneas de trabajo. La primera, que Guerrero denomina “inteligencia de mercado”, se ocupa de realizar estudios y análisis específicos, al objeto de ayudar a las empresas a identificar las tendencias y las oportunidades en el sector ‘halal’. La segunda línea tiene que ver con el marco regulatorio y presta asesoramiento sobre qué hacer para certificarse y poder exportar bienes a los compradores musulmanes. Y, finalmente, la última se refiere al desarrollo de negocio y el trabajo de conexión entre productores e importadores.

Los tres sectores más dinámicos en el negocio ‘halal’ son la cosmética, los fármacos y, sobre todo, la alimentación, que monopoliza el 90% de las transacciones de la oficina dubaití. En esta ultima división, la certificación islámica es obligatoria, mientras que en las dos primeras aún no lo es. De ahí, la diferencia sustancial en el volumen de las transacciones. “Dentro de la alimentación, trabajamos mucho con cárnicos, alimentos procesados y productos lácteos”, detalla Tomás Guerrero. La procedencia de las empresas es diversa. Desde España a Colombia, pasando por Australia, EEUU, Brasil, Alemania, Sudáfrica, México, Nigeria, Mozambique, Japón o Taiwán.

Las compañías españolas y latinoamericanas radicadas en Emiratos se encuentran en una “posición privilegiada” en relación al nicho ‘halal’. “Sobre todo, las sudamericanas”, puntualiza Guerrero. “Tienen productos de calidad y buen precio. Hay productos más baratos en África, pero la calidad se te cae. Y ese equilibrio virtuoso lo encuentras en Latinoamérica”. Cada vez es más fácil adquirir bienes y artículos procedentes de América del Sur en la región del Golfo. “Es una tendencia que va a seguir al alza”, anuncia el responsable de la Halal Trade. España, sin embargo, empieza a tener un problema con los precios. “En calidad, son pocos los países que le pueden ganar, pero hay otros que ofrecen productos más competitivos”.

Las compañías españolas y latinoamericanas radicadas en Emiratos se encuentran en una “posición privilegiada” en relación al nicho ‘halal’

Las empresas latinoamericanas se han ido adaptando a los estándares ‘halal’, aunque queda mucho camino que recorrer. Son pocas todavía las que cuentan con certificación islámica y exportan a la región del Golfo. “Están en una fase embrionaria”, sostiene Guerrero. Brasil es el país sudamericano que mejor ha hecho las cosas en este sector. El resto le sigue con cierto retraso. En general, Latinoamérica ha exportado tradicionalmente a EEUU y Europa. “Diversificar es bueno, pero adentrarse en el mundo de la certificación religiosa es una aventura, que comporta algunos riesgos”, objeta.

Los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), que integran una población de 57 millones de habitantes, tienen una elevada dependencia del exterior. Cada año importan alimentos y bebidas ‘halal’ por valor de 60.000 millones de dólares, lo que representa el 4,7% del intercambio alimentario islámico en todo el mundo. El 90% de la carne de vacuno y cordero que se consume en la región procede de terceros países. Solo Emiratos Árabes Unidos compra cada año carne en el exterior por un montante de 1.300 millones de dólares.

"Estar presente en Gulfood te posibilita cerrar negocios con compradores de países asiáticos y del norte de África"

A finales de mes se celebra en Dubai la feria Gulfood de alimentación, una de las tres más importantes del mundo por participantes y volumen de negocio. “Hay muy buenas expectativas, como siempre”, señala Tomás Guerrero. “No solo es un referente para la región sino a nivel internacional”. Al amparo del ICEX, la entidad pública española, cerca de 400 empresas nacionales participarán en el evento emiratí. De América Latina se personarán un número menor. “Es el escaparate para vender en esta parte del mundo. Estar aquí te posibilita cerrar negocios con compradores de países asiáticos y del norte de África”.

España tiene ya un millar de empresas certificadas, más de la mitad de ellas por el Instituto Halal, con sede en Córdoba. Italia es el país europeo más actualizado en este ámbito de la economía islámica y con más potencia exportadora. “Tienen un márketing fabuloso”, admite Tomás Guerrero. “Alemania también ha hecho los deberes y tiene una capacidad considerable de exportación ‘halal’. España está bien situada, aunque luego nos hemos vuelto caros y ya no es tan fácil”.

La economía ‘halal’ goza de buena salud. Y todos los indicadores anuncian un futuro prometedor. Para 2030, la población musulmana rozará los 2.200 millones de habitantes en todo el mundo. Se trata, además, de economías emergentes con tasas de crecimiento muy elevadas y una clase media cada vez más robustecida y con mayor poder adquisitivo. “Son factores que ponen de manifiesto que este mercado tiene un porvenir muy bueno”, concluye el director de la Halal Trade and Marketing Centre.

“Dubai aspira a liderar el mercado ‘halal’ a nivel mundial”