En diciembre pasado, recibí un grato regalo de navidad, al ver un episodio del programa Imprescindibles de la RTVE española, dedicado a la escritora y periodista Maruja Torres. Para quienes no conozcan o no hayan leído a Maruja, va una somera semblanza, pero si pueden recuperar el programa citado, conocerán de primera mano la vida de una mujer admirable.
Maruja Torres nació en Barcelona en 1943, en donde su familia originaria de Murcia se había radicado. Comparto con Maruja, el aprendizaje en la juventud de una habilidad que ya no se enseña, la mecanografía, lo que al menos en mi caso, me acercó a un instrumento que no produce música, o tal vez sí, pero sin aplausos, luego de interpretar la partitura. Mi primer colegio, La Inmaculada Concepción, se enfocaba en bachillerato comercial, daba una preparación para la vida práctica, como auxiliares de contabilidad o secretarios. Seguramente el mismo caso de Maruja, que se llamaba realmente María Dolores, pero eso nombre creo que ya lo olvidó, o lo dejó para temas más prosaicos.
Maruja Torres siendo muy joven, contrajo amistad con tres escritores que resultaron ser vecinos en su barrio de El Raval, pero lo más importante, serían fundamentales en su vida, Terenci Moix, Ana María Moix y Manuel Vázquez Montalbán. En uno de sus más celebrados libros, 'Esperadme en el cielo' (2009, Editorial Destino), Torres hace un homenaje a sus amigos y a la vida, tirando del hilo de los recuerdos, la fantasía y los sueños compartidos. Maruja es una mujer alegre y sin complejos que cuenta con hitos como haber ganado los premios Planeta (2000) y Nadal (2009), casi nada. Vendrán otros reconocimientos, sin duda, todavía tiene mucha existencia para ello.
Maruja ha sido en su vida una persona valiente y comprometida. Cuando le pareció que entrevistar celebridades o escribir columnas podía resultar demasiado cómodo, se convirtió en corresponsal de guerra, especialmente cubriendo ese conflicto enquistado del Líbano, que de cuando en cuando parece revivir. Pero la consecuencia con su conciencia, la mantiene hasta hoy día, un ejemplo de ello, su renuencia a seguir en la red social X (esa que algunos seguimos llamando Twitter, en resistencia pasiva), con más de 264000 seguidores, para trasladarse a Bluesky, en donde sigue con sus reflexiones y provocaciones.
Maruja Torres tiene dos ciudades muy bien definidas en su corazón, Barcelona y Beirut. Es interesante porque me doy cuenta, que de las ciudades que he conocido tengo cierta predilección por aquellas que comienzan con la letra B, o al menos, debo decir que hasta el momento, no recuerdo ninguna ciudad con esta condición que no me atrajera, como Berlín, Buenos Aires, Bucaramanga, Boston, Budapest, Bakú, Barranquilla o la mencionada Barcelona (me falta Bilbao, pero intuyo que me gustará). Ciudades que, por ello, vamos a llamar tipo B, las cuales, en mi clasificación personal van a la par con otras que llevo en el corazón como Puerto Ordaz, Managua, Abu Dhabi y Chicago (mis destinos diplomáticos), o Madrid y Medellín por afinidad.
Es una dicha coincidir con la gran Maruja Torres en este detalle de las ciudades tipo B. Se trata de ciudades que suelen tener una identidad clara, una naturaleza que le concede a quienes viven en ellas, residentes o visitantes, oportunidades, recursos, opciones de vida. No son perfectas, pueden ser trágicas como ha sido el devenir de la citada Beirut, pero a pesar de las tormentas y las desgracias, cuentan con personalidad.
Todas esas ciudades, en mi caso, tienen un referente claro, la mía, la que amo profundamente, como no puede ser de otra manera, la nunca suficientemente ponderada y usualmente incomprendida, mi querida Bogotá, de la cual Maruja Torres podría haber pasado una temporada, para que se quedara en su imaginario de ciudades preferidas.
Un beso para las dos.
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Dixon Moya es diplomático colombiano de carrera, escritor por vocación, lleva un blog en el periódico colombiano El Espectador con sus apellidos literarios, en el cual escribe de todo un poco: http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/ En lo que sigue llamando Twitter lo encuentran como @dixonmedellin y explora el cielo azul en Bluesky como @dixonacostamed.bsky.social.
