Funcionarios militares estadounidenses informaron este sábado que Irán lanzó siete misiles balísticos hacia Kuwait y Bahréin, horas después de que cuatro drones iraníes de "ataque unidireccional" fueran interceptados, en una escalada de tensión en el Golfo Arábigo.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) comunicó en X haber interceptado seis de los misiles lanzados por Irán, mientras que el séptimo no alcanzó su objetivo previsto. Según Centcom, los drones representaban una amenaza inmediata para el tráfico marítimo regional, lo que motivó ataques estadounidenses contra estaciones de radar costeras iraníes en Goruk y la isla de Qeshm para prevenir futuros ataques.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní afirmó haber atacado bases estadounidenses con misiles como represalia a ataques previos y haber disparado contra cuatro buques cisterna intentando cruzar el estrecho sin autorización. A pesar de la gravedad, el Pentágono reportó que ningún miembro del personal estadounidense resultó herido.
En Kuwait, se escucharon este sábado múltiples explosiones cerca del Aeropuerto Internacional, y el ejército kuwaití respondió a los ataques considerados "hostiles". En Bahréin, también se reportaron explosiones e interceptaciones de misiles.
En paralelo, Estados Unidos aprobó una venta de armas a Kuwait por valor de 1.980 millones de dólares, incluyendo tecnología antidrones de la empresa Anduril, fundada por un simpatizante de Donald Trump. Precisamente, el presidente comentó que Irán aún conserva entre un 21 y 22 % de su arsenal misilístico, cifra superior a la estimada anteriormente, pese a las recientes ofensivas.
La crisis subraya la volatilidad regional y la persistente amenaza que representa Teherán para sus vecinos y fuerzas internacionales en la zona.
