26 de enero de 2026, 8:37
En un insólito suceso que podría parecer sacado de una película, agentes de la Policía Nacional española han detenido a un hombre en Salamanca tras haber sustraído un perfume valorado en 345 euros. Lo llamativo no solo reside en el hecho delictivo, sino en la creciente fascinación por los perfumes de lujo, un fenómeno que tiene su epicentro en lugares como Dubai.
El incidente tuvo lugar alrededor de las 14.00 horas, cuando el detenido se apoderó del perfume en un establecimiento del centro de la ciudad y salió corriendo, siendo seguido por una empleada que alertó a las autoridades. A pocas calles de distancia, varios agentes lograron interceptar un taxi en el que el sospechoso intentaba huir. Sin embargo, al enfrentarse a la policía, el hombre descendería apresuradamente del vehículo, solo para tropezar con un automóvil y ser capturado. Durante su fuga, dejó caer el perfume sustraído.
Este no es el primer altercado del detenido, quien ya contaba con un historial delictivo que superaba los 2.000 euros en hurtos previos. Solo un día antes, había sustraído una furgoneta, y fue retenido momentáneamente por el conductor y otros ciudadanos hasta la llegada de la policía.
La noticia nos invita a reflexionar sobre el universo de los perfumes, donde algunos alcanzan precios exorbitantes. Uno de los más caros del mundo es Shumukh, con un valor cercano a un millón y medio euros, lanzado en Dubai y reconocido por su diseño que fusiona arte y joyería. Otros destacados son el Number 1 Imperial Majesty de Clive Christian, creado para la Reina Victoria en 1872, y el célebre Golden Delicious Million Dollar de DKNY, cuyo frasco está adornado con oro y diamantes y cuesta un millón de dólares.
A medida que el lujo se entrelaza con la esencia de las personas, nos queda preguntarnos: ¿realmente el precio determina la calidad de un perfume o lo que importa es la conexión personal con la fragancia?
El incidente tuvo lugar alrededor de las 14.00 horas, cuando el detenido se apoderó del perfume en un establecimiento del centro de la ciudad y salió corriendo, siendo seguido por una empleada que alertó a las autoridades. A pocas calles de distancia, varios agentes lograron interceptar un taxi en el que el sospechoso intentaba huir. Sin embargo, al enfrentarse a la policía, el hombre descendería apresuradamente del vehículo, solo para tropezar con un automóvil y ser capturado. Durante su fuga, dejó caer el perfume sustraído.
Este no es el primer altercado del detenido, quien ya contaba con un historial delictivo que superaba los 2.000 euros en hurtos previos. Solo un día antes, había sustraído una furgoneta, y fue retenido momentáneamente por el conductor y otros ciudadanos hasta la llegada de la policía.
La noticia nos invita a reflexionar sobre el universo de los perfumes, donde algunos alcanzan precios exorbitantes. Uno de los más caros del mundo es Shumukh, con un valor cercano a un millón y medio euros, lanzado en Dubai y reconocido por su diseño que fusiona arte y joyería. Otros destacados son el Number 1 Imperial Majesty de Clive Christian, creado para la Reina Victoria en 1872, y el célebre Golden Delicious Million Dollar de DKNY, cuyo frasco está adornado con oro y diamantes y cuesta un millón de dólares.
A medida que el lujo se entrelaza con la esencia de las personas, nos queda preguntarnos: ¿realmente el precio determina la calidad de un perfume o lo que importa es la conexión personal con la fragancia?
