viernes. 30.09.2022

La islamofobia se dispara en Estados Unidos entre los propios musulmanes blancos

Un estudio del ISPU alerta de la negativa autoimagen de este grupo religioso en un país que ha “demonizado su identidad” desde los atentados del 11-S
La denominada “islamofobia interiorizada” es más frecuente entre los jóvenes que entre las personas de mayor edad.
La denominada “islamofobia interiorizada” es más frecuente entre los jóvenes que entre las personas de mayor edad. (www.ispu.org)

Los musulmanes blancos de EEUU, principalmente los más jóvenes, han desarrollado en los últimos años una imagen negativa de su propia comunidad, trufada de clichés y prejuicios raciales, según refleja el Índice Nacional de Islamofobia, publicado por el Instituto de Política y Comprensión Social (ISPU). Así son las conclusiones de la segunda parte de una amplia macroencuesta sobre la situación socioeconómica de los casi 4 millones de musulmanes que viven en la gran potencia mundial, difundida por EL CORREO DEL GOLFO el pasado miércoles. 

Los sorprendentes resultados del estudio certifican, paradójicamente, que mientras que la islamofobia ha disminuido en el resto de grupos religiosos, se ha incrementado de forma significativa entre los propios musulmanes, sobre todo los blancos, y algo menos los negros y los asiáticos. El informe de 2022 fija en 25 puntos sobre 100 el índice de islamofobia entre la población general. La comunidad judía (17) es la que registra la puntuación más baja, mientras que protestantes (23) y católicos (28) se colocan en el extremo. Los musulmanes (26)  anotan una preocupante visión de sí mismos, según refleja el documento. 

Mucha peor percepción exhiben los musulmanes que se identifican a sí mismos como blancos, quienes elevan la puntuación negativa hasta un guarismo de 40, más alto incluso que los evangélicos (30). El propio ISPU muestra una evidente perplejidad por el fenómeno y advierte de la necesidad de investigar las razones que se esconden detrás de un “aumento tan grande de la islamofobia entre los musulmanes blancos”. 

El fenómeno de autopercepción negativa de los musulmanes se ha agravado durante el mandato de Donald Trump

La encuesta revela, además, un hecho llamativo. La denominada “islamofobia interiorizada” es más frecuente entre los jóvenes que entre las personas de mayor edad. La razón se aloja, según el informe, en que se trata de un grupo humano que ha “vivido la mayor parte de sus vidas después del 11 de septiembre de 2001”, cuando se produjeron los trágicos atentados de las Torres Gemelas que conmovieron al mundo. Desde esa fatídica fecha, agrega el documento, EEUU ha “demonizado la identidad” de los musulmanes en la “cultura popular, los medios de comunicación y la retórica política”. 

Aunque no lo cita expresamente, de los datos del Índice Nacional de Islamofobia se desprende claramente un agravamiento del fenómeno de autopercepción negativa de los musulmanes justo durante el mandato de Donald Trump, cuya política gubernamental se ha distinguido por sus ataques sistemáticos contra la comunidad islámica. “Este machaqueo continuo de ideas intolerantes y acciones estatales”, argumenta el texto del ISPU, “tienen un impacto perjudicial en la autoimagen y la salud mental del grupo objetivo”. 

De tal forma, que el dosier del Instituto de Política y Comprensión Social asegura haber detectado un “hallazgo alarmante” en las opiniones “desproporcionadamente negativas” entre los musulmanes blancos. En su opinión, y a la espera de un análisis más detallado, el prejuicio internalizado de la comunidad islámica puede ser, en realidad, un “mecanismo de defensa contra el trauma de la intolerancia a manos del grupo dominante”. 

“Solo el 1% de las mujeres musulmanas con hiyab se lo pone porque un miembro de su familia o su cónyuge se lo requiere”

El Índice Nacional de Islamofobia se elabora a partir del examen de cinco estereotipos negativos asociados a la comunidad musulmana. El primero de ellos indica que los seguidores de Mahoma son “más propensos a la violencia”. El segundo se refiere a la “discriminación de las mujeres” como rasgo identitario del colectivo. El tercero y cuarto catalogan a los musulmanes como grupo “hostil a EEUU” y “menos civilizado” que el resto de comunidades raciales y religiosas del país. Y, finalmente, el quinto atribuye a cualquier creyente una “responsabilidad parcial” en actos violentos cometidos por otros musulmanes. 

Todos estos prejuicios son desmontados en el propio informe por el resultado del trabajo de campo. Con respecto a la violencia, por ejemplo, el dosier refleja que los musulmanes estadounidenses la rechazan en mayor medida “que otros grupos” religiosos, a pesar de la percepción proyectada por los medios de comunicación. Tampoco la misoginia o la discriminación femenina obedece, según el ISPU, a la realidad sobre el terreno. “Solo el 1% de las mujeres musulmanas con hiyab se lo pone porque un miembro de su familia o su cónyuge se lo requiere”. El principal motivo que las anima a salir veladas a la calle es para “complacer a Dios”. De hecho, subraya el informe, los musulmanes tienen la “misma probabilidad” de incurrir en actos de “violencia machista” que otros grupos sociales. Y otro dato reseñado en el texto: las mujeres musulmanas superan a los hombres en nivel educativo.

El estudio revela que los musulmanes constituyen un grupo “cívica y socialmente comprometido”

El estudio también revela que los musulmanes constituyen un grupo “cívica y socialmente comprometido” y que muestran más probabilidad de ofrecerse como voluntarios en campañas políticas, asistir a reuniones municipales y trabajar con sus vecinos para hacer frente a problemas comunitarios. El registro de votantes musulmanes, agrega el ISPU, ha aumentado constantemente desde el año 2016. 

Tampoco la presunta “hostilidad a EEUU” se ajusta a la realidad ni representan un grupo que ofrezca cobertura moral a la violencia terrorista. Un dato objetivo destacado por el informe recuerda que la mayoría de las muertes ocasionadas por atentados en EEUU tiene como protagonistas a “supremacistas blancos”. Eso sí: la violencia ideológicamente motivada por actores musulmanes recibe un “770% más de cobertura mediática” que otros casos similares. 

La islamofobia en EEUU, concluye el documento, no es simplemente un “fenómeno de sentimiento social”, sino que constituye un hecho estructural “que se manifiesta en la legislación, en las decisiones presupuestarias y en la aplicación práctica de la ley local, estatal y federal”. 

La islamofobia se dispara en Estados Unidos entre los propios musulmanes blancos
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