24 de agosto de 2026, 8:42
El conflicto con Irán ha revelado una cruda realidad de la guerra moderna: el coste de derribar drones baratos con misiles pretendientes es insostenible. Esta disyuntiva ha impulsado la creación de una nueva generación de interceptores con precios que rondan los 5.000 dólares, destinados a neutralizar enjambres de drones sin agotar recursos estratégicos.
Entre las soluciones emergentes destaca Guardian, un interceptor desarrollado por la startup estadounidense Powerus, basado en una tecnología ucraniana que ya ha demostrado ser efectiva contra los drones Shahed iraníes. Con un coste de fabricación de 5.000 dólares, el Guardian representa una fracción del precio frente a misiles como el PAC-3 de Lockheed Martin, cuyo precio alcanza los cuatro millones de dólares.
El diseño del Guardian apuesta por componentes comerciales estándar, lo que facilita su producción acelerada. Actualmente, Powerus fabrica 3.000 unidades mensuales y prevé alcanzar 15.000 para 2027 gracias a colaboraciones internacionales, como su alianza con una empresa india cercana a Bombay.
Otras compañías de defensa también se están adaptando. Raytheon produce el interceptor Coyote, valorado en 126.500 dólares, mientras que Lockheed Martin trabaja en un modelo europeo de dos millones de dólares para 2028.
El nuevo enfoque crea capas de defensa: interceptores económicos para drones de bajo costo e interceptores avanzados para misiles balísticos. Sin embargo, los expertos advierten que esta estrategia no está exenta de desafíos, ya que los adversarios también desarrollan nuevas tecnologías.
La guerra en Ucrania marcó el inicio de la revolución de los drones, pero el conflicto en Irán está solidificando una lección clave: la necesidad de soluciones enormes para enfrentarse a amenazas masivas seguirán dando forma al futuro de la industria de la defensa.
Entre las soluciones emergentes destaca Guardian, un interceptor desarrollado por la startup estadounidense Powerus, basado en una tecnología ucraniana que ya ha demostrado ser efectiva contra los drones Shahed iraníes. Con un coste de fabricación de 5.000 dólares, el Guardian representa una fracción del precio frente a misiles como el PAC-3 de Lockheed Martin, cuyo precio alcanza los cuatro millones de dólares.
El diseño del Guardian apuesta por componentes comerciales estándar, lo que facilita su producción acelerada. Actualmente, Powerus fabrica 3.000 unidades mensuales y prevé alcanzar 15.000 para 2027 gracias a colaboraciones internacionales, como su alianza con una empresa india cercana a Bombay.
Otras compañías de defensa también se están adaptando. Raytheon produce el interceptor Coyote, valorado en 126.500 dólares, mientras que Lockheed Martin trabaja en un modelo europeo de dos millones de dólares para 2028.
El nuevo enfoque crea capas de defensa: interceptores económicos para drones de bajo costo e interceptores avanzados para misiles balísticos. Sin embargo, los expertos advierten que esta estrategia no está exenta de desafíos, ya que los adversarios también desarrollan nuevas tecnologías.
La guerra en Ucrania marcó el inicio de la revolución de los drones, pero el conflicto en Irán está solidificando una lección clave: la necesidad de soluciones enormes para enfrentarse a amenazas masivas seguirán dando forma al futuro de la industria de la defensa.
