3 de enero de 2026, 12:26
Al menos diez personas han muerto, incluidos dos miembros de la fuerza paramilitar Basij, durante las protestas que se han extendido por todo Irán. La tensión ha aumentado mientras las autoridades advierten a los manifestantes que no permitirán que los problemas económicos se conviertan en disturbios.
Las muertes ocurrieron en varias provincias occidentales, donde los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad han sido más intensos, según medios estatales y grupos de derechos humanos. Las manifestaciones, provocadas por la creciente inflación y el aumento del coste de vida, se han extendido a todo el país, incluido Teherán.
El viernes, la policía iraní emitió una advertencia afirmando que apoyaría las protestas legales, pero respondería con firmeza a la violencia. "No permitiremos que las protestas civiles se conviertan en inseguridad y caos", declaró el portavoz policial, el general Saeed Montazerolmahdi, según medios estatales.
Las agencias de seguridad e inteligencia de Irán informaron sobre la detención de varias personas acusadas de vínculos con grupos de oposición en el extranjero. El presidente Masoud Pezeshkian se comprometió a combatir la corrupción y pidió unidad nacional.
La situación adquirió una dimensión internacional después de que el presidente estadounidense Donald Trump amenazara con intervenir si las autoridades iraníes reprimían violentamente a los manifestantes. Las autoridades iraníes respondieron advirtiendo que cualquier acción estadounidense provocaría represalias.
Las muertes ocurrieron en varias provincias occidentales, donde los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad han sido más intensos, según medios estatales y grupos de derechos humanos. Las manifestaciones, provocadas por la creciente inflación y el aumento del coste de vida, se han extendido a todo el país, incluido Teherán.
El viernes, la policía iraní emitió una advertencia afirmando que apoyaría las protestas legales, pero respondería con firmeza a la violencia. "No permitiremos que las protestas civiles se conviertan en inseguridad y caos", declaró el portavoz policial, el general Saeed Montazerolmahdi, según medios estatales.
Las agencias de seguridad e inteligencia de Irán informaron sobre la detención de varias personas acusadas de vínculos con grupos de oposición en el extranjero. El presidente Masoud Pezeshkian se comprometió a combatir la corrupción y pidió unidad nacional.
La situación adquirió una dimensión internacional después de que el presidente estadounidense Donald Trump amenazara con intervenir si las autoridades iraníes reprimían violentamente a los manifestantes. Las autoridades iraníes respondieron advirtiendo que cualquier acción estadounidense provocaría represalias.
